La TSA detuvo a un marine en California que llegó al aeropuerto con un explosivo activo
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Un operativo de seguridad aeroportuaria que comenzó como un control rutinario terminó en una intervención de alto riesgo en California, cuando agentes detectaron un objeto sospechoso en el equipaje de un pasajero. El hallazgo activó un protocolo de emergencia que involucró a múltiples agencias y derivó en la detención de un miembro del cuerpo de marines de EE.UU.
Explosivos en California: un hallazgo alarmante en pleno control de seguridadDe acuerdo con ABC News, el episodio ocurrió alrededor de las 12.05 hs (hora local), cuando personal de seguridad aeroportuaria detectó un objeto inusual durante la inspección de equipaje despachado en el Aeropuerto Internacional de Palm Springs.
El TSA Detuvo A Un Marine Con Explosivos ActivosLa revisión, que forma parte de los controles habituales, permitió identificar lo que posteriormente se confirmó como un proyectil explosivo activo de 25 milímetros.
La situación generó una inmediata respuesta coordinada entre distintas autoridades. Intervinieron agentes de la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA, por sus siglas en inglés), efectivos del Departamento de Policía de Palm Springs, el equipo de eliminación de artefactos explosivos del condado de Riverside (EOD) y representantes de las fuerzas militares.
Según detallaron desde la policía local, el objeto presentaba un alto nivel de deterioro, con signos evidentes de óxido y corrosión. Esta condición había borrado las marcas originales de identificación, lo que dificultaba determinar si se trataba de un artefacto de entrenamiento —sin carga explosiva— o de un dispositivo activo. Ante la incertidumbre, las autoridades optaron por aplicar el protocolo más estricto y detonarlo, tal y como se pudo ver en el video compartido en redes sociales junto al comunicado.
La versión del sospechoso y las dudas inicialesEn el marco de la investigación, el sospechoso —un marine de 30 años identificado como Ryan Weaver, oriundo de Henderson, Texas— explicó a los oficiales que había encontrado el proyectil en un campo aproximadamente un año antes del incidente. Según su testimonio, decidió conservarlo al creer que no representaba peligro alguno.
El hombre consideraba que el objeto era inerte. Sin embargo, el avanzado estado de deterioro del proyectil impedía verificar esa suposición a simple vista, lo que elevó el nivel de alerta entre los especialistas.
Las autoridades destacaron que, debido a la falta de marcas visibles, no era posible clasificar de inmediato el artefacto como un dispositivo de entrenamiento o como un explosivo de alta potencia. Esta ambigüedad obligó a extremar las medidas de seguridad y a evitar cualquier manipulación directa hasta contar con un análisis más preciso.
Intervención del escuadrón antibombasEl equipo especializado en explosivos del condado de Riverside se trasladó hasta el aeropuerto para evaluar la situación. Al utilizar tecnología de rayos X, los expertos lograron inspeccionar el interior del proyectil sin necesidad de abrirlo, lo que permitió confirmar que se trataba de un dispositivo explosivo activo.
Una vez verificada la peligrosidad del objeto, se procedió a su remoción bajo estrictas condiciones de seguridad. El artefacto fue trasladado a una zona desértica ubicada al sur de la Interestatal 10, en las inmediaciones de Gene Autry Trail, donde finalmente fue detonado de manera controlada. El operativo concluyó sin incidentes ni personas heridas.