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Solos frente a la tragedia, los venezolanos remueven los escombros con pico y pala en busca de sobrevivientes

CARACAS.– Han pasado tres días desde los ...

CARACAS.– Han pasado tres días desde los dos terremotos que sacudieron Venezuela y convirtieron las zonas afectadas en territorio de catástrofe. Jornadas en las que la población, sin tiempo para recuperarse del impacto inicial, se ha transformado en una marea de voluntarios que, sin una dirección clara, busca sus propias formas de organización para brindar ayuda. Las réplicas han continuado, con mayor o menor intensidad, y resulta imposible no sobresaltarse cada vez que la tierra vuelve a temblar bajo los pies. Ese mismo temblor también se siente por dentro, en la impotencia ante un Estado inoperante que, incapaz de cumplir su función de protección, ha dejado a la deriva a tantas personas que hoy sufren las consecuencias de esta tragedia.

Hay más de 1400 muertos por los terremotos que azotaron Venezuela

La cifra oficial de fallecidos asciende a 1430, con 3360 heridos y un estimado de 50.000 personas desaparecidas, números que seguirán variando a medida que avance el rescate entre los escombros. El acceso a la región costera, la zona más afectada por los terremotos colapsó por completo el viernes, cuando miles de ciudadanos, impulsados por la voluntad de ayudar, se dirigieron hacia allí con los insumos que lograban reunir: picos, palas, linternas, taladros e incluso pequeñas plantas eléctricas, todo lo que consideraban útil para la ardua tarea de remover escombros.

Desde el terreno, un joven ingeniero que ese día se trasladó a La Guaira describe la escena como una marcada principalmente por la generosidad, aunque desbordada por la falta de organización.

La ayuda espontánea abunda y todos esperan con ansias las cuadrillas de expertos extranjeros entrenados para socorrer.

Las agencias de ayuda consideran las primeras 48 a 72 horas como cruciales para rescatar a personas con vida, aunque eso puede extenderse si tienenaccesoa comida y agua. Funcionarios venezolanos dijeron que 17 vuelos que transportaban a más de 1600 integrantes de equipos de rescate habían aterrizado hasta el sábado.

Sin embargo, el ingeniero cuenta que los autos cargados de donaciones terminan bloqueando las vías e impiden el paso de ambulancias y equipos de rescate, justo cuando cada minuto es crucial para encontrar sobrevivientes. El resultado es un caos visible: tráfico detenido durante horas, operaciones de rescate ralentizadas y una sensación general de desorden que termina afectando incluso los esfuerzos más urgentes.

La Guaira, aislada

Además, 40 organizaciones no gubernamentales de Venezuela expresaron este sábado su profunda preocupación por la decisión de militarizar el estado La Guaira y exigieron que las operaciones de emergencia se desarrollen con estricto respeto a los derechos humanos.

En un comunicado conjunto, las ONG advirtieron que la prioridad absoluta debe ser salvar vidas, rescatar a las personas desaparecidas, atender a los heridos y garantizar agua, alimentos, atención médica y refugio para la población afectada. Sin embargo, alertaron sobre los riesgos de una respuesta predominantemente militar y sin controles civiles.

Las organizaciones recordaron las graves violaciones de derechos humanos documentadas durante la respuesta al deslave de 1999 en la misma región de La Guaira—entonces estado Vargas—, que incluyeron detenciones arbitrarias, desapariciones forzadas, ejecuciones extrajudiciales, uso excesivo de la fuerza y obstáculos al trabajo de organizaciones humanitarias y periodistas.

La magnitud de la tragedia también se refleja en el gran número de edificaciones colapsadas o inhabitables y en la cantidad de personas que han quedado sin hogar, durmiendo a la intemperie o improvisando refugios con lonas en calles, campos deportivos o junto a los restos de sus viviendas.

En medio de este escenario, se han registrado algunos saqueos, incluso de bienes no esenciales, lo que agrava aún más la situación. Con el paso de los días, el rescate de sobrevivientes ha ido dando paso, de manera dolorosa, a la recuperación de cuerpos, en condiciones cada vez más complejas.

Ante este panorama, las organizaciones insisten en que la ayuda debe planificarse y sostenerse en el tiempo, priorizando desde equipos de rescate y maquinaria pesada hasta soluciones de albergue temporal dignas. Sin esa estructura, incluso la mayor expresión de solidaridad corre el riesgo de diluirse en medio del desorden.

En la Guaira se encuentra también el aeropuerto internacional de Maiquetía —infraestructura que centraliza más del 50 % de las operaciones comerciales de Venezuela.

Por ahora reabrió parcialmente este sábado para comenzar a recibir aviones con ayuda humanitaria internacional, informaron las autoridades estadounidenses.

Oficialmente se ha dicho que la fecha probable de normalización se estimaría para el 2 de julio, sin embargo, según el testimonio de un piloto, el estado de la terminal aérea es delicado, especialmente en sus pistas.

Las más afectadas son la paralela —que estaba siendo utilizada como principal mientras se rehabilitaba la pista mayor— y la pista antigua destinada a vuelos nacionales. Se han observado fracturas importantes y deformaciones en la superficie, lo que sugiere posibles daños en la capa de soporte, generando preocupación sobre la capacidad estructural para resistir el peso de aeronaves de gran tamaño. Aunque algunas operaciones continúan de forma limitada, especialmente con aviones más pequeños, las condiciones no son las ideales para vuelos de mayor envergadura.

Venezuela: los vecinos continúan la búsqueda de personas atrapadas bajo los escombros

La pista principal, que ya se encontraba en proceso de recuperación antes del sismo, aparece ahora como la alternativa más viable a corto plazo, siempre que se logre culminar su rehabilitación. Sin embargo, todavía se espera una inspección técnica más profunda que confirme la seguridad de las instalaciones y determine el alcance real de los daños.

Traumatizados por lo vivido, muchos se preguntan por qué existe esta propensión a sufrir sismos de gran intensidad y si realmente las edificaciones están diseñadas para resistirlos. La explicación radica en que Venezuela se encuentra atravesada por un sistema de fallas geológicas —El Pilar, San Sebastián y Boconó— cuya confluencia en el norte del país incrementa la probabilidad de terremotos de gran magnitud.

A lo largo de su historia, han sido numerosos los sismos registrados, siendo uno de los más recordados el que sacudió Caracas y el litoral central el 29 de julio de 1967 y que, según la Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas (Funvisis), dejó al menos 245 muertos y miles de heridos. Sus devastadores efectos obligaron a replantear las normas de construcción en una capital que, para entonces, crecía de manera desordenada.

Un ingeniero civil experto en estructuras, quien tras el reciente sismo se ha dedicado de manera exhaustiva a inspeccionar edificaciones para determinar la magnitud de los daños y si estos comprometen su estabilidad, explicó que después del evento de 1967 se creó una normativa sísmica que transformó radicalmente los sistemas constructivos vigentes.

Sin embargo, esta normativa no fue retroactiva y, pese a sus actualizaciones posteriores, muchas edificaciones no han sido adaptadas al no existir obligación de hacerlo. A su juicio, sería necesario establecer revisiones periódicas que permitan reforzar las estructuras con el paso del tiempo. El problema, añade, radica tanto en la corrupción en la concesión de permisos como en la falta de conciencia de los responsables. Según afirmó, en las prácticas poco ortodoxas de construcción, especialmente en zonas como La Guaira, se encuentran las causas de la alta cantidad de edificaciones colapsadas.

La desesperación de los familiares de los desaparecidos va en aumento, y las numerosas ONG que han desplegado un esfuerzo sobrehumano para colaborar no pueden, por sí solas, hacer frente a una tragedia de tal magnitud. Resulta imprescindible articular y coordinar un gran operativo conjunto que permita dar respuesta a tantas necesidades. Completar las labores de rescate e iniciar la reconstrucción será una tarea titánica que requerirá un nivel de organización que, hasta ahora, sigue sin hacerse presente.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/el-mundo/solos-frente-a-la-tragedia-los-venezolanos-remueven-los-escombros-con-pico-y-pala-en-busca-de-nid27062026/

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