El duro mensaje de León XIV a los traficantes de migrantes y la señal de continuidad con Francisco
SAN CRISTÓBAL DE LA LAGUNA, España.– En el último día de ...
SAN CRISTÓBAL DE LA LAGUNA, España.– En el último día de su visita a España, el papa León XIV lanzó una dura advertencia contra los traficantes de personas que se aprovechan de la desesperación de los migrantes que intentan llegar a Europa por la peligrosa ruta atlántica hacia las Islas Canarias, y les exigió que se detengan, se arrepientan y reparen el daño causado.
“Deténganse. Conviértanse”, dijo el pontífice estadounidense en español, al dirigirse directamente a quienes organizan las “rutas de la muerte” durante un encuentro con organizaciones humanitarias que asisten a migrantes en Tenerife. “Por cada vida perdida, cada familia engañada, cada cuerpo sometido, cada mujer amenazada, cada trabajador explotado, habrán de comparecer ante la justicia divina”, advirtió, mientras la multitud respondía con un aplauso sostenido.
León XIV cerró así una gira de una semana por España con uno de sus mensajes más contundentes sobre la migración, un tema políticamente divisivo en Europa y también en Estados Unidos, su país natal, donde el gobierno de Donald Trump impulsa un programa de deportaciones masivas. En Canarias, el pontífice retomó una de las grandes banderas de Francisco y reivindicó la obligación cristiana de “acoger al extranjero”, en un momento de auge de los discursos antimigratorios.
“Rompan esas cadenas y liberen a quienes tienen bajo dominio. Devuelvan lo arrebatado y reparen cuanto puedan”, insistió León en su mensaje a los traficantes. “Vuelvan mientras aún hay tiempo, porque la misericordia de Dios puede alcanzar incluso al pecador más endurecido, pero solo entra por la puerta estrecha de la verdad, la justicia y la conversión”.
Las Islas Canarias, situadas frente a la costa occidental de África y más cerca del continente africano que de la península ibérica, son desde hace años una de las principales puertas de entrada a Europa para los migrantes que parten desde África occidental y Marruecos. Muchos se lanzan al Atlántico en embarcaciones precarias y sobrecargadas, en una travesía controlada en parte por redes criminales, aunque también organizada en ocasiones por los propios migrantes.
Las llegadas alcanzaron su pico en 2024, con 46.843 migrantes irregulares, frente a menos de 1000 en 2015, según datos oficiales. Desde entonces cayeron con fuerza, con más de 3000 desembarcos durante los primeros cinco meses de 2026. Pero la ruta sigue siendo una de las más mortales. Debido a la inmensidad del océano y a la escasez de embarcaciones de rescate o vigilancia, algunos expertos la consideran incluso más letal que la del Mediterráneo central, entre Libia, Túnez e Italia.
Desde 2020, varias embarcaciones que habían partido de África occidental fueron halladas en el Caribe y América Latina con cadáveres a bordo, después de quedar a la deriva en el Atlántico, arrastradas por los vientos alisios y las corrientes. Según la ONG Caminando Fronteras, más de 3000 personas murieron en 2025 al intentar llegar a las islas.
“Una conciencia humana, y más aún una conciencia cristiana, no puede permanecer indiferente ante las víctimas de los naufragios y de la falta de ayuda, ante esos cementerios del mar”, afirmó el Papa. “Cada vida perdida en estas rutas es un fracaso para la familia humana”.
Durante el encuentro con las organizaciones humanitarias, León dijo que “las lágrimas y la sangre” de los migrantes explotados “claman a Dios” y pidió a las comunidades receptoras que integren a quienes huyen de la guerra, la pobreza y el cambio climático. También advirtió contra el “naufragio silencioso” que sufren muchas personas que, después de sobrevivir a la travesía, terminan abandonadas en la calle, sin recursos ni protección.
El mensaje coincidió con la entrada en plena vigencia del Pacto de Migración de la Unión Europea, que endurece las normas de asilo. A diferencia de buena parte de Europa, España adoptó en los últimos años una postura más abierta hacia los migrantes e impulsó un programa para conceder residencia a más de medio millón de personas indocumentadas. La medida, sin embargo, despertó críticas de la extrema derecha y avanza con lentitud, lo que mantiene a miles de personas en una situación de incertidumbre.
León inició el viernes su último día en España con una visita al centro de acogida Las Raíces, en Tenerife, que desde su apertura en 2021 recibió a unos 70.000 migrantes. Allí fue ovacionado cuando se apartó del guion para hablar en francés e inglés, idiomas de muchos de los residentes.
Una mujer identificada como Bousso Diouf relató ante el pontífice la desesperación que la llevó a dejar su país y a su familia, el trauma de la travesía y su gratitud por haber encontrado seguridad y una nueva vida. “No pedimos privilegios. No pedimos compasión. Pedimos respeto, humanidad y la oportunidad de vivir con dignidad”, dijo.
La prédica de FranciscoCon su visita de dos días a Canarias, León XIV terminó de confirmar su continuidad con la prédica migratoria de Francisco, una de las prioridades del pontificado del argentino y una fuente frecuente de fricciones con los gobiernos de Estados Unidos y Europa. El jueves, al llegar al archipiélago, arrojó un ramo de flores al mar desde un puerto apodado en 2020 como el “muelle de la vergüenza”, donde miles de migrantes fueron obligados a vivir en condiciones miserables durante un fuerte aumento de llegadas.
El gesto evocó el viaje de Francisco a Lampedusa, en 2013, cuando el entonces Papa denunció la “globalización de la indiferencia” ante el drama de los solicitantes de asilo. Pero León también buscó marcar un estilo propio. Después de que un antiguo migrante ofreciera su testimonio durante el encuentro del viernes, el pontífice, de 70 años, hizo el gesto viral “6-7”, popular entre los jóvenes, mientras bromeaba a su lado. La escena provocó vítores y aplausos.
La escala canaria fue el cierre de una visita cargada de símbolos. En Madrid, León se convirtió en el primer Papa en dirigirse al Congreso español, donde advirtió que la escalada de conflictos empuja al mundo hacia una crisis profunda. En Barcelona, inauguró la más nueva de las agujas geométricas de la Sagrada Familia, convertida ahora en la iglesia más alta del mundo. La gira estuvo marcada por multitudes numerosas: más de 1,2 millones de personas se reunieron el domingo en una de las principales plazas de Madrid bajo un calor intenso para ver al pontífice, en el mayor acto hasta ahora de su primer año de pontificado.
El Papa tenía previsto partir hacia Roma el viernes por la tarde, después de cerrar su paso por España con un mensaje dirigido tanto a Europa como a las redes criminales que se enriquecen con la desesperación de los migrantes: “Rompan esas cadenas”.
Agencias AP y Reuters