Siete reformas y una nueva batalla: por qué Milei va por la Carta Orgánica del Banco Central
“Quiero dinamitar el Banco Central. Quiero que se rompa todo y queden todos los escombros”, afirmaba Javier Milei años antes de llegar a la Presidencia. Aunque ese discurso se modificó con el...
“Quiero dinamitar el Banco Central. Quiero que se rompa todo y queden todos los escombros”, afirmaba Javier Milei años antes de llegar a la Presidencia. Aunque ese discurso se modificó con el tiempo, y a dos años y medio de haber llegado a la Casa Rosada la institución sigue intacta, desde el Gobierno sí quieren poner en marcha una reforma de la Carta Orgánica tras haber permanecido casi 15 años sin alteraciones.
No es el primer presidente que se propone cambiar la Carta Orgánica del Banco Central. Aunque esta norma que establece la misión y funcionamiento de la autoridad monetaria suele permanecer estable en otros países, en la Argentina resultó más bien un espejo de los vaivenes ideológicos y económicos que atravesó la Argentina en el último siglo. Desde su creación en 1935 tuvo, hasta el momento, siete modificaciones.
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El punto de partida fue en 1935, moldeado en gran parte por las ideas de Raúl Prebisch tras el colapso de la Gran Depresión. En aquel entonces, el Central nació bajo un esquema mixto, en el que el Estado compartía parte del control del directorio con la banca privada nacional y extranjera. Sin embargo, la primera gran metamorfosis ocurrió en 1946, cuando se decretó la nacionalización total de la entidad.
Las idas y venidas siguieron a lo largo de su historia. Apenas tres años después, en 1949, se volvieron a introducir reformas en la Carta Orgánica y el Banco Central pasó a depender del Ministerio de Finanzas, con el objeto de asegurar y coordinar su acción dentro de los planes del Gobierno. Recién en 1957 recuperaría un mayor grado de autonomía.
Si durante la dictadura militar se llevó adelante una fuerte liberalización comercial y financiera, en particular de la tasa de interés y de los movimientos de capitales con el exterior, en 1992 el plan de convertibilidad radicalizó aún más esa política. Ese año se modificó la Carta Orgánica para acompañar los objetivos de la política económica, sobre todo con la convertibilidad del peso al dólar.
Finalmente, la última modificación se llevó adelante en 2012, impulsada por el kirchnerismo. Liderada por Mercedes Marcó del Pont, la modificación eliminó el mandato único de preservar el valor de la moneda para restablecer los objetivos múltiples de empleo, desarrollo económico y equidad social. Con esto, se flexibilizaron los límites para que el BCRA financie al Tesoro.
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“Lo único que puede hacer el Banco Central es daño, por lo tanto, lo mejor que puede hacer es nada. Y si lo mejor que puede hacer el Banco Central es nada, es mejor no tenerlo, porque siempre puede aparecer un delincuente político que lo quiera utilizar para estafar a la gente. Si no, miren lo que ha pasado con la historia monetaria argentina desde 1935 en adelante”, dijo Milei en mayo de 2024, ya con seis meses en su cargo.
A juicio del Gobierno, las modificaciones que hizo Marcó del Pont son “un espanto”, por lo que intentarán modificar la Carta Orgánica tras casi 15 años sin cambios. Ahora, buscarán revertir estas facultades y restringir lo más posible la emisión monetaria para financiar al Estado.
“Vamos a mandar una ley al Congreso donde la emisión monetaria sea considerada un delito, como el de lesa humanidad, imprescriptible. Entonces, si emiten dinero, va a ir preso el presidente del Banco Central, todo el Directorio, el presidente de la Nación, el ministro de Economía y diputados y senadores”, expresó el Presidente en mayo de 2024.