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Se avecina el cisma de los lefebvristas que consagrarán obispos en desafío al Papa en un megaevento en Suiza

ROMA.- Se avecina un nuevo ...

ROMA.- Se avecina un nuevo cisma: los tradicionalistas lefebvrianos este miércoles 1° de julio a las 9 (hora local) consagrarán a cuatro nuevos obispos sin mandato papal, separándose de la Iglesia católica liderada por León XIV. Pero en la localidad suiza de Écône, sede de la la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (FSSPX), donde se concretará la fractura, nadie parece estar muy preocupado.

Si bien el Vaticano ya advirtió que la consagración episcopal provocará la excomunión automática “latea sententiae” de los cuatro interesados -dos franceses, un suizo y un estadounidense- y de quienes los ordenarán, en la pradera de Écône se aproxima un evento-show a todo trapo, que el vaticanista del diario La Repubblica definió sarcásticamente una “Woodstock de los tradicionalistas, la gran fiesta del cisma”.

En la página web dedicada a esta consagración episcopal que volverá a crear la misma ruptura provocada por el arzobispo Marcel Lefebvre -fundador del grupo tradicionalista-, en 1988, en efecto, no se percibe aire de temor a lo que vendrá, sino todo lo contrario.

“Llévese un recuerdo de este evento histórico”, puede leerse en una parte de la página web dedicada a la consagración episcopal, donde se ofrece un Estuche Cuvée Écône 2026, con cuatro botellas de vino en edición limitada (pinot noir, syrah, petite arvine y fondant). decoradas con etiquetas especiales, a 75 francos suizos, unos 81 euros. En todos los idiomas, en la misma página web, al margen de los souvenirs y la información sobre los futuros obispos y la explicación de sus escudos episcopales, se aconseja dónde uno puede alojarse o ir a comer.

El nuevo cisma será un deja vu de lo ocurrido el 30 de junio de 1988, siempre en Écône, cuando el arzobispo Marcel Lefebvre -el fundador del grupo tradicionalista que rechaza la apertura a la modernidad del Concilio Vaticano II y su reforma litúrgica y utiliza la misa preconciliar en latín, de espaldas al pueblo-, consagró a cuatro obispos sin mandato papal. Juan Pablo II excomulgó enseguida a los protagonistas del acto cismático.

Pero en 2009, en un intento de reconciliación con este grupo rebelde, Benedicto XVI les levantó la excomunión. En otro gesto de buena voluntad, el Papa alemán también liberalizó el uso de la antigua misa en latín, que luego Francisco decidió limitar. Aunque el papa argentino les dio a sus sacerdotes -que están “suspendidos” y no tienen permiso automático para administrar sacramentos-, la dispensa de casar y confesar.

Fue el superior actual de la FSSPX, Davide Pagliarani -primer italiano que llega a ese cargo, que por casi seis años fue rector del seminario de La Reja, Moreno, que los lefebvristas tienen en la Argentina-, quien, quizás pensando que el papa León XIV iba a ser más laxo y tras ser jamás recibido por él, quien decidió jugarse al todo o nada. En febrero le lanzó un desafío y lo puso a prueba, al anunciar la consagración de nuevos obispos.

Para evitar la ruptura, León le encargó iniciar una negociación con Pagliarani al cardenal argentino, Víctor Manuel “Tucho” Fernández, prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, que no prosperó. Fernández le había propuesto abrir un diálogo de fondo y, con ese fin, suspender la decisión de ordenar nuevos obispos, pero los lefebvristas lo rechazaron debido a las diferencias “irreconciliables” derivadas del Concilio Vaticano II. “La necesidad de las consagraciones es una necesidad concreta a corto plazo para la supervivencia de la Tradición, al servicio de la Santa Iglesia católica”, explicó don Pagliarani.

En mayo pasado, Fernández volvió a advertirles a los tradicionalistas que, si seguían adelante con su idea, la consecuencia iba a ser la excomunión, pero tampoco hubo vuelta atrás. El 24 de junio pasado, en un último llamado al Papa y a los cardenales, los lefebvrianos en una profesión de fe católica para justificar su desafío denunciaron “los errores contrarios a esta fe, especialmente los del liberalismo, el indiferentismo, el modernismo, el ecumenismo y el laicismo”.

Preguntado al salir de Castelgandolfo recientemente acerca del cisma anunciado, León, agustino como Lutero y hombre del Concilio Vaticano II, no se inmutó: “Ciertamente la división entre los cristianos es siempre un punto doloroso. Pero ellos se niegan a aceptar ciertos elementos fundamentales de la Iglesia, empezando por diversos puntos del Concilio Vaticano II. Si toman esa decisión, lo siento, pero nosotros debemos seguir adelante”.

Según su sitio, la FSSPX cuenta con dos obispos, 720 sacerdotes y cerca de medio millón de fieles en todo el mundo. Mientras la comunidad más fuerte tiene sede en Francia, donde surgió, dentro de América Latina, la Argentina es el país donde tiene mayor peso. Allí está ubicado uno de los seis seminarios que tiene en el mundo, el ya mencionado seminario Nuestra Señora Corredentora, ubicado en La Reja, Moreno, fundado por el mismo Lefebvre en 1980. Allí hoy viven alrededor de 50 postulantes, provenientes de distintos países de habla hispana y portuguesa.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/el-mundo/se-avecina-el-cisma-de-los-lefebvristas-que-consagraran-obispos-en-desafio-al-papa-en-un-megaevento-nid29062026/

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