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El PJ sueña con el largo éxodo del anarcocapitalismo

Mauricio Macri tuvo de Lula el reconocimiento que le niegan Javier Milei y Pro, el partido que preside y que fundó hace más de dos décadas. Hasta su primo Jorge está sospechado de practicar ese...

Mauricio Macri tuvo de Lula el reconocimiento que le niegan Javier Milei y Pro, el partido que preside y que fundó hace más de dos décadas. Hasta su primo Jorge está sospechado de practicar ese mismo bullying en su contra. De ser cierto, sería una ingratitud del jefe del gobierno porteño con quien lo catapultó para que fuera elegido en ese cargo. El agradecimiento de Lula a Macri por haber reconocido el triunfo con el que fue reelegido merece ser tomado con cautela. No es descabellado que sea una prolongación regional de la estrategia que se trazó con Tarcísio de Freitas tras la fuga de Flavio Bolsonaro.

El gobernador de San Pablo representa una derecha moderada e incómoda con la radicalización del anarcocapitalismo. Lula podría percibir a Macri como su equivalente. Habrá que ver qué piensan Cristina y Sergio Massa, a quienes distinguió con la visita de André Janones, el joven diputado del PT jefe de su campaña en la segunda vuelta. El problema de la dirigencia de Pro con Macri no se debe a simpatías personales o ideológicas con Milei. Lo que los distancia es la necesidad de hacer sobrevivir su representación política. Algo que no le preocupa al expresidente.

Macri podría golpearse el pecho y decir que la derrota de su viejo amigo Donald Trump confirma su hipótesis. Con las dos cámaras del Capitolio en manos de la oposición, a Scott Bessent no le será fácil un swap de 20.000 millones de dólares para financiar a Milei si está en dificultades con su reelección. Lo que no significa que sea imposible. Habrá que ver si las críticas de los demócratas a la política exterior de Trump los llevan al extremo de abandonar las nuevas posiciones conquistadas en América Latina por el Departamento de Estado.

La dirigencia de Pro elude enredarse en esas minucias ante las urgencias que le impone el corto plazo. Cristian Ritondo y Diego Santilli negocian con Jorge Macri respaldar su reelección en la ciudad a cambio de que no interfiera con Soledad Martínez y Pablo Petrecca en el acuerdo por candidaturas con La Libertad Avanza en la provincia de Buenos Aires. La intendente de Vicente López y el senador por Junín escoltan a Ritondo en la conducción del Pro bonaerense como delegados de Macri.

Pro pide renovar los cinco diputados y tres senadores que lo representan en la Legislatura y retener sin competencia con los libertarios los municipios donde gobierna. Que Sebastián Pareja haya aceptado la candidatura de Santilli a gobernador es percibido por Pro como un paso importante hacia esa meta. El jefe de Gabinete arremetió con ahínco contra la reelección indefinida de los intendentes para dar inicio a su campaña. En apariencia, con el aval de Pro, pero particularmente de Ritondo.

Hay quienes aseguran con malicia que la posición de Ritondo esconde el interés personal de presentarse en 2027 como candidato a intendente en Pinamar. Quienes agitan esa versión la presentan como un retiro voluntario del Congreso. Tal vez para disimular la falta de eco a la renovación de su mandato entre los libertarios que acaudilla Karina Milei. Sobre todo Martín y Eduardo Menem. Marcelo Rochetti completó lo que aparenta ser un circuito de inversiones de Ritondo en Pinamar, donde adquirió un balneario en la zona norte a través de Playa Norte, empresa formada tres semanas antes de que el intendente Juan Ibarguren autorizara esa operación con el decreto N° 942, que además le facilitó presentar 90 días después la documentación pendiente de Playa Norte. Rochetti fue el jefe de Gabinete de Ritondo mientras era el ministro de Seguridad de María Eugenia Vidal.

Playa Norte está a pocos pasos de los edificios construidos por Ritondo. Si se postula, el jefe del bloque de Pro en Diputados tendrá el desafío de mejorar el resultado de Ibarguren en 2023, cuando ganó por solo un voto. Lo inverosímil del resultado evoca la elección de la AFA en 2015, que terminó empatada en 38 votos sobre un total de 75 emitidos. Daniel Angelici calificó ese episodio de “papelón”, aunque con el tino que lo caracteriza el presidente de Boca evitó incluirse entre sus artífices. Angelici convive a diario con el riesgo por aceptar la tarea de reconciliar a Mauricio con Jorge Macri. Al jefe de gobierno se le achaca más disposición a compartir la fórmula con Pilar Ramírez que atender los pedidos de su primo en la lista de legisladores locales.

Quienes justifican que Angelici se haya hecho virtualmente cargo del gobierno porteño estiman lógico que ese sea el seguro de cambio exigido para emprender una misión calificada de suicida: reconciliar a Mauricio con Jorge Macri. Por eso la comparan con la acometida por Patricia Bullrich. Convertirse en una candidata alternativa por si la reelección de Milei entra en dificultades. Aunque no lo digan en voz alta, la coincidencia en Pro es unánime. “La idea del plan B siempre fracasa”, subrayan quienes recuerdan todavía la experiencia de Macri con Vidal.

Tan difícil como sustituir a Milei con Bullrich parece la pretensión de Karina de quitarle a la exministra de Seguridad la jefatura del bloque libertario en el Senado sin dañar los acuerdos legislativos con Juliana Di Tullio y Victoria Villarruel. La delegada de Cristina y la vicepresidenta son dos figuras claves en el espíritu de cuerpo que predomina en esa cámara para que funcione. Ese malestar acelera la reorganización del peronismo.

Axel Kicillof convocó a Máximo Kirchner a La Plata para desmentir su renuencia a designarlo presidente del Congreso del PJ como parte del acuerdo que le permitió al gobernador ser titular de ese partido. La aclaración fue pertinente. Nadie sabe cuál es el grado de fiabilidad sobre la leyenda de la poca disposición de Kicillof a cumplir con los compromisos que contrae. Pero circula con insistencia. A tal punto que entusiasmó a Sebastián Pareja con poner al bloque libertario en la Legislatura al servicio de la reelección de los intendentes.

Tal vez al tanto de que pese a la necesidad de darles continuidad en el cargo a 17 intendentes la UCR no votará esa ley si primero Kicillof no garantiza nombrar a alguien de ese partido en una de las cuatro vacantes de la Corte bonaerense. La palabra que, según el radicalismo, empeñó hace tres años. La expresa referencia a la inocencia de Cristina y su injusta condena a prisión en el comunicado del PJ bonaerense posterior a la reunión de Kicillof con Máximo reaviva el temor a un acuerdo entre la expresidenta y el gobernador que deje fuera de carrera al resto de los candidatos presidenciales del peronismo.

Sería un doble trago amargo para los gobernadores. No solo por aceptar a regañadientes a Kicillof. También por someterse otra vez al liderazgo electoral de Cristina para pactar un simulacro de PASO similar a las que puso en competencia desigual a Sergio Massa con Juan Grabois en 2023. El temor es que una disputa real comprometa la unidad. La base sobre la que el peronismo imagina su triunfo. Peor escenario que ese sería un acuerdo si el Gobierno consigue en el Senado los votos para suspenderlas.

A cargo de esas negociaciones, Santilli depende de Luis Caputo para que sean exitosas. Los gobernadores acompañarían esa iniciativa si el ministro de Economía los asiste con fondos frescos. En cualquiera de esos casos, el peronismo se siente con derecho a especular con el inicio de un largo éxodo para el anarcocapitalismo.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/opinion/el-pj-suena-con-el-largo-exodo-del-anarcocapitalismo-nid06112026/

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