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Basura espacial: tras un fallido intento de rescate, un telescopio de la NASA cayó ayer tras dos décadas estudiando explosiones cósmicas

El Observatorio Swift de la NASA, que durante 22 años permitió detectar algunas de las explosiones más energéticas del universo, se precipitó a la Tierra ayer miércoles, después de que fraca...

El Observatorio Swift de la NASA, que durante 22 años permitió detectar algunas de las explosiones más energéticas del universo, se precipitó a la Tierra ayer miércoles, después de que fracasara una misión privada que intentó elevar su órbita.

La Fuerza Espacial de Estados Unidos confirmó el reingreso de Swift cerca de Indonesia tras seguir su órbita en descenso, resultado de la intensa actividad solar de los últimos años.

La mayor parte del telescopio se desintegró por el calor generado durante el descenso. Sin embargo, algunos componentes fabricados con tungsteno, un metal más denso que el plomo, y partes del espejo pudieron resistir el paso por la atmósfera y llegaron a la superficie terrestre.

El final del Swift representó el cierre de una misión científica que superó ampliamente las expectativas iniciales. El observatorio fue lanzado el 20 de noviembre de 2004 con el objetivo de estudiar los estallidos de rayos gamma y las supernovas, dos de los fenómenos más energéticos del universo. Su misión original estaba prevista para apenas dos años, pero permaneció operativo durante más de dos décadas.

“Sabíamos que este día llegaría desde antes de que se lanzara Swift. Al menos en la órbita baja terrestre, lo que sube tiene que bajar. Y ese final es catastrófico”, explicó John Nousek, astrónomo de la Universidad Estatal de Pensilvania que dirigió el equipo de control del observatorio.

En los últimos años, la intensa actividad solar aceleró el descenso de la órbita del telescopio. Las tormentas solares aumentan la densidad de las capas superiores de la atmósfera y generan una mayor resistencia sobre los objetos que orbitan la Tierra, lo que provoca que pierdan altura más rápidamente.

Ante esa situación, la NASA contrató hace un año a la empresa privada Katalyst Space para intentar recuperar el observatorio. La compañía desarrolló un robot de tres brazos, llamado Link, que debía aproximarse al Swift y realizar una maniobra para elevar su órbita.

Sin embargo, la nave tuvo problemas después de su lanzamiento en julio y nunca consiguió acercarse a menos de 12 o 15 kilómetros del telescopio. En septiembre, Link también terminó reingresando a la atmósfera terrestre.

Después del fracaso del operativo, Swift retomó sus observaciones y continuó detectando estallidos de rayos gamma y otros fenómenos astronómicos. Pero hacia fines de octubre su órbita ya era demasiado baja para seguir trabajando y la NASA apagó sus sistemas.

Durante sus 22 años de funcionamiento, el observatorio registró más de 2000 estallidos de rayos gamma y unas 1400 estrellas en explosión, además de observar cometas, asteroides y agujeros negros. Una de sus principales capacidades era la velocidad con la que podía girar para apuntar hacia un fenómeno astronómico recién detectado, una característica que le dio su nombre (Swift significa rápido en inglés).

Esa capacidad lo convirtió en una suerte de primer respondiente para otros observatorios espaciales, como los telescopios Hubble y James Webb. Swift detectaba eventos de alta energía y enviaba alertas para que otros instrumentos pudieran observarlos con mayor profundidad. La comunidad científica ahora busca cómo cubrir ese vacío.

“Nuestra ferviente esperanza es que las lecciones aprendidas gracias a los éxitos de Swift puedan aplicarse a nuevas generaciones de misiones espaciales para acelerar nuestros descubrimientos sobre el universo”, escribió Nousek en un correo electrónico.

El futuro del Hubble

El final del Swift también vuelve a poner en primer plano el problema de la vida útil de los observatorios espaciales. La NASA está evaluando propuestas de empresas privadas para prolongar el funcionamiento del telescopio Hubble, cuya órbita también pierde altura por efecto de la actividad solar.

Lanzado en 1990, el Hubble podría reingresar a la atmósfera terrestre hacia mediados de la década de 2030, según análisis recientes. La agencia busca alternativas para elevar su órbita, modernizar sus sistemas o, si no fuera posible mantenerlo en funcionamiento, guiar su descenso de manera controlada.

A diferencia del intento de rescate del Swift, la NASA considera que todavía dispone de tiempo para estudiar distintas opciones. Cualquier misión destinada a intervenir sobre el Hubble debería realizarse antes de 2032.

“El Hubble todavía tiene mucha ciencia por realizar y deberíamos estar analizando toda oportunidad razonable para que siga rindiendo durante el mayor tiempo posible”, afirmó Jared Isaacman, administrador de la NASA.

Con información de AP.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/sociedad/basura-espacial-tras-un-fallido-intento-de-rescate-un-telescopio-de-la-nasa-cayo-ayer-tras-dos-nid05112026/

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