No habrá invitación del Gobierno a los expresidentes para asistir a los eventos del papa León XIV
Gobernadores, diputados y senadores estarán el domingo por la tarde en el Palacio Libertad, para recibir al Papa León XIV, un convite al que no fueron invitados los expresidentes que tuvo el paí...
Gobernadores, diputados y senadores estarán el domingo por la tarde en el Palacio Libertad, para recibir al Papa León XIV, un convite al que no fueron invitados los expresidentes que tuvo el país desde el retorno de la democracia, en diciembre de 1983.
Luego de interminables negociaciones e idas y vueltas, los mandatarios que antecedieron a Javier Milei en el sillón de Rivadavia no tienen ni tendrán lugar ni invitación del Gobierno para los encuentros y actos que protagonizará el Santo Padre en su paso por la Argentina, la primera visita de un Papa desde la llegada a Buenos Aires de Juan Pablo II, en 1987.
“En el encuentro en el Palacio Libertad están invitados todos los gobernadores, todos los diputados, todos los senadores. Los expresidentes todavía no están incluidos”, afirmó ayer el canciller Pablo Quirno, en la puerta del Palacio San Martín y antes de iniciar una reunión vinculada a la visita de León XIV, quien luego de arribar a Buenos Aires llegará a Plaza San Martín y de allí a la Casa Rosada para entrevistarse, por media hora, con el Presidente.
A tan poco tiempo de la llegada del Papa, que estará en el país cuatro días, las palabras del canciller suenan a sentencia, y una invitación a los expresidentes en condiciones de asistir suena casi imposible. Según pudo saber LA NACION, los peronistas Alberto Fernández, Eduardo Duhalde, Adolfo Rodríguez Saá y Ramón Puerta no recibieron invitación, ni tampoco el exmandatario de Pro Mauricio Macri. Menos aún Cristina Kirchner (en prisión domiciliaria) e Isabel Perón, que tiene 95 años y reside en España.
Según pudo saber LA NACION, la iniciativa original de invitarlos al Palacio Libertad había surgido del Episcopado que encabeza monseñor Marcelo Colombo, desde donde se propuso incluir a todos los expresidentes en ese evento, en una postal de unidad inédita en Argentina, aunque bastante común en países vecinos como Uruguay, donde mandatarios de distintos signos políticos suelen asistir a eventos vinculados con la defensa de la institucionalidad y la democracia. En su paso por Argentina, hace cuatro décadas, Juan Pablo II conoció al entonces expresidente Arturo Frondizi, presentado por el entonces mandatario Raúl Alfonsín.
“No cayó bien, no hubo reacción favorable en el Gobierno”, susurran, algo decepcionados, cerca de uno de los protagonistas de los preparativos, aunque también reconoció que hubo sondeos preliminares con algunos de los exmandatarios, que no prosperaron. La última vez que el Poder Ejecutivo invitó a exmandatarios a un evento oficial fue el 9 de julio de 2024, cuando Macri y Rodríguez Saá asistieron a la firma del Pacto de Mayo, en Tucumán.
La iniciativa se retomó a mitad de semana, pero rápidamente fue descartada, en tiempos, sobre todo, de confrontación entre el oficialismo y el peronismo. Desde ese sector afirmaron, como dato adicional, que el Gobierno habría intentado poner trabas a la presencia del gobernador bonaerense Axel Kicillof en el interior del Cottolengo Don Orione, en Claypole, donde el Papa llegará el lunes 9 por la mañana, aunque el mandatario finalmente lo recibirá en el ingreso.
“Mauricio no pidió nada, ya tuvo suficiente Papa ”, contestaron, con ironía, cerca del expresidente, que sí podría participar, invitado por el gobierno porteño que encabeza su primo Jorge Macri, a alguno de los eventos religiosos como la misa prevista en la ciudad, según allegados al exmandatario.
“No lo invitaron, pero no hay problema ni conflicto”, afirmó a LA NACION la exsenadora Hilda González de Duhalde, en un intento por minimizar el desaire a su marido.
Los expresidentes Alberto Fernández y Cristina Kirchner son, tal vez, los nombres que más incómodos ponen al Poder Ejecutivo, para quien la oposición intenta “politizar” la visita del Sumo Pontífice.
“No hay que mezclar las cosas, es importante que el Papa esté y que tenga contacto con la gente”, afirmaron muy cerca de la expresidenta, que tampoco tiene pensado, a pesar de los deseos de algunos de sus allegados, hacerle llegar al Papa algún mensaje durante su estadía en el país.