Paraguay se aferró al empate, un resultado que lo dejó en una posición expectante para avanzar a los 16avos de final
De prosa filosófica y poética, el seleccionador Gustavo Alfaro se apartó de sus frases con enfoque académico para que Paraguay se aferre a un objetivo material, tangible: clasificarse para los ...
De prosa filosófica y poética, el seleccionador Gustavo Alfaro se apartó de sus frases con enfoque académico para que Paraguay se aferre a un objetivo material, tangible: clasificarse para los 16avos de final de la Copa del Mundo. El empate 0 a 0 con Australia lo dejó en una posición expectante, en un escenario en el que deberá esperar la resolución de los seis grupos que deben completar la última fecha para conocer si es uno de los ocho mejores terceros. Con cuatro puntos, la meta asoma posible; el contrapeso, una diferencia de menos dos goles, un jugador expulsado y siete amonestados en la puntuación de conducta (Fair Play)... Los guaraníes se empeñaron en ser graníticos en defensa, en asegurar el cero en su arco y el punto que alimentara la ilusión de continuar en el Mundial.
La expulsión de Miguel Almirón ante Turquía, por la nueva Ley Prestianni –reglamentación de la FIFA que condena con tarjeta roja al jugador que le hable al rival tapándose la boca- obligó a Paraguay cambiar. El entrenador Alfaro sumó a la modificación forzada otros dos movimientos de jugadores con lo que reformó el esquema táctico: Gustavo Velázquez, Alexander Maidana y Gabriel Ávalos, los futbolistas elegidos; el 5-3-2, el esquema con el que los guaraníes saltaron a disputar el partido que podía empujarlos a terminar en el segundo puesto del grupo. Para ser escolta de Estados Unidos, la victoria era el único camino; un empate lo dejaba en una posición confortable para ser uno de los mejores ocho terceros que continuarán en la aventura mundialista. La cautela, esperar qué deparaba el desarrollo, estudiar la propuesta y dónde podían asomar las grietas en el rival, fue la manera en la que Paraguay encaró el juego.
La estadística señalaba que Paraguay y Australia nunca se midieron en una Copa del Mundo, aunque jugaron cinco amistosos, entre 2000 y 2010: los australianos nunca perdieron, con dos triunfos y tres empates. En una de las igualdades (1-1), dos décadas atrás, el ahora director técnico Tony Popovic anotó el gol en el encuentro que se desarrolló en Sidney. La racha como futbolista, el seleccionador intentó estirarla como conductor: Jackson Irvine provocó la intervención del arquero Orlando Gill, que desvió la pelota al córner. Una jugada que los Socceroos intentaron replicar para romper la barrera de cinco defensores que presentó Paraguay: utilizar todo el ancho del campo y descubrir a los volantes como respaldo, porque Nestory Irakunda -nació en Tanzania y se nacionalizó australiano- era un delantero que actuó de señuelo para los zagueros centrales: Velázquez, el capitán Gustavo Gómez y Omar Alderete.
Conjunto de juego directo, el repliegue de Paraguay, que cedió el control de la pelota y del campo con la idea de replicar con Julio Enciso y Ávalos, modificó la partitura de los australianos. Pero Connor Metcalfe y Cristian Volpato –que se nacionalizó italiano a la espera de un llamado de la Azzurra que nunca llegó- no tuvieron sintonía fina. Gill respondió con solvencia ante un remate de Volpato, que calcó la acción del comienzo, esa que amagó con entusiasmar, aunque armó y resolvió utilizando a sus compañeros como engaño de un pase. En un escenario futbolístico de escaso relieve, llevar las riendas presentó a los australianos con un dominio territorial, aunque sin profundidad.
Paraguay se marchó al entretiempo con dos sensaciones: cumplió con la meta de no darle espacio para el progreso al rival, aunque no generó riesgo ante el arco de Patrick Beach. Alfaro diseñó un juego táctico, cerrado. No resultó una sorpresa, de sus palabras en la conferencia de prensa se desprendía qué se podía esperar: “Tenemos que vivir mañana como si fuera el último partido de la Copa del Mundo. No existe mañana. El partido es hoy y hay que darlo todo. Vamos a enfrentarnos a un rival fuerte, con jugadores que están entre los más veloces del torneo y con una enorme contundencia”.
El resumen del empate entre Paraguay y AustraliaLa posibilidad de reescribir la historia, esa que señala que Paraguay nunca ganó dos partidos en un Mundial, aunque jugó los cuartos de final en Sudáfrica 2010, promovió que Alfaro, con un cambio, le diera un tono más ofensivo con el ingreso de Maurício Magalhaes por Maidana. No rompió la defensa de cinco piezas, aunque Matías Galarza transitó la banda izquierda para apoyar a Alderete. La problemática, igualmente, seguía presente: Enciso era un llanero solitario, mientras que Ávalos era controlado por el gigante Harry Souttar, que mide 1,98 metros. El juego aéreo, un argumento de siempre de los guaraníes, era controlado por los Soccereroos.
Las luces futbolísticas se fueron apagando y las dos selecciones se conformaron con un empate sin goles, emociones ni rebeldía. Enciso el único que pretendió salirse del molde con algo de imaginación y mucha voluntad para desequilibrar y ser el definidor de la acción en Paraguay. Australia apostó por Jordan Bos, futbolista de Feyenoord, para romper la monotonía. Nada funcionó y el empate sin goles dejó mejor posicionado a los Soccereroos, que conservaron la segunda posición. Paraguay, por ahora, logró a medias el objetivo, después del cachetazo que resultó perder por goleada con Estados Unidos.