Generales Escuchar artículo

Dilemas de la izquierda en el mundo: ¿crisis terminal, impasse o radicalización?

“La única izquierda que funciona en el mundo es la de Messi”. Esta provocativa frase, que se viralizó en las redes luego de la fabulosa actuación del capitán de la selección contra Austria...

“La única izquierda que funciona en el mundo es la de Messi”. Esta provocativa frase, que se viralizó en las redes luego de la fabulosa actuación del capitán de la selección contra Austria, cobra especial magnitud a partir del giro a la derecha que experimenta nuestra región (con Colombia sumándose a la tendencia iniciada por Honduras, Bolivia, Chile, Costa Rica y Perú, precedidos por Ecuador, República Dominicana y, por cierto, también la Argentina), el pragmatismo extremo de un Lula da Silva que este año buscará ganar por cuarta vez la elección presidencial, las reformas promercado que anunció el moribundo régimen castrista, la Venezuela alguna vez chavista convertida en un dócil protectorado de los Estados Unidos, Claudia Sheinbaum improvisando contorsiones variadas frente a su dilema de convivir con Donald Trump y las desventuras de Pedro Sánchez, que en pocos días quedó escaldado por las pesadillas penales de su esposa, Begoña, impedida de abandonar España, y por la condena a su exmano derecha, José Luis Ábalos. ¿La izquierda experimenta una crisis terminal? ¿Este declive del paradigma woke es comparable a lo que a comienzos de la década de 1990 implicó la caída de la URSS y el predominio de las ideas promercado, abrazadas incluso por las fuerzas progresistas de Occidente?

A juzgar por el pesimismo de muchos intelectuales y políticos de izquierda, esa expresión política otrora dominante estaría entrando, como mínimo, en un proceso de retracción muy significativo y, como máximo, en una suerte de descomposición difícil de revertir. El progresismo no logra reaccionar ni articular una respuesta convincente u original frente a los crecientes conflictos geopolíticos que se multiplican en el planeta, entre los cuales la amenaza rusa a Europa (más allá de la guerra con Ucrania) y el polvorín de Medio Oriente son los más preocupantes. ¿Pacifismo, alineamiento con quienes desafían a Occidente, como Irán y sus proxies como Hamas, Hezbollah y los hutíes, defensa de los valores de la democracia y la libertad? Tampoco parece capaz de ofrecer una réplica convincente ante el avance de la xenofobia y la intolerancia en torno a la inmigración en cada vez más países, en especial los más desarrollados, que se expande en los sectores populares donde teóricamente deberían obtener más apoyo. Esto explica que, en términos geográficos, muchas zonas que votaban a fuerzas progresistas hoy se expresen a favor de la nueva (o vieja) derecha. Finalmente, los cambios tecnológicos, sobre todo la irrupción de la inteligencia artificial, presentan interrogantes y profundizan tensiones existentes en relación con cuestiones como la crisis de los estados de bienestar: sistemas de seguridad social, aumento de la desigualdad, desindustrialización de las democracias maduras (y el retorno de las políticas proteccionistas), el creciente drama de la inseguridad ciudadana y las recientes tensiones por el incremento en el costo de vida y la pérdida del poder de compra de los ingresos de los sectores medios y medios bajos. Todo esto constituye un escenario pesimista para las expresiones de la izquierda que, por cierto, continúan siendo muy heterogéneas, diversas, plurales y complejas. Las hay más o menos democráticas y aferradas al orden constitucional, más o menos convencidas de las bondades del capitalismo y muy comprometidas con (o críticas del) papel de la OTAN, la Unión Europea, la ONU y otros regímenes internacionales.

Más allá de este magma negativo, de esta aparente retracción del progresismo en el nivel global, pueden identificarse manifestaciones novedosas y tradicionales, en algunos casos con liderazgos renovados y hasta carismáticos, en otros con viejas figuras que mantienen vigencia o logran una influencia tan tardía como singular. Asimismo, en muchos casos la izquierda, en una reencarnación más radicalizada, evidencia una competitividad electoral mayor a la esperada, incluso en el caso de fuerzas y dirigentes identificados con atributos y posturas bastante extremas (como Rixi Moncada en Honduras, Carolina Cosse en la primaria del Frente Amplio en Uruguay, Jeannette Jara en Chile, Roberto Sánchez en Perú o Iván Cepeda en Colombia). ¿No será que el progresismo, en realidad, experimenta ya no un impasse, sino un proceso de reconfiguración? ¿Puede hablarse de retorno, revalorización o relanzamiento de una “nueva izquierda”, a partir de valores, atributos y visiones muy diferentes de las versiones edulcoradas, moderadas y “prosistémicas” del último medio siglo, encarnadas en figuras como Willy Brandt, François Mitterrand, Felipe González, Bill Clinton, Tony Blair o, en nuestra región, Fernando H. Cardoso y Ricardo Lagos?

El panorama se presenta interesante y variado. En EEUU, sorprende la vigencia y la seducción que continúa generando la figura del senador por Vermont Bernie Sanders, que a sus jóvenes 84 se muestra más activo que nunca, apoyando a una nueva generación de líderes identificados con los ideales del “socialismo democrático”, como la representante por Nueva York y precandidata presidencial Alexandria Ocasio-Cortez (AOC en la jerga política norteamericana) y el popular alcalde Zohran Mamdani (un joven afortunado, como lo demuestra el reciente triunfo de los Knicks en la final de la NBA luego de una sequía de 53 años). El último martes, ganaron la elección primaria en ese estado Brad Lander, Claire Valdez y Darializa Avila Chevalier, desplazando a candidatos más moderados y profundizando el giro a la izquierda del Partido Demócrata en varios estados. Esto pone de manifiesto que la aguda polarización y la dinámica de confrontación extrema que provoca la figura (y las políticas domésticas e internacionales) de Trump encuentra a los segmentos más extremos de esa fuerza en mejores condiciones para imponerse y competir en los comicios de mitad de mandato del 3 de noviembre, contrariando la opinión de muchos observadores que, luego de la frustrante performance de Kamala Harris frente al actual presidente, presagiaron un giro a la moderación que favorecería a perfiles y narrativas menos confrontativas. Ratificando la vigencia del principio de acción y reacción (y contrariando la racionalidad política y electoral), el personalismo y los extremos a los que recurre Trump alimentan al ala más ideológica de los demócratas. Esto, de corto plazo, brinda esperanza al GOP. Pero puede acrecentar la erosión (¿recesión?) democrática que sufre el sistema político de ese país.

Algo parecido ocurre en Alemania, donde gana terreno entre los más jóvenes (en especial del Este) el partido de izquierda “dura” Die Link, y sobre todo en Francia, donde crece la figura de François Melenchon y, según algunos sondeos, podría protagonizar una eventual segunda vuelta contra Marine Le Pen, en lo que algunos consideran una “peruanización” del proceso electoral galo. Con 74 años y una dilatada carrera política, el líder del movimiento “La Francia insumisa” se destaca por sus posturas anticapitalistas y proinmigración. Vale la pena recordar que fue condecorado con la Orden de Mayo en 1988 por el doctor Raúl Alfonsín, por su compromiso y lucha contra la última dictadura militar, que incluyó denuncias sobre desapariciones ilegales y otras violaciones a los DD.HH.

Incluso en nuestro medio, hay sondeos que marcan un inédito crecimiento en la imagen positiva de Myriam Bregman, lo que disparó especulaciones en torno a potenciales acuerdos electorales con el peronismo de cara a las elecciones del año próximo. Algunos memoriosos asocian esto con el fenómeno ocurrido hace un cuarto de siglo, cuando el dirigente trotskista Luis Zamora disfrutó de una breve popularidad en el contexto del profundo malestar previo a la gran crisis de 2001, aunque no le alcanzó para obtener una banca en el Senado.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/opinion/dilemas-de-la-izquierda-en-el-mundo-crisis-terminal-impasse-o-radicalizacion-nid26062026/

Comentarios
Volver arriba