Largas jornadas, tráfico y pasajeros imprudentes: la cruda realidad de los taxistas latinos en Nueva York
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En la ciudad de Nueva York, uno de los trabajos más aceptados por los latinos es el de la conducción de taxis. Pese a que consiste en una fuente de ingresos sólida sin muchos requisitos, en los últimos años este empleo se volvió más peligroso. Entre largas jornadas, un tráfico ajetreado y pasajeros imprudentes, algunos conductores corren riesgos constantemente en su día a día.
La cruda realidad de los taxistas latinos en Nueva York entre largas jornadas y pasajeros imprudentesLa Gran Manzana, además de sus monumentos históricos, ofertas culturales y su tecnología, es conocida por los taxis amarillos, a menudo conducidos por inmigrantes. En el área, el tránsito en la zona puede ser estresante para muchos trabajadores, y Manaury es un testimonio vivo de esta realidad.
Las zonas más peligrosas de Nueva York para los taxistas latinosSin un horario fijo, algunos días comienza su jornada a partir de las 15 hs. Otros lo hacen por la mañana, por lo que la flexibilidad es un aspecto positivo de su vida diaria. Con tres años de experiencia en el rubro, sostiene que le ha ido bien en general, aunque reconoce que existen varias complicaciones.
Para el joven, ser taxista en la ciudad de Nueva York implica peligros constantes como robos, agresiones y accidentes que pueden cambiar la vida en segundos. “Hay muchos tipos de riesgos. Subes a una persona que no conoces y tienes que cuidarla, pero uno no sabe si ella te quiere cuidar, pueden hacerte daño”, indicó.
Luego, explicó los riesgos del tráfico en la ciudad. “Tienes que cuidarte de los que manejan imprudentemente. Tienes que pensar en más de cinco cosas en un mismo instante. Cuidarte también de que los policías te pongan un ticket (multa), porque les gusta más ponérselos a los taxistas”, sostuvo.
Pasajeros imprudentes: el riesgo latente de los taxistas en Nueva YorkEn la entrevista al medio citado, Manaury también detalló ciertos factores que lo ayudan a reconocer a los pasajeros peligrosos. “A veces la forma de hablar te permite identificar a una persona que va a dar problemas. Comienzan a insultarte repentinamente”, lamentó.
Los conductores también se enfrentan a personas que se niegan a pagar la tarifa completa por el servicio. Según el taxista, algunos clientes quieren abonar solo lo que les parece justo.
El joven contó una experiencia reciente que tuvo con un pasajero que llevó a Manhattan, y en principio aceptó pagar el peaje. Al finalizar, el cliente protestó por el precio de 30 dólares del viaje y finalmente le dio US$10 menos. “Cuando se bajó siguió hablando y yo me fui, porque si me quedo a discutir vamos a tener problemas”, contó.
Otro desafío proviene de los menores de edad, quienes a menudo muestran comportamientos rebeldes. Según el testimonio, muchos adolescentes se sienten excesivamente protegidos por la ley, lo que dificulta que el taxista pueda defenderse ante provocaciones o amenazas.
La rentabilidad del trabajo como taxista latino en Nueva York tras la pandemiaLa rentabilidad del oficio en Nueva York experimentó un cambio drástico y negativo después de la pandemia, principalmente en lo que respecta al tiempo necesario para generar ingresos.
Anteriormente, un conductor podía obtener entre US$300 y US$400 en tan solo tres o cuatro horas. En la actualidad, para alcanzar esa misma cantidad de dinero, es necesario trabajar largas jornadas extenuantes de casi 12 horas, según el entrevistado.
Asimismo, Manaury recordó que antes había más trabajo y la gente podía ganar bien incluso haciendo tiempo extra, pero las oportunidades se redujeron tras la pandemia. Como consecuencia, las personas actúan con mayor desesperación, lo que también incrementó la inseguridad en las calles.
Los peligros de ser taxista latino en Nueva York“Hoy en día ser taxista es más peligroso. Después de la pandemia, todo se puso peor. Antes todo el mundo tenía trabajo y ganaba dinero, pero después todo se limitó. Al estar restringido, la gente hace cosas que no debe hacer, desesperados”, analizó.
El taxista remarcó que si bien el oficio todavía “deja dinero”, ahora la rentabilidad depende totalmente de las metas que se proponga el conductor.