No es la Libertadores de fútbol, es la Champions de básquet: cómo hizo Boca para salir campeón y calmar su otra obsesión
Euforia y alivio. Boca Juniors, el club de las obsesiones, es campeón de América en básquetbol y se sacó de encima una mochila muy pesada que arrastraba desde los tiempos del Covid-19, cuando s...
Euforia y alivio. Boca Juniors, el club de las obsesiones, es campeón de América en básquetbol y se sacó de encima una mochila muy pesada que arrastraba desde los tiempos del Covid-19, cuando se gestó el proyecto que lo llevó primero a dominar la Liga Nacional (LNB), después a ser protagonista en el plano continental y ahora a ser el mejor de América para la Federación Internacional (FIBA). Aun con altibajos y decisiones disruptivas, va por más porque tiene con qué ir por más.
El Xeneize hizo todo y más para ganar la Basketball Champions League Américas (BCLA), la Copa Libertadores de este deporte. Con el paso de los años y las frustraciones, se volvió una obsesión. Como lo sigue siendo en el fútbol la séptima estrella y lleva 19 años de sequía, con la diferencia de que acá no conocía el sabor de la victoria. Lo degustó el sábado por la noche en Obras Sanitarias, en Núñez y a pocos metros del club River en la previa al Superclásico N° 266, al derrotar en la final al poderoso Franca, el líder de la liga de Brasil, 86 a 72. A casi 15 kilómetros de su Bombonerita, tantas veces menospreciada y dejada de lado por FIBA Américas.
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— Boca Básquet (@BasquetBocaJrs) April 19, 2026La temporada 2025-2026 de Boca está marcada por la irregularidad, un adjetivo que describe varias etapas de la planificación que encabeza Alejandro Desimone, presidente del Departamento de Básquetbol en la Comisión Directiva que preside Juan Román Riquelme. El bicampeón argentino volvió a apostar fuerte y renovó gran parte del plantel que meses antes había conquista por segunda vez la LNB.
La contratación más rutilante fue la de Francisco Caffaro, el gigante pivote de la selección argentina. Sentía que el duro traspié en la final de la Basketball Champions League Américas 2025 ante Flamengo era en parte por la falta de un interno que domine la pintura y fue un acierto: el jugador formado en la NCAA de Estados Unidos fue el MVP (Jugador Más Valioso) del Final Four con promedios de 13,5 puntos; 8 rebotes; 1,5 asistencias y 1 tapa para una valoración de 22.
Pero la salida de José Vildoza fue más dura de lo esperado, sobre todo porque tuvo problemas para encontrar un reemplazante para el basquetbolista que dominó el plano local hasta que emigró a España. A Lucas Faggiano le costó reinsertarse en la Argentina tras más de un lustro en el exterior, padeció las lesiones y también la demora en la incorporación de fichas mayores como los estadounidenses Wayne Langston y Michael Smith. Los resultados a nivel doméstico e internacional estaban lejos de ser los esperados para un equipo con altas expectativas y decantó la primera decisión que se toma cuando las cosas no van: el entrenador Gonzalo Pérez fue cesanteado.
Esa determinación fue un punto de inflexión. Primero, el impacto. Pérez era un joven DT de la casa, que jugó al básquetbol allí y había hecho toda su carrera como entrenador. Había llevado al club a lograr dos títulos nacionales consecutivos, algo inédito en su historia. Los dirigentes, con Desimone a la cabeza, y al director deportivo del básquetbol xeneize, Martín Leiva, dejaron de lado los sentimientos y el ‘Polaco’ tuvo el mismo destino que el DT al que él mismo sucedió, Carlos Duro: lo bajaron del barco en medio del océano.
El club de la Ribera, mientras el afuera todavía masticaba la sorpresiva salida de Pérez, anunció rápidamente a Nicolás Casalánguida, prestigioso entrenador de probada trayectoria, que es asistente de Pablo Prigioni en la selección nacional y que estaba trabajando en México. Impactante, casi a la altura del arribo de Caffaro. A partir de allí todo cambió.
Con Casalánguida, Boca hilvanó triunfos en la Liga Nacional y escaló posiciones. Tuvo una última ventana trascendente en la BCLA en la que se jugó la continuidad en el torneo y logró dos victorias contundentes ante Aguada de Uruguay, primero, y Minas Tenis como visitante, después. El ánimo ya era otro, sobre todo porque el nuevo DT le lavó la cara al equipo y dio muestras de que había potencial para ir por esa obsesión. Fueron seis victorias en fila con Casalánguida hasta ser campeón de América, sumando las dos sobre Instituto de Córdoba en cuartos de final, ante el Flamengo de Sergio Hernández -fue eyectado del cargo tras el cuarto puesto- en semifinales y la mencionada contra Franca en la definición.
El Xeneize, a diferencia de la edición anterior de la BCLA, pudo jugar en la primera etapa y los cuartos de final ante la Gloria como local en el estadio Luis Conde, su coqueta Bombonerita, después de las obras que le exigió FIBA América. Y quiso que el Final Four también se dispute allí, pero la organización no accedió por cuestiones reglamentarias. A sabiendas de la importancia de ser local y contar con su público, licitó para ser local en Obras y evitar tener que viajar con su obsesión a Uruguay o Brasil.
FIBA Américas, meses después del fallecimiento su presidente, Fabián Borro, eligió al estadio del club del histórico y polémico dirigente, y Boca trasladó su obsesión hasta Núñez. Y los hinchas xeneizes armaron su fiesta, dentro y afuera de la cancha. El Templo del Rock fue una sucursal de la Bombonerita, como lo pretendía Desimone, y fue un factor importante para despachar a dos gigantes de Brasil como Flamengo y Franca que, con la complicidad de la coyuntura económica, tiene los presupuestos más altos de su país y superan ampliamente a los de los clubes argentinos.
Boca es campeón de la Basketball Champions League Américas y anhela terminar el año con la Copa Libertadores de fútbol. En el club donde todo se mide en relación a lo que hace el equipo de Claudio Úbeda y Leandro Paredes y por las decisiones que toma Riquelme, a metros de la Bombonera había una misma obsesión que era ser campeón de América y se cumplió.
Ahora, Desimone, Leiva, Casalánguida y demás enfocarán su objetivo en ganar la Liga Nacional por tercer año consecutivo y, más adelante, en jugar la Intercontinental, el premio que recibe el campeón de la BCLA. Y mientras tanto, la dirigencia continuará con las gestiones para llegar a Europa y a la NBA, ese mundo aparte e inalcanzable incluso por estos tiempos para los jugadores argentinos donde el Xeneize anhela llevar su marca para medir fuerzas con alguna franquicia.