Generales Escuchar artículo

En un campo, con una pata lesionada y aislado del resto de los animales, esperaba un cruel final: “Era un bebé y tenía los días contados”

No estaba en los planes de ese día realizar un rescate. Lo vieron a lo lejos, separado del resto de los animales, en un corral en la zona de Escobar cuando concluían un traslado de un caballo hac...

No estaba en los planes de ese día realizar un rescate. Lo vieron a lo lejos, separado del resto de los animales, en un corral en la zona de Escobar cuando concluían un traslado de un caballo hacia esa localidad de la provincia de Buenos Aires.

“Era un burrito miniatura que estaba solito, aislado del resto de los burros, en un campo donde vivían también caballos. Los traslados de animales para particulares, ONGs y fundaciones es una de las formas en las que el santuario genera ingresos. Y ese día, cuando vimos al burrito, estábamos llevando un caballo a Escobar”, explica Julieta Demarco, responsable del santuario La Pochi Vegana, donde conviven 70 animales -chanchos, chivos, ovejas, caballos, toros, terneros, perros, gatos y aves- rescatados del mascotismo y de la crueldad humana.

Atada a una reja en un baldío, sin agua ni alimento, esperaba su cruel final: “Aprendió a dar la patita”

Detuvieron la marcha y se acercaron para conversar con el dueño del lugar. “Nos dijo que tenía varios burritos en el campo y que, al recorrer el lugar, vio que este burrito tenía la pata mal. Uno de los cuidadores mencionó que una yegua le había dado una patada, pero ni siquiera sabían cuándo había ocurrido”.

Al preguntarle sobre el tratamiento que estaba recibiendo el burrito, el hombre comentó que el veterinario del campo le había recomendado hacerle unos masajitos. “Ya se le pasaría”, le aseguró sin darle importancia al asunto.

Sin embargo, Julieta y su equipo, con experiencia en este tipo de lesiones, se dieron cuenta de que el problema requería intervención inmediata.

Con semejante lesión, Abrojo sería pronto declarado un animal de descarte: “no tenía utilidad para su dueño ya que no servía para la venta ni como padrino para la monta. Y todos sabemos lo que eso significa. Abrojo tenía los días contados”, dice con tristeza Julieta.

Originarios de las islas italianas de Sicilia y Cerdeña, los burros miniatura -con una expectativa de vida de hasta 40 años- son conocidos por ser cariñosos, tranquilos y muy inteligentes. Lamentablemente, durante los últimos años su cría y reproducción registró un alza ya que hay un mercado que demanda esta especie como animal de compañía pero que ignora las necesidades que tienen.

Julieta y su equipo le contaron al hombre sobre el santuario y, después de mucho hablar, lograron convencerlo de que accediera a intercambiar el costo del viaje por llevarse al burrito con ellos. Así fue como Abrojo llegó al santuario, listo para recibir la atención que necesitaba.

Después de realizarle una placa, se pudo corroborar que la lesión de Abrojo se debió a un traumatismo importante en su pata. “Inicialmente, intentamos inmovilizarla con un yeso, pero los resultados no fueron los esperados. A pesar de que el procedimiento fue el correcto, Abrojo no se adaptó al yeso. Su pata comenzó a hincharse cada vez más y, debido al dolor, dejó de comer y se quedó quieto en un rincón. Por eso el veterinario nos sugirió que la mejor opción, aunque costosa y difícil, era programar una cirugía”.

Abrojo en el santuario La Pochi Vegana

Mientras ganaba peso y recuperaba fuerzas, Abrojo pudo pasar días en tranquilidad y rodeado de amor junto a un grupo de ovejas, con las que ha hecho muy buenas migas. “Se siente en manada y tranquilo: donde van las ovejas, también va él. Pasa sus días comiendo, tomando sol, caminando y, sobre todo, recibiendo muchos mimos y atención”.

Si bien las visitas mensuales al santuario ayudan a recaudar fondos para el mantenimiento del espacio y la compra de alimentos, hoy la urgencia es cubrir el costo de la cirugía de la pata de Abrojo -que tiene un valor de $1.400.000 y se realizó ayer en la Facultad Ciencias Veterinarias de la Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales (UCES) de Cañuelas con el doctor Mariano Cancela, especialista en este tipo de intervenciones-. Eso por eso que el santuario lanzó una colecta.

“Toda ayuda cuenta, ya sea comentando, compartiendo o dando like al reel sobre Abrojo, y, por supuesto, colaborando con dinero. La ayuda más importante que necesitan es poder asegurarles el alimento día a día. Gastan un rollo de alfalfa por semana, que tiene un costo aproximado de $120.000 pesos, y que alimenta a los caballos, terneros, el toro, los chivos, las ovejas y el burrito. Además, necesitan fondos para la mezcla de semillas para las aves, iniciador para los pollitos y comida para los chanchos.

Luego de dos horas de cirugía, Abrojo salió del quirófano y emprendió el regreso al santuario. “Se recuperó muy bien de la anestesia y los veterinarios dijeron que la intervención fue un éxito. Ahora tiene que descansar y comenzar con su rehabilitación”.

Los fondos se están juntando en la cuenta del santuario. Julieta y su equipo creen que entre todos es posible darle a Abrojo la oportunidad de tener una vida feliz y larga. Cada granito de arena es importante en esta lucha por una segunda oportunidad para este burrito miniatura.

Más información: IG La Pochi Vegana @lapochivegana

Compartí una historia

Si tenés una historia de adopción, rescate, rehabilitación o ayudaste a algún animal en situación de riesgo y querés contar su historia, escribinos a bestiariolanacion@gmail.com

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/lifestyle/en-un-campo-con-una-pata-lesionada-y-aislado-del-resto-de-los-animales-esperaba-un-cruel-final-era-nid28052026/

Comentarios
Volver arriba