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El tipo de cambio real volvió a los niveles de 2017

Un tema recurrente en la Argentina tiene que ver con analizar si el nivel real del tipo de cambio actual está artificialmente sostenido o es el que corresponde según la productividad del país. E...

Un tema recurrente en la Argentina tiene que ver con analizar si el nivel real del tipo de cambio actual está artificialmente sostenido o es el que corresponde según la productividad del país. En lo que va del año, muestra una caída nominal de 3,7% —de $1457 a $1403—, mientras que la inflación acumulada en el mismo período ronda el 13%. El resultado es un peso que se apreció en términos reales, un fenómeno que divide a los economistas: ¿el tipo de cambio está atrasado o hay factores estructurales que permiten sostenerlo sin los desequilibrios del pasado?

El tipo de cambio real multilateral (TCRM) volvió a ubicarse en niveles comparables a los de 2017, según LCG. En aquel año, el dólar a precios de hoy equivalía a unos $1524, no muy lejos de los $1403 del tipo de cambio oficial y los $1487 del contado con liquidación (CCL) actuales. Un informe de la empresa de asesoramiento financiero Parakeet Capital ubica al TCRM incluso en niveles comparables a los de 1997, previos a la crisis de la convertibilidad, en un contexto internacional complejo.

El paralelo con 2017 genera alarmas inmediatas: aquel año terminó con un récord de déficit de cuenta corriente y desembocó en una crisis cambiaria. Pero los economistas advierten que la comparación tiene una diferencia crucial. “Vaca Muerta está corriendo la restricción externa: permite tolerar mejor los atrasos cambiarios”, señaló LCG.

El excedente de dólares energéticos ayuda a equilibrar la cuenta incluso con el dólar en $1400. En 2017, la Argentina tenía un déficit energético pronunciado que derivó en un saldo comercial negativo de más de US$3200 millones; hoy tiene un superávit energético creciente (se espera más de US$8000 millones en 2026).

Eso no significa que el atraso sea inocuo. “Esta enfermedad es asintomática al principio, pero está. Hoy ya empezó a mostrar síntomas en su impacto en empresas y en el empleo”, advirtió LCG.

El ministro de Economía, Luis Caputo, rechaza la idea de que el tipo de cambio está atrasado y señala que hay que ser “sonso” para verlo así. “Estamos en récord de exportaciones, con el Banco Central teniendo que soportar el dólar. Tiene que comprar más de US$100 millones por día para que no se caiga a $1100, y en pleno shock externo fortísimo. Con este shock, en cualquier otra situación que a mí me tocó vivir, la sacaba a la Argentina de la cancha”, dijo la semana pasada.

“Hoy hay shock externo y récord de exportaciones con las tasas en pesos para abajo y el Banco Central teniendo que comprar dólares. Eso, si alguien cree que es casualidad... Pucha, no puede ser que no vean esto, es bien concreto. No hay un tema del tipo de cambio, más allá de que nosotros no nos arrogamos la soberbia de decir que sabemos cuál es el tipo de cambio real. Tiene que haber un clic empresarial de entender esto”, agregó.

Sin embargo, el cepo cambiario, aunque reducido, sigue vigente. Las empresas no pueden girar dividendos libremente y los individuos mantienen la denominada restricción cruzada: quienes operan en el mercado oficial no pueden acceder simultáneamente al mercado cambiario financiero, y viceversa. La semana pasada, el presidente del BCRA, Santiago Bausili, confirmó que no tiene previsto avanzar en la remoción de esas trabas.

“Los movimientos relacionados con el comercio exterior ya están liberados y a eso se sumó desde este año la liberalización para el giro de utilidades a partir de los balances 2025, lo que va a ayudar a destrabar decisiones de inversión. Para el resto, en relación con la posibilidad de que las empresas puedan pasar también a atesorar dólares, como las personas, no tenemos previsto hacer cambios. Nos sentimos bastante cómodos con este esquema”, explicó Bausili. El andamiaje regulatorio “podría quedar así”, remarcó.

Con un peso fuerte, las industrias que dependían de un tipo de cambio alto para competir quedan expuestas. Algunas ajustan márgenes; otras, se vuelven inviables. Caputo compara en estos casos las decisiones que tomaron los dueños de Fate y los de Lumilagro.

El tipo de cambio en torno a los $1400, de todos modos, no se sostiene solo. El Gobierno desplegó un menú de intervenciones: venta de divisas en el mercado spot en momentos puntuales, operaciones en futuros y absorción de pesos a través de títulos ajustados por el tipo de cambio.

“Algunos días el Tesoro vende dólares en el mercado spot, otro día el Central vende títulos ajustados por el tipo de cambio para absorber pesos, y otro día hay intervención en futuros”, describió el economista Gabriel Caamaño, de Outlier. Los analistas califican al régimen como de flotación sucia.

Por el momento, las señales de estrés externo no se materializaron. Econviews estima que la cuenta corriente cerrará 2026 con superávit, luego de un primer trimestre deficitario en US$1122 millones. El segundo semestre, con exportaciones energéticas en alza y cosecha gruesa récord, alcanzaría para compensar.

La cuenta corriente registra todas las transacciones económicas de un país con el resto del mundo que no implican movimientos de capital. Incluye el comercio de bienes (exportaciones e importaciones), el comercio de servicios (turismo, fletes, servicios financieros o de consultoría), las rentas primarias (utilidades, dividendos e intereses) y las transferencias corrientes (remesas, donaciones). Un superávit indica que el país recibe más de lo que envía al exterior en esos conceptos; un déficit, lo contrario.

Frente a la presión sobre la competitividad, el Gobierno optó por compensar con una baja de retenciones para trigo, cebada, maíz, girasol, sorgo, soja y la eliminación de los derechos de exportación a la industria automotriz entre julio de 2026 y junio de 2027. Econviews señaló que los impuestos al comercio exterior todavía representan 1,65% del PBI en la Argentina, lejos del 1% de Brasil o Uruguay y del 0,3% de Chile y Colombia.

El interrogante de fondo no es si habrá una crisis cambiaria en 2026 —los analistas la descartan— sino si el nivel actual del tipo de cambio es el adecuado para la transición del modelo. El margen que se consume este año podría no estar disponible en 2027, cuando el calendario electoral agregue su dosis de volatilidad. “Nunca hay que desatender la cuestión cambiaria”, concluyó LCG.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/economia/el-tipo-de-cambio-real-volvio-a-los-niveles-de-2017-nid26052026/

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