Generales Escuchar artículo

El fenómeno inesperado del Abasto: la obra del circuito off que le gana en ocupación a los tanques de Francella y Moria

Miércoles, seis de la tarde. Calle Humahuaca 364O, pleno Abasto. En la puerta del Teatro AIC (Auditorio Inmaculada Concepción) hay unas señoras que esperan poder ingresar para ver una obra de te...

Miércoles, seis de la tarde. Calle Humahuaca 364O, pleno Abasto. En la puerta del Teatro AIC (Auditorio Inmaculada Concepción) hay unas señoras que esperan poder ingresar para ver una obra de teatro que se iniciará en dos horas y media. Cuando las ve, Juan Acevedo, uno de los encargados de esta sala nueva para el circuito, les sugiere que vayan a tomar un café, a refugiarse del frío y volver más tarde. No hay forma de convencerlas: quieren estar primeras para ubicarse en las primeras filas.

Desde una supuesta perspectiva de marketing, lo que van a ver dentro de un buen rato no tiene ningún elemento “ganchero”. La obra en cuestión se llama Bernarda (la de la casa), nueva versión del texto clásico de Federico García Lorca. Está a cargo de cinco actrices de Compañía de Señoras que ellas mismas dirigen junto a Eleonora Valdez, una de las cinco actrices. En las manos de ellas, la tragedia se cuenta en clave de clown (lenguaje que tiene su nicho de seguidores pero que, también, puede despertar prejuicios).

Si la historia original transcurre en Valderrubio, pueblo andaluz, se la recrea en una sala nueva del circuito alternativo ubicada en el Abasto. La casa original en la que se inspiró Lorca era, en verdad, un caserón con patio, gallinero y cobertizo. La casa de Bernarda (la de la casa) es un gran teatro de más de 300 localidades, una capacidad muy superior a la media de las salas del circuito del teatro alternativo. El valor de la entrada es a la gorra, modalidad sumamente empática y cariñosa para los tiempos que corren. Ninguna de las actrices es conocida para el gran público. Tampoco en el elenco hay influencers o youtubers con miles de seguidores. Nada de esas cuestiones. Y, sin embargo, una hora antes del comienzo ya hay una larga fila de gente esperando para entrar.

Bien, creer o reventar, lo que se hace es un éxito, un fenómeno del circuito off o del off del off tratándose de una sala teatral que no está en el mapa de espacios escénicos ya establecidos. Empezaron haciendo una función por semana. Llenaron. Agregaron otra los miércoles. Siguen llenando. Si cualquier curioso desea reservar una butaca para saber de qué va la versión de esta señora Bernarda atrapada sin salida en su propia casona, tendrá alguna chance de hacer una reserva, tal vez, recién para agosto. Es tan extraño todo esto que ocupan un lugar destacado en las estadísticas de Aadet, la entidad que nuclea a salas comerciales porteñas, aunque el Teatro AIC forme parte del circuito alternativo, independiente y off, como se prefiera.

Por porcentaje de ocupación de sala, esta versión de La casa de Bernarda Alba lidera el último reporte junto Las cosas maravillosas, con Natalie Pérez. Supera a tanques indiscutibles como los musicales Charlie y la fábrica de chocolate y Billy Elliot o las propuestas que protagonizan Guillermo Francella o Moria Casán, entre tantos nombres convocantes y famosos. Estas grandes producciones en salas con mayor capacidad de espectadores llegan a hacer hasta 10 funciones semanales, mientras que la Bernarda, la del Abasto, dos. También superan a las distintas propuestas de stand up o de influencers que, como los integrantes de la Compañía de Señoras, hacen una o dos funciones semanales.

A las 20, cuando comienza a ingresar la gente a la gran sala, la cola de ese público tan ansioso como heterogéneo dobla hacia Mario Bravo, en donde está el ingreso al colegio religioso Inmaculada Concepción que se comunica con el gran auditorio.

La casa en donde habita Bernarda (la de la casa)

La sala cuenta con una capacidad de 620 butacas en perfecto estado con sus paños rojos, un ambiente sumamente cuidado y gran escenario como el de varias salas comerciales de la avenida Corrientes. Para las funciones teatrales solamente usan la platea que tiene una capacidad de 310. Todas ellas, desde hace unas semanas, ya están reservadas para la función que está por comenzar. Mientras el público todavía espera para ingresar y las actrices y los músicos ajustan detalles de la puesta en escena, en una de las butacas dialoga con LA NACION el gestor Alfredo Russo, de amplia trayectoria en el medio. Entre 2001 a 2017 fue el propietario del Teatro Santa Fe, de Mar del Plata. Al vender el teatro pensó que su etapa como actor y gestor iba a ser cosa del pasado. No fue así. A raíz del vínculo de amistad con una de las personas de la institución educativa, se enteró de la existencia de esta gran sala que se venía usando para actos cerrados. Acuerdo entre las partes, desde hace un año y medio decidieron abrir el gran escenario a la comunidad. Este año, Bernarda (la de la casa) se transformó en el mascarón de proa del AIC ante el barrio, las redes sociales, los medios. Allí mismo, el actor y director Daniel Casablanca está presentando también Discepolín, fanático Arlequín; y los directores Jorge Costa y Roberto Sánchez están ofreciendo Tamorto.

Se suma a la charla Macarena Russo, su hija, quien a la vez es parte de la Compañía de Señoras. El colectivo se formó para hacer esta versión de Lorca que dirige la misma compañía y Eleonora Valdez, la que en escena hará en unos minutos de la adorable Angustias y de María Josefa, una de las sufridas hijas de Bernarda y de la madre de ella, respectivamente. “Me sumé a la cooperativa como asistente de dirección y productora general y, en paralelo, mi padre me convocó para trabajar en la gestión de la sala, para programarla”, apunta Russo. Desde este último rol intentó convencer a actores y directores para que presentaran obras en el AIC. No fue fácil: la gran cantidad de butacas genera temores.

Bernarda (la de la casa) la ensayaron acá mismo y la estrenaron en Espacio Aguirre, en agosto del año pasado, en una sala de unas 100 localidades. Fue un éxito, la sala quedó chica. De Villa Crespo se animaron a mudarse a la gran sala del Abasto vecina a Espacio Callejón y al Beckett Teatro. Con temor, claro. Midiendo los pasos. Hicieron una primera función en noviembre y volvió a ser un éxito. Decidieron ir por más.

La segunda temporada en la nueva casa la estrenaron a principios de marzo y, hasta el día de hoy, agotan todas las funciones. Hasta hace poco, hacían funciones solamente los sábados, a las 20. Ahora agregaron los miércoles, a las 20.30. Agotan. Están evaluando sumar una tercera los domingos por la tarde para acomodarse a ese público de adultos mayores que tanto “milita” esta tragedia a cargo de cinco excelentes payasas acompañadas por dos músicos y visuales realizadas en arena. “Para nosotros, los del teatro independiente que siempre estamos pidiendo que nos vengan a ver, agotar en una sala tan amplia es algo que no podemos creer”, apunta Macarena Russo mientras está pendiente de todos los detalles.

La base curatorial del Auditorio AIC Abasto es apostar por el “teatro independiente, por obras de humor, por el clown”, apunta ella. Su padre agrega: “Pero acá también, por las características de la sala, pueden venir obras comerciales. Se da la convivencia de ambos circuitos”. Como Alfredo Russo es miembro de Aadet, la sala aparece en los registros de audiencia que elabora la entidad.

Cuando la casa de ventanas cerradas abre sus puertas

A medida que ingresa el público al impactante auditorio, el frío de la calle empieza a bajar porque, adentro, el clima de expectativa impone sus propias reglas, su propia temperatura. Pasados escasos minutos del horario previsto, empieza esta reversión clownesca de la obra de Federico García Lorca en la que cinco actrices/clowns le ponen cuerpo y voz a los deseos, tensiones, mandatos y silencios que pesan sobre ellas y sobre la casona de Bernarda Alba, la que acaba de perder a su marido. Los diez personajes son interpretados por Eleonora Valdez, Gabriela Biebel, Silvina Chivi García, Julia Muzio y María Pastur. La música en escena está en manos de Guido Briscioli y Santiago Comin. Las proyecciones de arena que matizan varias escenas pertenecen a Alejandro Bustos. El vestuario y escenografía de Primavera Amoruso y fue elaborado en base a prendas recicladas y donaciones de gente que aportó vestidos negros y cortinas. La iniciativa de volver a darle vida a viejas prendas forma parte de un proyecto de economía circular denominado Club del Desapego, iniciativa de Macarena Russo, la hija del gestor de la sala e integrante de la Compañía de Señoras.

A lo largo de algo más de una hora y media, la propuesta tiene la inteligencia de articular elementos del clown como del teatro físico para ir contando la historia trágica de estas mujeres encerradas en un mundo que las manda a callar, a silenciar sus deseos. En medio de giros actuales, quiebres en el texto original, contactos directos con el público, canciones y constantes guiños humorísticos va desplegando sus formas el texto de Federico García Lorca representado tantas veces.

Como si fuera una especie de continuidad histórica con aquellas experiencias de los 80 y 90 de grupos como El clú del claun o La banda de la risa, o como suelen ser las propuestas del director, dramaturgo y actor de nariz roja Gabriel Chamé Buendía el clown es el vehículo para abordar esta tragedia de tres actos escrita en 1936.

“Felices y sorprendidas”

En nuestro país el rol de Bernarda Alba lo interpretaron actrices de la talla de Margarida Xirgu, Elena Tasisto, María Rosa Gallo y Norma Pons, entre tantas otras. En la actualidad hay otra versión que se está presentando en el Multiescena, pero en el Abasto dicho rol está en manos de Julia Muzio, quien también interpreta a Amelia, la hermana del medio que, como el resto, desea escapar de la casa en la que ha vivido toda su vida porque percibe, siente, desea, intuye que hay otra vida por vivir.

“Estamos felices con todo lo que se está pasando con el público. Felices y sorprendidas. Cuando empezamos a ensayar, sentíamos que había algo potente que estaba sucediendo, pero nunca imaginamos tener una cuadra de cola de gente esperando entrar a la sala”, señala la actriz y directora formada en la Escuela Nacional de Arte Dramático. Apenas le comentaron del proyecto, no dudó en sumarse. “La casa de Bernarda Alba es un clásico hecho de miles de maneras distintas y apostar a hacerlo en modo clown me sedujo de inmediato. Permite remarcar lo absurdo de todo eso, exagerar esa represión y esa atmósfera densa que se respira en la casa para que sea más digerible la historia y dejar que la tragedia vaya ganando terreno hasta el desenlace final. De ninguna manera quisimos burlarnos de la obra. Siempre respetamos al texto de García Lorca, a quien, de verdad, amamos”, señala cuando ya se sacó el ropaje y la nariz de la madre manipuladora y de la hija sometida.

El look de su personaje, reconoce, tiene algo del personaje de la bruja de la película El viaje de Chihiro como del cuerpo del personaje de Marta que daba vida Antonio Gasalla con esos hombros tan exagerados. En otro plano, con el correr de las funciones aprendió a no juzgar a Bernarda, a tratar de entenderla a esta mujer represora en medio de aquel contexto. “Todos los personajes son muy completos, tienen mucho desarrollo y es un verdadero desafío llevarlos a escena”, agrega a quien le gana el espíritu de juego cada vez que se sube al escenario con sus otras cómplices.

Trailer de "Bernarda la de la casa"Cuando la casa cierra sus puertas y se abren las billeteras

En las escenas finales el clima trágico domina el escenario. De a poco, el público se va quedando en silencio hasta el momento del aplauso final. Luego del apagón, muchos de los que llenan la platea del AIC se ponen de pie. Clima de fiesta. Actrices y músicos saludan a sus cómplices de esta noche en una sala del Abasto en la que se cuenta una historia de un pueblo español en una sala independiente que, por sus dimensiones, podría ser una comercial. Así de disruptivo es todo.

“Un miércoles que hayan llenado la sala nos pone muy felices”, dice una de las actrices para el momento del saludo final en medio de aplausos, de gente que se pone de pie, que saca fotos. “Esta obra se la dedicamos a todas nuestras mujeres y disidencias”, agrega.

Toma la palabra otra de las actrices. “Decidimos hacer la obra a la gorra porque consideramos que es la manera más democrática de hacer teatro. Permite que pueda venir todo el mundo para quienes están más tranquilos y lo que están pasando por un momento económico complicado. Por suerte, parece que hoy vinieron los que parecen estar más tranquilos”, apunta otra de las integrantes de la Compañía de Señoras.

“Gracias al boca a boca viene gente grande y también muchos adolescentes, eso nos encanta. Muchos alumnos del Nacional Buenos Aires porque La casa de Bernarda Alba es materia de estudio. Entre las personas de edad, muchas nos comentan que hicieron la obra cuando estaban en el colegio. Conviven aquellos que ven mucho teatro con los que debutan viendo Bernarda (la de la casa). Eso es fantástico”, apuntará más tarde Muzio.

Pero ahora, en el momento del saludo final, una de las actrices cuenta al público que el precio de las obras del circuito independiente va de los 25.000 a 35.000 pesos. “Les agradecemos que hayan decidido ver teatro”, afirma con emoción en medio de nuevos aplausos. Por las dudas, todo está previsto, se puede hacer también transferencia bancaria. A la salida de la sala, las payasas lorqueanas y los dos músicos, Guido Briscioli y Santiago Comin, reciben el dinero y saludan al público mientras reciben sus elogiosas palabras.

Cuando las y los integrantes del grupo le comentaron a Alfredo Russo, el gestor de la sala, que querían hacer teatro a la gorra a él mucho no lo convencía la idea. Pero, nuevamente, a los hechos: los cómplices de todo esto dejan un promedio entre 17.000 y 20.000 pesos antes de irse a sus hogares en medio de una noche de frío en la calle Humahuaca en donde está la casa encerrada y despiadada de Bernarda Alba ubicada en un pueblo de Andalucía. En esa región de España en este momento las altas temperaturas modifican la cotidianidad. Acá, en medio de una noche fría en el Abasto, Bernarda (la de la casa) altera radicalmente el paisaje del barrio.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/espectaculos/teatro/el-fenomeno-inesperado-del-abasto-la-obra-a-la-gorra-que-le-gana-en-ocupacion-a-los-tanques-de-nid29062026/

Comentarios
Volver arriba