Almendra Veiga: la influencer que revolucionó el hábito de leer y acercó la ciencia a las nuevas generaciones
En un ecosistema digital donde la inmediatez suele prevalecer sobre la profundidad, Almendra se ha consolidado como una figura de referencia en el mundo de los creadores de contenido argentinos. Co...
En un ecosistema digital donde la inmediatez suele prevalecer sobre la profundidad, Almendra se ha consolidado como una figura de referencia en el mundo de los creadores de contenido argentinos. Con una trayectoria iniciada durante la pandemia, cuando el aislamiento transformó las pantallas en ventanas hacia mundos internos, la joven bióloga logró capitalizar su pasión por la lectura y la ciencia para construir un espacio de divulgación que rompe con los prejuicios sobre la apatía de su generación frente al estudio.
¿Siempre fuiste lectora?
Siempre fui muy lectora, muy nerd. En pandemia, con el tiempo libre, necesitaba hablarlo con alguien. Ahí fue el impulso de ponerme frente a la cámara. Con el tiempo empecé a incorporar ciencia y ahora siento que soy más ciencia que libros, pero es un mix entre esas dos cosas.
¿Cómo eras en el secundario?
Muy pesada, muy nerd, me sentaba en primera fila. Pero también tenía mi lado rebelde: fundé un centro de estudiantes y fui presidenta. Me gustaba ir y decir: estas cosas no están bien, hay que pelearlas. Siempre me interesó mucho, charlaba todo el día con los profesores. Linda etapa.
¿Y cómo llegaste a biología?
Hice un año de antropología, un año de diseño gráfico. Fui a hacer orientación vocacional y el profesional me decía: ¿qué te gusta? Y yo le decía todo. Cuando me cambié a biología y se lo conté a mi mamá, me dijo: “Claro, si vos de chiquita siempre decías que querías ser bióloga”. Yo lo había olvidado completamente.
Hoy hay un discurso muy fuerte de que no hace falta estudiar para ganar plata. Vos sos creadora de contenido a los 23 años y aun así defendés el estudio.
Para mí es importantísimo estudiar, más allá del trabajo per se. Te nutre como persona. Siento que la facultad me hace ver las cosas de otra forma. Es como un mimo decir: estoy haciendo esto por mí, estoy yendo, me estoy nutriendo. Y además, justo yo estudio y hablo de ciencia, entonces lo que aprendo me nutre directamente para comunicar mejor.
¿Y por qué creés que ese discurso de “no hace falta estudiar” es tan fuerte?
Creo que viene de la mano de que hay gente que no puede estudiar o no tiene esa realidad, y quizás le sirve ver a alguien que dice: si no estudiás, podés igual ser una persona exitosa. Que eso, obviamente que sí, cien por ciento. Pero hay que ver cómo se dice ese discurso.
¿Tu generación lee?
Yo medio que pensaba que no hasta que empecé a hablar de libros en redes y de repente había un montón de gente reaccionando. Hay un grupo lector importante en Argentina y en Latinoamérica. No todos, pero hay un nicho ahí que lee mucho.
Cuando recomendás un libro, ¿la gente te sigue como aspiración o va directo al libro?
El comentario más recurrente es: “Nunca pensé que leer podía ser esto”. De repente les cuento una historia y dicen: por primera vez me dieron ganas de sentarme a leer. Creo que hay algo clave ahí: no hay publicidad de libros en el día a día. Aparecen publicidades de series, de películas, pero de libros no. Y en el imaginario colectivo los libros son aburridos, nerds. Cuando alguien dice “es como ver una serie”, yo digo: sí, tal cual. Puede ser cholulo, divertido, romántico. No tiene por qué ser algo solemne.
¿Cómo hacés para estudiar biología, crear contenido y leer al mismo tiempo?
Yo tampoco sé. Lo hablo con mi psicóloga. Me di cuenta de que si sigo consumiendo la cantidad de contenido que consumo por día no voy a poder llegar a ser la persona que quiero. Hace dos días me desinstalé TikTok del celular y publico desde la computadora. Estoy un poco más ansiosa, pero bueno. Andá a saber cuánto tiempo lo puedo mantener.
¿Qué pasa cuando subís un video que te llevó horas y lo soltás?
No lo suelto. Por eso también me lo desinstalé: estaba todo el día entrando a actualizar mi propio perfil. Era una dependencia muy grande. Mis amigas me cargaban porque en una reunión les pedía el teléfono prestado para revisar mis métricas.
Tu contenido es de ciencia pero lo tenés que traducir en 60 segundos. ¿Cómo lo hacés?
Primero consumo mucho: leo papers, libros, lo que sea. Si algo me llama la atención, pasó el primer filtro que soy yo. Si a mí me genera pasión, arranco. Puedo estar cuatro horas armando un guión de 60 segundos. Y es un proceso muy solitario: hay días que estuve 12 horas en mi casa sin salir y de repente tengo sesión con la psicóloga o me junto con amigas y no paro de hablar. Claro, si no hablé con nadie en todo el día.
¿No te agarra el FOMO de ver qué está haciendo tu competencia mientras vos tardás tanto en producir?
No hay competencia en redes. Yo ya tengo claro qué es lo que me gusta comunicar y cómo me gusta hacerlo. Sé que no soy el tipo de creadora que pone la cámara, graba y sube una anécdota. Eso no me sale. Y disfruto mucho el proceso: me encanta buscar la data, me encanta editar. Es largo, pero está buenísimo.
¿Cuál fue el video que más te sorprendió por su repercusión?
Uno donde empiezo hablando de las ballenas: cómo evolucionaron en el agua, salieron a la tierra y después volvieron al agua. Todo muy bajado a tierra, muy narrativo. Darwin me vería y se moriría de nuevo. Pero era un video re pavo, grabado en el piso de mi casa, y tuvo dos millones de me gusta. La gente se enojó porque decía “la ballena no decidió volver al agua, no fue una decisión consciente”. Obvio que no. Pero que estén generando conversación alrededor de la ciencia en Instagram, para mí es magnífico.
¿Te preocupa equivocarte en los datos?
Sí, siempre tengo ese miedo. A veces me corrigen y lo aclaro. Soy estudiante todavía, no soy experta en todos los temas de ciencia del mundo. Pero hago mi mayor esfuerzo. Y lo más lindo es cuando profesores me dicen que usan mis videos en clase.
¿Qué le decís a alguien que nunca agarró un libro?
Que si no te gusta leer es porque no encontraste el libro ideal para vos. Hay libros de todo: novelas, poesía, historietas, divulgación científica. Yo toda mi vida leí novelas hasta que me encontré con el primer libro de divulgación científica y me cambió a biología. Si terminaste una serie que te encantó, seguramente haya un libro que te haga sentir lo mismo. La clave es pensar qué consumís en el día a día y arrancar desde ahí.
¿Y cómo compete un libro con un reel?
Es un poco obligarse. Las primeras diez páginas quizás decís: no está pasando nada. Pero es entrar en ritmo, acostumbrar al cerebro. Y dejar el teléfono lejos, que es fácil de decir y difícil de hacer. Yo tengo amigos muy cercanos a quienes les digo: este libro te va a encantar, y nunca lo leen. Entonces depende mucho de uno.
¿Cómo te ves de acá a cinco años?
Ojalá recibida. Y me gustaría virar al contenido más largo, eventualmente documentales. Y ojalá las redes sigan: disfruto mucho este trabajo y si la gente me sigue queriendo, yo voy a seguir acá.
¿Qué es lo más lindo que te han dicho?
Que se cambiaron de carrera o que empezaron una carrera científica por mis videos. O que leyeron un libro y les despertó algo. Esas son las cosas que más me flashean. También es muy loco cruzarme con seguidores en persona: te saludan como si fueran amigos de toda la vida y te dicen “siento que sos mi amigo personal”. Yo siento lo mismo por otros creadores que nunca me vieron. Es una relación rara, pero que por suerte lleva a buen puerto.