River-Boca: el campo del Monumental también juega y está lejos de su ideal
A minutos de que comenzara una nueva edición del Superclásico del fútbol argentino, la imagen que arrojaba el campo de juego del Monumental era muy distante al ideal.A simple vista se obs...
A minutos de que comenzara una nueva edición del Superclásico del fútbol argentino, la imagen que arrojaba el campo de juego del Monumental era muy distante al ideal.
A simple vista se observaron los surcos que expone algo claro: el césped del Monumental no goza de su mejor versión. Luego de soportar las toneladas que demandó el escenario que durante casi dos semanas estuvo instalado para que se presentara la legendaria banda de rock británico-australiana, el pasto quedó muy dañado.
Para colmo, las lluvias intensas que en las últimas semanas azotaron la Ciudad Autónoma de Buenos Aires tampoco contribuyeron con las estrategias de saneamiento que instrumentaron a contrarreloj los empleados de mantenimiento de River.
Los sectores más dañados son toda la franja donde un equipo ataja por la derecha y el otro defiende por la izquierda, y el área chica del arco que da a la Avenida Figueroa Alcorta, precisamente la zona donde se apoyó la estructura en donde AC/DC plantó su escenario.
Vista panorámica del estadio MonumentalLas noches del lunes 23, viernes 27 y martes 31 de marzo dejaron secuelas evidentes. El pogo en modo loop y las precipitaciones que caracterizaron el comienzo del otoño ocasionaron que la combinación de pasto y fibras sintéticas sintieran el rigor de ese cóctel explosivo para un campo de juego que suele ser motivo de orgullo para River.
La situación fue imposible de maquillar porque los comensales de los dos espacios gastronómicos del Monumental fueron testigos del deterioro cuando medianteel uso de grúas, también perjudiciales para el pasto, fueron desmontadas cada una de las estructuras que ocuparon los distintos sectores de los 105 metros de largo por 68 de ancho que comprende el terreno.
Gonzalo Montiel evitó cargar las tintas sobre las dificultades que ofrecerá un piso irregular. “No está en buenas condiciones, pero no nos favorece a ninguno de los dos equipos”, opinó el lateral derecho, al ser consultado en la conferencia de prensa que la Liga Profesional de Fútbol organizó durante el mediodía del viernes en el complejo de la AFA en Ezeiza.
A la izquierda del defensor estaba Leandro Paredes, el principal referente de Boca, que también reflexionó acerca del asunto y halló un punto de coincidencia con su compañero en el representativo nacional: “El campo de juego va a estar igual para los dos. Somos dos equipos que buscamos jugar al fútbol y condiciona un poco el estado, pero no le damos tanta importancia”.
Una vez que observó las consecuencias mencionadas, Stefano Di Carlo, el presidente de River, solicitó que se extremaran esfuerzos para que el campo pudiera ofrecer una postal decorosa en la siguiente actuación como local, el domingo 5 de abril.
Pese a que el tema integró la agenda mediática, pasó a un segundo plano porque el 3 a 0 sobre Belgrano dejó satisfecha a la gente después de una gran actuación de los dirigidos por el Chacho.
No se recuerda un Superclásico con un campo de juego tan maltrecho desde octubre de 1993, cuando unos días después del histórico show de Michael Jackson, Boca le ganó 1 a 0 a River con gol de Alberto Acosta.
Más allá de las excusas, lo cierto es que el partido entre River y Boca no contará con un terreno acorde para un acontecimiento deportivo que excede ampliamente las fronteras de la República Argentina.