Luis Costa. “La gente registra los escándalos, le dan vergüenza, pero nunca tienen la suficiente fuerza como para cambiar el voto”
“Si los escándalos de los grandes partidos se producen en el marco de procesos de decepción, la gente va a los terceros partidos, como fue a Milei, pero después todo se vuelve a acomodar”, d...
“Si los escándalos de los grandes partidos se producen en el marco de procesos de decepción, la gente va a los terceros partidos, como fue a Milei, pero después todo se vuelve a acomodar”, dice. “La evidencia a lo largo de los años, y la literatura lo confirma, inclusive en la Argentina, muestra que las identificaciones partidarias en la forma que tengan son estables a lo largo del tiempo”, asegura. “Los rastros electorales, a lo largo de los años, se mueven mucho menos que la circulación de las noticias, pero las elecciones tienen menos novedad de lo que se cree”, desafía. “A medida que bajan los ingresos, hay un partido que se destaca y a medida que uno sube los ingresos, hay otro partido que se destaca”, precisa.
“Hay una tentación muy grande a hacer análisis semántico porque los candidatos van diciendo cosas y gana uno, gana el otro, pero la demanda siempre tiende a estar organizada en dos grandes polos”
“Hay una tentación muy grande a hacer análisis semántico porque los candidatos van diciendo cosas y gana uno, gana el otro, pero la demanda siempre tiende a estar organizada en dos grandes polos”, aclara. “A la gente de La Libertad Avanza le da mucha vergüenza lo que pasó con Adorni y a los peronistas también les da vergüenza lo de Insaurralde”, analiza. “Pero la pregunta sociológica es ésta: ¿que te dé vergüenza termina teniendo algún efecto en el cambio del voto? La evidencia dice que no”, sigue. “Al electorado que no lo vota, Milei le produce un ruido insoportable y por eso tiende a pensar que Milei todo el tiempo está a punto de caer”, afirma. “Lo que es descripto desde el lado opositor como una precarización laboral, que probablemente lo sea en términos formales, es observado del otro lado como “ahora yo tengo libertad para manejar mis tiempos” y termina teniendo un valor”, sostiene. “Hay un secreto de la sobrevivencia de Milei: necesita la total y absoluta incomprensión del electorado que no es de él”, señala. “No hay ningún dato que nos pueda llevar a la lectura de que Milei representa una demanda que no existía previamente”, desafía. “Sí el peronismo va unido puede ser peligroso para Milei. Hay una tensión electoral grande. Una polarización fuerte”, detecta. “Cuando le preguntamos a la gente lo que piensa, Milei sigue llamando la atención en los sectores populares de niveles muy bajos”, dice. “Esos sectores siguen siendo la zona más fuerte del peronismo, pero si Milei sigue sosteniendo el desempeño electoral del año pasado, un desempeño de clase media para arriba en cualquier lugar del país donde uno lo mide, y además logra escarbar un poco los sectores populares, sigue siendo una potencia electoral para el año que viene”, concluye.
El respetado encuestador Luis Costa estuvo en La Repregunta. Costa es especialista en investigación de mercado y opinión pública. Fue director de Ipsos Mora y Araujo Public Affairs Argentina.
¿Milei sigue representando una demanda mayoritaria? Los votantes de Milei y la informalidad laboral: ¿dato positivo que el kirchnerismo no entiende? Milei 2027: ¿Le sigue robando el voto pobre al peronismo o se convierte en partido de clases medias y altas? Milei 2023: ¿Massa no la vio? Milei y el voto pobre: ¿Por qué en 2025 perdió la PBA y ganó en nación? Adorni: ¿Le quitará votos a Milei en 2027 o los votantes son más estables de lo que se cree? Milei: ¿La Argentina y la región se está derechizando o es una ilusión óptica? ¿Demandas electorales estables pero oferta política fragmentada? El orden del nivel socioeconómico. Milei: ¿La irrupción de una nueva Argentina o la consolidación de una demanda preexistente? 2027: ¿peronismo va unido, Milei en problemas? Costa hizo su análisis.
Aquí, la entrevista completa.
¿Milei sigue representando una demanda mayoritaria?-La gran cuestión es: ¿Milei sigue representando algo que el resto de la oferta política no puede representar o se está licuando su imagen entre el caso Adorni y los resultados económicos, que muestran algunos datos positivos, pero siempre con polémica entre los cuestionamientos y los elogios?
-Para muchísima gente, Milei sigue representando una novedad dentro de lo que ofertaba la política argentina hasta 2021, porque Milei ya fue candidato en 2021, ya que hablamos de historia. No pensemos que Milei es un episodio electoral que nace en 2023. Nace en 2021. Recordemos que en ese momento ya había evidencia de que tenía una fuerte ligazón con los sectores populares de la Ciudad de Buenos Aires, donde él fue candidato. Una cosa muy importante para el caso de Milei: Milei no genera una estrategia de comunicación o vínculo con el electorado como una totalidad. Él se ocupa de su parte del electorado. Al electorado que no lo vota, que no lo acompaña o que siente rechazo a las formas de Milei o a las políticas que Milei lleva adelante, todo eso le produce un ruido insoportable. Y por eso ese electorado tiende a pensar que Milei todo el tiempo está a punto de caer.
-¿No lo hacen todos a eso? Quiero decir: Cristina Kirchner polarizaba muy fuertemente en su discurso y le hablaba a sus votantes.
-Sí, el gesto técnico es exactamente el mismo.
-¿Mauricio Macri, no?
-Macri intentó polarizar un poco más en los últimos dos años de su mandato porque ya estaba en una encrucijada compleja. Los discursos de las apertura de las sesiones, sobre todo el último, fueron mucho más agresivos y mucho más de barricada. Pero Milei tiene un objetivo muy claro de referenciarse en su electorado todo el tiempo. Hay algo de él que todavía sobrevive en su electorado: sus votantes sienten que, a pesar de estos casos de corrupción que realmente molestan en su electorado, son situaciones más bien coyunturales y no están tiñendo su gestión. La gente considera que Milei ha cumplido en términos de las promesas que hizo. Vino a hacer una serie de cosas que su electorado identifica: bajar la inflación, porque aunque tuvo un momento que sube, después baja; reducir el Estado; que no haya más cortes en la calle; que la policía tenga un rol mucho más activo en el control del delito, en la forma que sea. No estoy diciendo si eso está ocurriendo o no, pero la lectura del electorado de Milei es que Milei es un político que ha cumplido las promesas, a diferencia del caso de Macri, por ejemplo. Por ahora, para ese electorado de Milei, ése es un elemento simbólico y concreto que le permite, inclusive, aguantar lo de Adorni a pesar de que no esté diciendo que Adorni no tiene mala imagen. Pero logran separar a Adorni de Milei. Es un gesto que se hace con la moral en la sociedad moderna. La única manera de que la moral siga siendo un valor aparentemente estable es echándole la culpa a alguno y verlo solamente como un desvío, no es un desarmado de la moral.
“A la gente de La Libertad Avanza le da mucha vergüenza lo que pasó con Adorni y a los peronistas también les da vergüenza lo de Insaurralde”
-No es un sistema. Lo amoral no es un sistema sino un desvío.
-Ante algo que no está de acuerdo con la moral, la forma de sostener la creencia en que la moral es un elemento que guía las acciones de las personas. Es verlo no como un sistema sino como un problema individual.
“Milei en crisis”. ¿El diagnóstico incorrecto de la oposición kirchnerista?-Usted dice que la estrategia discursiva de Milei, de hablarle a aquellos que lo apoyan, hace que, para los otros que no lo apoyan, parezca que siempre está en crisis. ¿Qué quiere decir eso? ¿Cómo es ese razonamiento?
-Lo más parecido al modo en que Milei extrema es Cristina (Kirchner) con el gesto técnico de la polarización. Si uno le bajara el volumen a lo que dicen, se vería el mismo gesto de tensión social, electoral. Al electorado que no es de Milei le cuesta mucho entender al electorado de Milei.
-¿Y, según usted plantea, por eso se interpreta como crisis?
-Como Milei no hace lo que el electorado que no lo vota cree que debería hacer, tienden a observar a Milei con categorías que no son las de Milei ni las de su electorado. Hay un secreto de la sobrevivencia de Milei: necesita la total y absoluta incomprensión del electorado que no es de él. Y esto incluye al peronismo, al kirchnerismo. Hay una sobrevivencia en la incomprensión de sus características. Te voy a dar un ejemplo. Se habla mucho de la pérdida de empleo formal y del empleo de menor calidad. Es real porque son los datos del INDEC. Pero esto se interpreta como una señal de crisis económica. Según mis datos, la gente está feliz de tener empleos que no son formales.
-¿Cómo son esos datos? ¿Puede dar más precisiones?
-Sí. Hice un estudio en unos cuantos países. Le pregunté a la gente si preferiría trabajar en una empresa multinacional o una empresa nacional grande, o en una pyme, o trabajar por su cuenta. En general, en los once países chequeados, en prácticamente todos, entre 55 y 60 por ciento de la gente dice que quiere trabajar por su cuenta. Es decir que la ilusión que se reclama como una señal de crisis de Milei, eso de que está destruyendo todo empleo formal y esto es una señal de descalabro o de desarticulación social, por lo menos en esta época del mundo y de la historia que nos toca, no encuentro un desajuste de la población con las nuevas formas de trabajo que están empezando a surgir. No necesariamente lo que ven como una crisis es una crisis que se espeja en los sentimientos de las personas.
“Si Milei sigue sosteniendo el desempeño electoral del año pasado, un desempeño de clase media para arriba en cualquier lugar del país donde uno lo mide, y además logra escarbar un poco los sectores populares, sigue siendo una potencia electoral para el año que viene”
Los votantes de Milei y la informalidad laboral. ¿Un dato positivo que el kirchnerismo no entiende?-Me parece un punto interesantísimo. Entonces la pregunta es: si desde la perspectiva de los ciudadanos en once países de América Latina, la informalidad laboral es vista como una vida sostenible y deseable comparada con un trabajo en relación de dependencia en una corporación porque hoy se valora el tiempo libre, por ejemplo, ¿depende esa valoración del tipo de trabajo informal? Es decir, ¿son emprendedores que consideran que su proyecto vital tiene salarios interesantes y proyección de vida interesante hacia adelante o son informales de sobrevida, de bicicleta al hombro, de repartidores o de uberización de la economía con mucha precariedad, y aún así se sostiene la ilusión?
-Hay de todo porque es un patrón que tiene bastante presencia en los sectores populares o de clase media para abajo. La gente que trabaja en multinacionales, en empresas grandes, de marcas a donde se supone que todo el mundo quiere entrar, apenas llega al 15 por ciento de la población, aproximadamente. Así que la mayoría de la gente tampoco tiene contacto con las empresas multinacionales. No es que tiene una experiencia de vida dentro de esas corporaciones y dice: mi sueño es ingresar a esta empresa de gaseosa. No forma parte de su entorno, de su interés. El que también ha perdido bastante prestigio es el Estado como lugar deseado de trabajo. Ahí hay una resonancia interesante de la oferta electoral de Milei, y de otros de la región: lo que desde el lado opositor es descripto como una precarización, que probablemente lo sea en términos formales, es observado del otro lado, el electorado de Milei, como “ahora yo tengo libertad para manejar mis tiempos” y esa precarización termina teniendo un valor. Por eso cuando la tensión electoral recobra la forma natural que tiene la política, que es la de la polarización, un punto que también me parece importante recobrar, se va llenando de semántica justificatorias de este momento. Hoy el valor es no tener un empleo formal y trabajar en lo que yo quiero con esa cierta libertad que produciría la informalidad.
No hay ningún dato que nos pueda llevar a la lectura de que Milei representa una demanda que no existía previamente
-Quiero profundizar algo ahí. Le planteo la comparación con Perú, el ejemplo canónico de una sociedad de alta informalidad, que estaba en el 80 por ciento de informalidad hace unos años y ahora está en niveles del 70 por ciento. El proceso peruano es distinto porque hay una reducción de la informalidad. 10.58 La Argentina tiene un proceso nuevo de trabajadores en relación de dependencia que son pobres, trabajadores formales, pero pobres y, eventualmente, que se quedan sin la formalidad y pasan a la precarización o a la informalidad. ¿El proceso argentino es un proceso distinto del de Perú en relación a la ilusión que despierta la informalidad?
-El argentino y el peruano vienen de una estructura sociodemográfica completamente distintas. Inclusive los proyectos políticos de un país y del otro son distintos. Hablábamos de la polarización: es difícil hablar de polarización en Perú porque es un país en el que cuesta encontrar una estructura de sistema de partidos. Ni siquiera las instituciones se sostienen a lo largo del tiempo: han tenido no sé cuántos presidentes en poco tiempo, uno por año en promedio, según algunos cálculos. Volviendo al caso de Milei, Milei encontró una saturación de los modelos históricos argentinos. Y sobre la pregunta que me hacés, eso sigue resonando positivamente en una parte de su electorado. No estoy hablando de todo el país sino de su electorado: cada vez que escucha que la economía crece en tres sectores o que la inflación baja 0,3 puntos, para ese electorado, esa información es como el alimento necesario para seguir convencido de que esta experiencia tiene sentido. Los electores necesitan eso.
-Esperanza.
-Necesitan tener un dato. Fue muy difícil que la experiencia anterior del peronismo, que esa experiencia de gobierno le diera algún dato positivo. En el último proceso de Macri, lo mismo. Hay que tener en cuenta que los electorados mutan mucho menos de lo que se cree.
Milei 2027. ¿Le sigue robando el voto pobre al peronismo o se convierte en partido de clases medias y altas?-Si el tema es que el electorado de Milei sigue leal a Milei y le alcanza un dato positivo, unas centésimas o décimas positivas como para construir su esperanza sobre la continuidad del proyecto de Milei, la cuestión es: ¿cuánto representa ese electorado? ¿Quién es su electorado? ¿Ha cambiado desde 2021, cuando era un electorado sólo de la ciudad de Buenos Aires, a 2023 a nivel nacional y a 2025? ¿Puede cambiar hacia adelante? ¿Dejó de ser tan transversal como lo fue en 2023?
-Es muy importante la pregunta que estás haciendo porque define la imaginación electoral hacia el año. Milei empezó siendo un candidato a diputado de la Ciudad de Buenos Aires que llamativamente, según nuestros análisis en ese momento, tenía una competencia de voto con el peronismo, no tanto con el PRO.
-Ganaba los barrios más pobres, en las comunas más pobres.
-Sí, en las comunas 4, 8, 9, toda la zona sur de la Ciudad de Buenos Aires. Había un comportamiento que llamaba la atención: daba la sensación de que en algunos lugares donde Milei tendía a subir, el peronismo tendía a bajar. Había una señal en ese sentido.
-En esas barriadas, le quitaba votos al peronismo.
-Eso lo hace un caso muy interesante porque demuestra la desconexión que a veces hay en el análisis electoral. El análisis electoral se hace por la semántica, como diría Niklas Luhmann. Es decir, se hace por lo que se escucha decir a alguien, pero no por la estructura del voto. ¿Qué quiere decir esto? Lo escuchaban a Milei hablar como alguien de derecha. Él mismo se describió desde siempre como alguien de derecha, liberal. Entonces, automáticamente, la conclusión es que Milei tiene que ser alguien del PRO y su electorado es en realidad del PRO y lo prefiere solamente para escucharlo. Pero había un episodio electoral para revisar y en realidad Milei evidentemente tenía algo para los sectores populares; llamaba especialmente la atención en la tierra dominada por el peronismo.
-Milei respondía una pregunta de esa demanda.
-Sí, exacto. Y daba cuenta de un agotamiento de un proceso electoral del peronismo en esa zona. Dos años después, en 2023, esta situación se confirma todavía más, cuando Milei es candidato a presidente. En todos los grandes aglomerados urbanos, me estoy refiriendo a todos, Milei muestra este comportamiento: tiende a aumentar su desempeño de voto. Recordemos que tuvo 30 puntos y, aumenta a medida que se baja en el nivel socio económico, a nivel de radio censal, o sea, a nivel de lo más micro posible que uno puede analizar en la Argentina, aunque lo más micro es el nivel de circuito. Pero Milei nace en el episodio electoral llamando la atención porque no hace caer tanto al PRO sino haciendo mucho daño al peronismo. Esta situación se dio hasta 2023.
Milei 2023. ¿Massa no la vio?-¿Ése es el error de perspectiva de Massa? En los últimos días se habla mucho de ese vínculo electoral, en las PASO, entre Massa y Milei: el apoyo que habría tenido, en varios sentidos, desde el massismo. Lo que Massa no vio es que Milei podía capturar votos que, en realidad, le convenían a Massa.
-No sé cuáles eran los cálculos de Massa, pero era evidente que la mayoría de los análisis que circulaban daban cuenta de que se trataba, sólo por la semántica de Milei, un reflejo entre semántica y estructura.
-Es decir, que le iba a robar votos a Juntos por el Cambio y no al peronismo. Parecía que ése sería el efecto. ¿Eso es lo que usted está planteando?
-Sí, parecía que le iba a quitar votos sólo al Juntos por el Cambio y gracias a eso, polarizaría. No era un cálculo equivocado.
-Por los efectos de la fragmentación.
-Sí, el aumento de la oferta podría producir en algunos casos el desdoblamiento de lo que está del otro lado, de uno de los dos partidos.
-Del otro polo.
-Porque en la Argentina podés ganar sin llegar al 50 por ciento. Pero en realidad hubo un desfasaje en todos los análisis. No sé cuál era el cálculo que hacía Massa, pero en general estaba instalada esa lectura. Dos años después, cuando ya queda claro que Milei hace un pacto con PRO y Juntos por el Cambio desaparece, el comportamiento electoral del año pasado, donde gana Milei, replica casi urna por urna el comportamiento de Macri 2015 y en 2017.
-¿Y eso qué quiere decir?
-Clase media para arriba. En 2025, ése fue el votante de Milei.
-Pierde el voto peronista, o al menos disminuye.
-Decrece un poco, pero no tanto. Cuando le preguntamos a la gente lo que piensa, Milei sigue llamando la atención en los sectores populares de niveles muy bajos. Esos sectores siguen siendo la zona más fuerte del peronismo, pero si Milei sigue sosteniendo el desempeño electoral del año pasado, un desempeño de clase media para arriba en cualquier lugar del país donde uno lo mide, y además logra escarbar un poco los sectores populares, sigue siendo una potencia electoral para el año que viene. La Argentina volvió a lo que todas las democracias tienden cuando tienen sistema de partidos: a la polarización. No estoy hablando de sistemas parlamentarios. El sistema democrático está armado así, es gobierno y oposición; no hay una cosa en el medio, no existe. Puede haber situaciones de crisis con los partidos, y en esos casos, se desarma, pero después tiende a armarse de nuevo. Por eso hacia el año que viene la situación de Milei y la del peronismo vuelve a un esquema de dos grandes bloques.
Milei y el voto pobre. ¿Por qué en 2025 perdió la PBA y ganó en nación?-El año pasado hubo dos elecciones importantes, la nacional, que se comportó como usted está señalando, pero también la de la Provincia de Buenos Aires, donde La Libertad Avanza perdió. ¿Qué dice esa elección en relación a la permeabilidad del mileísmo en los sectores populares del conurbano bonaerense que tienen una lealtad histórica con el voto peronista? ¿Qué dice de Milei? ¿Qué le agrega al análisis?
-Ese ejemplo también es interesante. Las elecciones son millones de personas votando. Por más que le agreguemos un montón de análisis simbólicos y citemos a filósofos para hablar sobre las elecciones, es un problema numérico: son millones de personas votando. Entonces, la elección de septiembre y la de octubre tienen un comportamiento sociodemográfico similar. A medida que se baja en el nivel socioeconómico, aumenta el voto peronista y a medida que aumenta, aumenta el voto de La Libertad Avanza.
-¿Cambia la muestra? La elección de la Provincia de Buenos Aires, por ser una muestra distinta...
-En realidad es la misma población.
-Pero la cantidad de nivel socioeconómico bajo que hay en la Provincia de Buenos Aires es mayor que en el agregado del nivel nacional.
-Estamos analizando solamente la provincia de Buenos Aires: estoy comparando la elección provincial y nacional, siempre en la Provincia de Buenos Aires. A grandes estructuras, el comportamiento es exactamente el mismo. Quiero decir que la elección de septiembre y de octubre en Provincia de Buenos Aires se parece más de lo que se cree. El resultado fue distinto. En la de octubre, que termina ganando La Libertad Avanza, hubo más gente votando y se dieron algunas modificaciones.
-¿Por qué se parecen más de lo que se cree si en un caso pierde La Libertad Avanza y en el otro, gana?
-En septiembre, fue muy difícil nacionalizar esa elección. El rol que jugó Milei fue muy diferente. Y la variable que mejor explica el resultado electoral de septiembre son los oficialismos en cada municipio. Terminaron siendo 135 elecciones; en cambio, la elección de octubre terminó siendo una sola elección. La variable que mejor explica la diferencia es el rol que cumplieron los intendentes en defender su gestión y sus consejos deliberantes. Cuando uno trata de encontrar, estadísticamente, el causal de la elección bonaerense de septiembre, todos los oficialismos municipales ganaron. Después de la muy buena elección de Massa en la primera vuelta de 2023, el peronismo dejó a la Provincia de Buenos Aires llena de intendentes peronistas. Hizo una elección impresionante en aquella primera vuelta de 2023 y con Massa, se dieron un montón de victorias de oficialismos, además de la victoria a nivel de Gobernador.
-En el micro nivel territorial, la PBA se peronizó en 2023.
-Exacto. En la elección, como sucedió en la Ciudad de Buenos Aires, toda la comunicación de La Libertad Avanza planteó un enfrentamiento con el peronismo y el kirchnerismo. Mientras Milei le ofrezca a su electorado una comunicación muy concreta, con foco en contra quién hay que pelear, su resultado electoral es más interesante que si lo deja librado a un montón de elecciones sueltas.
Milei. ¿La Argentina y la región se está derechizando o es una ilusión óptica-Esta semana causó muchísimo debate la reaparición del caso Insaurralde, con el vestidor y las cajoneras llenas de dólares. Un coletazo de la porno-corrupción, esa exhibición obscena de la materialidad de las ganancias de la corrupción. Con los problemas que tiene el mileísmo con el caso Adorni, que representa otra escala de corrupción, pero corrupción al fin, ¿Milei no puede capturar fácilmente el impacto de ese caso de corrupción kirchnerista? ¿Es una oportunidad perdida para consolidar a su electorado, a la parte del electorado más republicano institucional que se identifica en algo con Macri o con PRO? ¿Hay riesgo ahí?
-Daría un paso para atrás. La evidencia a lo largo de los años, y la literatura lo confirma, inclusive en la Argentina, es que las identificaciones partidarias, en la forma que tengan, son estables a lo largo del tiempo. En la Argentina, los antiperonistas en algún momento decían que eran radicales; después decían que eran de Juntos por el Cambio y hoy dicen que son de La Libertad. Avanza. Pero lo que los une a lo largo de cuarenta años, inclusive más hacia atrás en el tiempo, es que no votan candidatos peronistas. Y los que están del otro lado hacen lo mismo, pero al revés.
-¿La Argentina no se está derechizando desde que llegó Milei al centro de la escena política?
-No, lo que está ocurriendo es que muchos más argentinos se reconocen de derecha. Se permiten decir “ahora yo soy de derecha”, pero hace veinte años querían el cambio y una institucionalidad distinta. Lo que cambia es la semántica. ¿A qué voy con lo que en inglés se llama “partisanship”, la identificación partidaria? Esa identificación es estable y los electorados hacen grandes esfuerzos: hay mucha evidencia de que los electorados sienten la decepción. Está muy estudiada la polarización, pero hay otro fenómeno. Este año salió un artículo que se pregunta qué pasa cuando al votante le da vergüenza alguien de su partido. Hay gente a la que le da vergüenza las cosas que hace su partido. A la gente de La Libertad Avanza le da mucha vergüenza lo que pasó con Adorni y a los peronistas, también les da vergüenza lo de Insaurralde. Pero la pregunta sociológica es ésta: ¿que te dé vergüenza termina teniendo algún efecto en el cambio del voto? La evidencia dice que no. Hay un reconocimiento de la situación de crisis, pero los rastros electorales, si se miran a lo largo de los años, se mueven mucho menos que la circulación de las noticias. Este tipo de temas circula a través de los medios de comunicación, que son el ámbito especializado en transmitir novedades. Pero las elecciones tienen menos novedad de lo que se cree.
De la Argentina a Perú y Colombia. ¿Se derechiza la región o no?-El fenómeno Milei se inserta en la región. Vemos la elección en Perú con Keiko Fujimori y Colombia con Abelardo de la Espriella. Cuando uno ve el mapa dividido en derecha e izquierda, la mayor cantidad de países está del lado de la derecha. ¿Eso tampoco confirma que hay una derechización de la región y que Milei es quien lleva la bandera más clara de ese proceso?
-El resultado final es que la derecha termina ganando. Pero si se revisan los resultados, en el caso de Colombia, De la Espriella acaba de ganar por muy poco. Deja una sociedad dividida en dos bloques. En ese sentido, se parece mucho a la Argentina.
-Termina siendo de derecha casi por azar.
-El resultado es muy finito. No es que hay un vuelco hacia la derecha. Transmitirlo de esa manera le da un carácter omni abarcador, homogéneo. Pero al futuro Presidente de Colombia le queda la otra mitad de la población que no lo votó y que no quiere saber nada con él.
-¿Como Lula en Brasil, pero al revés?
-O como pasaba con Bolsonaro y Lula y como pasó en la Argentina. Hice un análisis de la elección en Colombia. Cuando Petro ganó, el electorado del actual ganador se parece a la combinación de los que habían salido segundo y tercero en aquella elección. En la primera vuelta en Colombia, De la Espriella copia perfectamente la suma de los que habían salido segundos y terceros cuando Petro ganó.
-Es decir, que en aquel momento ya existía esa demanda pero estaba dividida la oferta.
-Mi punto es que De la Espriella parece una copia exacta de aquellos dos candidatos por separados. Con aquel resultado, se podría haber concluido que Colombia dio un giro a la izquierda, pero también, mirando con perspectiva, en realidad en Colombia ganó el de la izquierda, pero ya había una demanda para un sentido contrario muy contenida. Pero como la oferta aparecía desdoblada, parecía que no había oferta opositora. En 2011, a Cristina también le pasó eso, por más que a ella la votó el 55 por ciento. La oferta opositora estaba toda desmembrada hasta que vino Macri y la pudo unificar.
Derecha vs. izquierda. ¿Demandas electorales estables pero oferta política fragmentada?-Es decir, la demanda es más estable y está más polarizada que la oferta en algún momento. La oferta, la cantidad de partidos que hay representando un mismo cuadrante de demanda está muy dividido, pero esa demanda de votantes está muy consolidada.
-Y detrás tiene siempre a las clases sociales o el nivel socioeconómico. El candidato que acaba de ganar en Colombia tiende a tener más votos a medida que se sube en el nivel socioeconómico. Con Lula o Bolsonaro pasaba lo mismo y ahora pasa con Milei. No vamos a hacer una oda al marxismo, porque parece que estamos diciendo que la lucha de clases existe. No me refiero a eso. La demanda electoral tiene un amplio grado de polarización. A veces se ve y a veces no se ve dependiendo de cómo está organizada la oferta. Y de fondo sigue teniendo algo que la sociología electoral de la década del 50, 60 y 70 buscaba todo el tiempo, que es la relación entre votos y estructura.
-¿Qué quiere decir eso?
-Esto, que a medida que bajan los ingresos, hay un partido que se destaca y a medida que uno sube los ingresos, hay otro partido que se destaca. Y no es solamente un problema argentino. La tradición de estos análisis la inició Germani, después siguió Mora y Araujo. Había mucha literatura. Sería bueno que se recobra porque hoy hay demasiado análisis electoral sobre la semántica. Pero cuando uno mira los fenómenos, inclusive no solamente en la Argentina porque son fenómenos regionales, pesa esa tendencia. Algo parecido también pasa en España. Algo parecido pasa en Centroamérica. También he analizado la elección en República Dominicana. (Luis) Abinader, Presidente de Dominicana, nace como un presidente que es más fuerte a medida que se sube en el nivel socioeconómico. Nace de una victoria de una posición polarizada. Hay una tentación muy grande a hacer análisis semántico porque los candidatos van diciendo cosas y gana uno, gana el otro, pero hay un elemento numérico de millones de personas votando que también es relevante para el análisis.
-Muy interesante lo que plantea. En definitiva, su idea es que puede haber fragmentación política, pero no necesariamente hay fragmentación de la demanda.
-Sí, exacto.
Milei. ¿La irrupción de una nueva Argentina o la consolidación de una demanda preexistente?-La foto que tenemos de la Argentina y de los argentinos, el qué tienen los argentinos en la cabeza, no está tan fragmentada; sigue organizándose entre dos polos.
-Siempre tiende a estar organizada en dos grandes polos. La historia argentina tiene un enorme track récord de polarizaciones. El 45 de Felix Luna es un libro sobre un relato maravilloso de polarización extrema. El libro es una maravilla, además. Es un libro que trata solamente sobre un proceso de radicalización y de polarización. Cualquiera que estudie algo sobre los tres gobiernos del radicalismo, ve que también son procesos de polarización.
-Pero hay una conversación en torno a esta idea: que la irrupción de Milei representa otra Argentina, una Argentina mucho más fragmentada con la aparición de demandas ciudadanas y de bolsones de votantes muy distintos. La idea es que la no-representación de ese electorado por parte de los partidos clásicos, que en los últimos tiempos son el kirchnerismo y Juntos por el cambio o el macrismo, dieron lugar a una nueva conformación tanto de demandas sociales como de representación en la cabeza de Milei. ¿Usted no ve tan así?
-No. De hecho, no hay ningún dato que nos pueda llevar a esa lectura. Sobre todo con relación al año pasado, que fue la elección unificada entre La Libertad Avanza y el PRO. Eso confirmó que ésa es la oferta electoral de lo que hoy describimos como de centro derecha y antes se describía como de centro.
2027. ¿Si el peronismo va unido, Milei está en problemas?-Última cuestión: ¿su análisis confirma que si el peronismo va unido y logra capturar uno de los polos de esa demanda que está tan polarizada, puede ser un contendiente peligroso para Milei el año que viene? Aunque sea una unidad artificial y el peronismo llegue forzadamente unido solamente por la vocación de poder, de ganar una elección, más allá de las chances de gobernabilidad que tenga si llega al poder.
-Sí, por supuesto. Hay una tensión electoral grande. Me refiero a una polarización fuerte. Estas noticias como lo de Adorni o lo de Insaurralde que van apareciendo caen como malas noticias y en algunos casos se mira para el costado y en otros casos se refuerza el voto. Porque lo de Insaurralde también llega como una especie de antídoto por lo de Adorni. A cada votante le va llegando información y va a ir seleccionándola. El concepto técnico que recibe este ejercicio de los votantes se llama “razonamiento motivado”; hay mucha literatura sobre el tema: yo consumo información y la adapto a la realidad que necesito observar. Más kantiano no hay.
-Eso del lado del votante.
-Del lado de la gente: el objeto que yo miro no es el objeto en sí mismo; es lo que yo le coloco al objeto para que el objeto sea posible de ser tomado por mí porque si no, es insoportable.
-Pero usted dice algo: que lo importante es la relación entre el voto y una estructura partidaria que lo represente.
-Me referí a una estructura sociodemográfica. Una estructura social.
-Está bien, pero es una estructura que se termina referenciado en un partido. Si el año que viene hay más malas noticias de corrupción sobre el kirchnerismo a pocos meses o semanas o días de las elecciones, pero hay un candidato de la unidad peronista kirchnerista, ¿tiene chances de capturar el polo que se identifica históricamente, socio demográficamente, con el peronismo?
-Sí.
-Aunque haya escándalos, aunque haya nuevos datos.
-Siempre hay escándalos. Cuando hubo una elección en la PBA y justo habían asesinado a un pobre kiosquero en La Matanza, en Ramos Mejía… Igual Ramos Mejía es el único lugar de La Matanza donde nunca ganaba el peronismo porque es la parte de nivel socioeconómico más alto de La Matanza. No le estoy quitando peso a los escándalos. No estoy diciendo que no produzcan efectos, pero todo el chequeo y la literatura sobre los escándalos muestran que la gente los registra, molestan, les da vergüenza, pero no tienen nunca la suficiente fuerza como para para que la gente se pase del otro lado. Si los escándalos entre los dos grandes partidos se producen en el marco de procesos de decepción, sobre todo por los problemas de gestión de un gobierno, la gente va a los terceros partidos y Milei nace de eso, pero después se vuelven a acomodar.