Deportaciones masivas: son inmigrantes y eligieron el encierro por temor a las redadas del ICE en octubre 2026
El endurecimiento de los controles migratorios en Estados Unidos modificó la vida cotidiana de familias cuyos integrantes tienen distinto estatus migratorio. Según una investigación publicada po...
El endurecimiento de los controles migratorios en Estados Unidos modificó la vida cotidiana de familias cuyos integrantes tienen distinto estatus migratorio. Según una investigación publicada por el Urban Institute en octubre, los operativos del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) provocaron que numerosos hogares limitaran sus movimientos para reducir el riesgo de una detención.
Redadas del ICE en Chicago y Charlotte: familias inmigrantes perdieron empleos e ingresosEl relevamiento analizó las experiencias de 34 madres y padres de familias latinas: 19 residentes en Chicago y 15 en Charlotte. En total, los entrevistados representaban a 92 hijos, de los cuales 82 eran ciudadanos estadounidenses. De los adultos consultados, 26 eran indocumentados y cinco familias tenían una pareja que fue detenida por las autoridades migratorias.Las operaciones Midway Blitz, en Chicago, y Charlotte’s Web, en Charlotte, formaron parte del contexto examinado. Aunque la visibilidad de los grandes operativos disminuyó con el tiempo, la preocupación por posibles arrestos continuó condicionando las decisiones familiares.
En muchos hogares, evitar los espacios públicos pasó a ser una medida para proteger a los hijos de una posible separación. “A mí lo que me da miedo es que un día me van a parar y me van a agarrar y mis hijos se queden solos”, relató una madre de tres hijos en Charlotte a Urban Institute.
La investigación identificó consecuencias en el empleo y la economía doméstica. Cerca de la mitad de las madres entrevistadas redujo sus jornadas laborales o dejó de trabajar para evitar exponerse durante sus desplazamientos.
A su vez, más de la mitad de las parejas masculinas sufrió recortes de horas o perdió su fuente de ingresos, principalmente en actividades como la construcción y la jardinería.
La disminución de los ingresos dificultó el pago del alquiler y de servicios esenciales, entre ellos el agua, el gas y la electricidad. Algunas familias tuvieron que cambiarse a viviendas más pequeñas, enfrentar desalojos, recurrir a préstamos o utilizar sus ahorros para cubrir los gastos. También se registraron casos de venta de vehículos y solicitudes de ayuda a familiares.
La alimentación se convirtió en otra preocupación. Según el estudio, numerosos hogares acudieron a bancos de alimentos, iglesias, escuelas y organizaciones comunitarias para obtener productos básicos.
Además, más de la mitad de las madres consultadas evitó solicitar o renovar el Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria (SNAP, por sus siglas en inglés) por temor a posibles consecuencias migratorias.
Redadas migratorias: niños estadounidenses dejaron de asistir a clases por temor al ICEEl temor a encontrarse con agentes migratorios también modificó la asistencia a clases. Cerca de la mitad de los padres señaló que sus hijos habían faltado a la escuela durante días, semanas o períodos más prolongados. Otros modificaron los recorridos habituales, buscaron familiares que pudieran acompañarlos o pagaron traslados para reducir la exposición durante el trayecto.
Los testimonios tomados por Urban Institute describieron a menores que expresaban miedo a salir de sus casas, incluso cuando tenían ciudadanía estadounidense. Una madre de Charlotte relató que su hija se negaba a ir a la escuela después de escuchar rumores sobre posibles operativos.
“No va porque, aunque tiene que caminar dos cuadras nada más, ella dice: ‘a mí me van a secuestrar, yo no quiero ir’”. Y sí, se le nota el temor, es el hecho de no querer salir de casa”, relató.
En Chicago, otra entrevistada observó una caída en las calificaciones de su hijo de diez años, junto con dificultades para dormir y temor a quedarse sin su madre. “Quería estar conmigo, decía que él no quería salir de clases y llegar a casa y saber que su mamá no estaba porque tenía miedo de que pudiera ser atrapada en alguna redada”, señaló.
La situación también afectó la continuidad educativa de jóvenes adultos. En una de las familias entrevistadas en Chicago, una joven de 20 años dejó la universidad para trabajar y contribuir al pago del alquiler, las facturas y la comida.
“Tuvimos que hacer como un plan de familia de que mi hijo, el mayor, y mi hija tenían que trabajar para ellos seguir con los gastos adelante”, relató su madre.
El temor al ICE llevó a familias inmigrantes a cancelar consultas médicasEl confinamiento tuvo efectos sobre la atención sanitaria. Cerca de la mitad de las madres consultadas canceló o perdió citas médicas porque temía desplazarse por la ciudad. Entre ellas había mujeres que necesitaban controles por enfermedades como cáncer, diabetes, hipertensión y afecciones cardíacas, que requieren seguimiento profesional.
Algunas familias demoraron la búsqueda de atención hasta que los problemas de salud exigieron intervenciones urgentes. Frente a estas dificultades, determinadas clínicas de Chicago organizaron traslados desde los domicilios para facilitar la asistencia a estudios médicos.
En el plano psicológico, los padres describieron episodios de ansiedad, tristeza, ataques de pánico y alteraciones del sueño entre los menores. También señalaron irritabilidad, aislamiento y una necesidad constante de permanecer cerca de sus progenitores.
Entre los adultos, el temor a una detención y a la separación familiar generó estados de alerta permanente y dificultades para sostener las rutinas cotidianas.
“Antes, nosotros hasta podíamos ir a la playa. Hoy no, ya ni eso, tenemos temor”, dijo una madre de dos que vive en Charlotte.
“Ya ni salimos, pues no planeamos salidas de nada, porque decimos que para nosotros lo importante es seguir un poco más en este país, pero ya no tenemos paz”, agregó.