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De qué trata Bolas arriba, la película que une a Eva de Dominici con Mark Wahlberg

Bolas arriba (Balls Up, Estados Unidos/2026). Dirección: Peter Farrelly. Guion: Rhett Reese, Paul Wernick. Fotografía: John Brawley. Música: Dave Palmer. Edición: Sam Seig. Elenco: Mark Wahlber...

Bolas arriba (Balls Up, Estados Unidos/2026). Dirección: Peter Farrelly. Guion: Rhett Reese, Paul Wernick. Fotografía: John Brawley. Música: Dave Palmer. Edición: Sam Seig. Elenco: Mark Wahlberg, Paul Walter Hauser, Sacha Baron Cohen, Benjamin Bratt, Eva De Dominici, Daniela Melchior, Molly Shannon, Eric André. Duración: 106 minutos. Disponible en: Prime Video. Nuestra opinión: regular.

Comenzaba la década del 90, y a alguien se le ocurrió que la comedia norteamericana, tal como estaba, no daba para más. Había que renovarla, hacerla más transgresora, palabra que en el diccionario de aquella época era sinónimo de estupidez. De esta manera surgieron nuevas camadas de directores y actores, que se abocaron a bajar el nivel de las propuestas hasta el límite de lo indecible. No hace falta dar ejemplos, pero hay de sobra. El concepto, lamentablemente, prendió en un público adolescente sin demasiadas exigencias y creció exponencialmente desde entonces.

Dos de los que entonces picaron en punta en tan lamentable tendencia fueron los hermanos Bobby y Peter Farrelly con la irreproducible Tonto y retonto (1994). Innecesaria propuesta que colaboró en la consolidación de Jim Carrey (junto a Ace Ventura y La máscara, que también son de la misma época). Treinta y dos años después —y a pesar del golpe de timón que había dado con Green Book—, Peter insiste en retomar aquel olvidable esquema en Bolas arriba. El mundo es otro, el cine también, pero él parece que no se dio cuenta.

Esta vez, el dúo “retonto” está compuesto por Brad (Mark Wahlberg) y Elijah (Paul Walter Hauser), ejecutivos de marketing de una empresa de preservativos, que buscan que el producto estrella de la marca auspicie el “mundial de fútbol” que se va a jugar en Brasil. El inicio promete, con un ensayo de discurso de venta repleto de humor incorrecto y absurdo, pero la esperanza rápidamente se malogra, al punto de que parece el comienzo de otra película que nunca se filmó y que habría sido definitivamente mejor.

Por una sucesión de situaciones inenarrables (no por lo complicadas, sino por lo incomprensibles), los protagonistas terminan en el partido final de la Copa, entre Brasil y Argentina, en el Maracaná. Su propia incompetencia hace que nuestros colores levanten el trofeo, por lo que, lógicamente, de un segundo para el otro se granjean el odio de todo el país entero. Son bautizados como “Os stupidos” y no pueden ni caminar por la calle sin sentir el odio de los brasileños. Este detalle y sus ramificaciones son el motivo que, mínimamente, intentará justificar lo que sucederá en la siguiente hora y media de película.

Dejando de lado la recreación deportiva, hecha por gente que no tiene idea de lo que es el fútbol y se ufana de ello, Bolas arriba intenta apoyarse en una crítica del negocio del fútbol y el fanatismo, pero parándose demasiado lejos, y sin entender muy bien de qué está hablando. Farrelly, quien en Locos por Mary (lo mejorcito que hizo) mostraba habilidad de sobra para trabajar el humor desbordado, demuestra que con los años ha perdido aquella aguda mirada de burla, como así también el timing para la construcción de gag.

Bolas arriba se reduce a una progresión de situaciones inconexas, cada una con su nómina de chistes, que aparecen y desaparecen como reels de redes sociales. El hilo conductor, bastante débil por cierto, es el binomio protagonista, aunque sean los secundarios quienes tengan a cargo la difícil tarea de hacer reír. Tal estructura tiene una consecuencia errática: cuando aparecen Sacha Baron Cohen (como un narco desquiciado), Eric André o Benjamin Bratt, la película remonta, mientras que en otros momentos se aplana por completo. Por ahí pasa también la argentina Eva de Dominici, como una femme fatale brasileña, de presencia potente, pero desaprovechada por el guion.

Tanto Wahlberg como Hauser son actores de sobrada experiencia, incluso para sacar a flote a dos personajes que no funcionan como contrapunto, sino que se muestran como variaciones de lo mismo. Brad es el típico ejecutivo canchero, confiado de su encanto, que entiende demasiado tarde la gravedad en la que está inmerso; mientras Elijah se revela más consciente y paranoico, aunque igualmente inoperante para aportar algo de sentido común a lo que está pasando. Igualmente, lo anterior aparece a cuentagotas, en los pocos momentos donde ambos personajes paran la pelota y mantienen un diálogo, porque por lo general se la pasan corriendo, gritando y reprochándose cualquier pavada, como si estuvieran apurados porque el esquicio en el que han quedado inmersos llegue a su final. Y no se los puede culpar.

Aun con un puñado de situaciones atractivas, Bolas arriba tiene el sabor amargo de una comedia anacrónica, una película que busca hacerse un lugar en un mundo que ya no existe, sin haberse tomado la molestia de reinventarse, como sucedió en los tiempos en los que este subgénero brilló. Hasta se podría decir que involucionó, porque al menos aquella comedia de los 90 utilizaba el humor como material corrosivo de los estamentos que criticaba. Ahora, en cambio, el objetivo es acomodarse en los lineamientos llanos de un gag y evitar ir a fondo en el interlineado. Es decir, circunscribir todo el concepto a algo forzadamente “gracioso”, con herramientas más propias de un reel de Instagram o TikTok, en lugar de construir una historia que, incluso en su simpleza, merezca ser contada.

2 stars

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/espectaculos/cine/de-que-trata-bolas-arriba-la-pelicula-que-une-a-eva-de-dominici-con-mark-wahlberg-nid17042026/

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