Esteban Lamothe y Débora Nishimoto se casan: la historia de amor que empezó en Envidiosa y tardó ocho meses en nacer
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Esteban Lamothe y Débora Nishimoto se conocieron frente a las cámaras, tardaron casi ocho meses en descubrir que entre ellos podía existir algo más que una relación de compañeros y tuvieron su primera cita cuando las grabaciones estaban a punto de terminar. Dos años después, aquella historia que comenzó en el set de Envidiosa (Netflix) tendrá un nuevo capítulo: los actores confirmaron que se casarán antes de fin de año.
“Somos muy felices y queremos estar toda la vida juntos”, le dijo Lamothe a LA NACION al hablar por primera vez con este medio sobre el casamiento.
La propuesta ocurrió en uno de los destinos que la pareja disfruta especialmente. “Nos gusta mucho ir al sur de Chile y ahí yo le propuse casamiento, en Chiloé precisamente”, reveló.
La celebración, adelantó, será íntima y lejos de la exposición. “Es un casamiento chico, lo cual siempre es un poco complicado porque uno tiene que dejar un montón de gente afuera que quiere mucho”, explicó. En su caso, su familia ya ocupa una parte importante de la lista: son cinco hermanos, y todos están en pareja. “Va a ser sin prensa, íntimo, 100 personas como mucho entre los dos. Yo de familia ya tengo 30 personas, imaginate”, detalló.
Por ahora, la luna de miel sigue abierta. “No sabemos todavía dónde nos vamos, pero sí tenemos ganas de el año que viene visitar Japón juntos. Ella ya fue muchas veces”, contó emocionado a este medio.
Nishimoto también celebró públicamente la noticia. En su cuenta de Instagram compartió imágenes de la pareja y recuperó una escena de Envidiosa que, vista desde el presente, adquirió otro significado. Allí, Matías, el personaje de Lamothe, le preguntaba a Mei: “¿Buen hombre para vos en qué sentido?”. “En sentido de casamiento”, respondía ella. “Estaba todo dicho”, escribió ahora la actriz.
View this post on InstagramPero antes de llegar al casamiento, hubo una historia de amor que fue tomando forma poco a poco, lejos de las cámaras y a su propio tiempo.
Ocho meses antes de la primera citaNo hubo un flechazo inmediato ni un romance secreto durante todo el rodaje. En noviembre de 2024, cuando la relación recién comenzaba a hacerse pública, Lamothe contó en una entrevista con LA NACION cómo había sido realmente el inicio. “Nos conocimos grabando, durante ocho meses no pasó nada y cuando faltaba una semana para terminar, empezamos a salir”, explicó. La relación comenzó tan sobre el cierre de aquella etapa que apenas llegaron a filmar una escena de Envidiosa cuando ya estaban juntos.
Para Nishimoto existía, de todos modos, un antecedente lejano. Había visto a Lamothe unos 10 años antes y le había llamado la atención, pero él estaba en pareja y nunca llegaron a relacionarse. El verdadero encuentro ocurrió mucho tiempo después, cuando ambos fueron convocados para la ficción protagonizada por Griselda Siciliani.
Durante la mayor parte del rodaje fueron simplemente compañeros. Con el correr de las grabaciones, empezaron a conocerse cada vez más en los momentos que compartían fuera de escena. En marzo de 2025, Débora reconstruyó esa etapa en una entrevista con LA NACION. “Cuando lo conocí en la serie dije: ‘¡Qué divertido que es, por Dios!’”, recordó. Incluso esperaba las jornadas compartidas por aquellas conversaciones que tenían cuando las cámaras se apagaban: “Iba a grabar con ganas. ‘A ver qué anécdota me va a contar hoy’, pensaba”.
Las risas dieron paso a otra clase de complicidad. Hablaban de música, de recitales, intercambiaban libros y cada vez se escribían más fuera del trabajo. “Al final del rodaje nos empezó a dar nostalgia esto de que no nos íbamos a ver más. Para ese entonces, chateábamos mucho, intercambiábamos libros, hablábamos de música, de recitales”, relató Nishimoto en aquella misma charla.
Fue entonces cuando Lamothe tomó la iniciativa. La invitó a salir cuando quedaba apenas una jornada de grabación. La coincidencia tenía algo de guion: la última escena que hicieron juntos fue justamente la separación de Mei y Matías. Para entonces, Esteban y Débora habían tenido apenas una cita.
Pero la historia ya había empezado a tomar otro rumbo. Poco después de aquella primera salida, Nishimoto viajó a España y Lamothe se quedó en Buenos Aires sin tener del todo claro qué había quedado entre ellos. “Lo único que quería era que volviera y siguiera enamorada de mí”, contó en una entrevista.
La distancia terminó de ponerle nombre al vínculo. Lamothe contó que la llamó para preguntarle si tenía sentido esperarla. Ella le respondió que sí y, para él, esa conversación confirmó que estaban juntos. “Ya la extrañaba muchísimo”, recordó. Durante esos días, además, la comunicación no siempre ayudaba a calmar la ansiedad: Nishimoto no suele estar demasiado pendiente del teléfono y podían pasar varios días sin hablar. “Yo ya estaba completamente enroscado”, admitió.
Cuando ella volvió, la incertidumbre terminó. “Y desde entonces no nos separamos más”, resumió.
Del set a la vida cotidianaEl final de Envidiosa les quitó la excusa laboral para encontrarse, pero no las ganas de seguir haciéndolo. Empezaron a verse cada vez más y durante las primeras semanas consiguieron mantener la relación lejos de la exposición.
En septiembre de 2024 apareció una fotografía de ambos durante una salida y comenzaron las primeras versiones sobre un posible romance. Unas semanas después, en octubre, Nishimoto habló con LA NACION y reconoció que entre ellos había algo, aunque todavía se resistía a definirlo como un noviazgo. “De novia, no… Nos llevamos muy bien, estamos conociéndonos”, respondió entonces.
Un mes después, Lamothe fue menos ambiguo. Durante aquella entrevista con este medio habló ya abiertamente de Nishimoto como su pareja y encontró una manera sencilla de resumir el inesperado regalo que le había dejado la serie: “Envidiosa me dio una novia”.
Desde entonces, el vínculo empezó a ocupar otro lugar en sus vidas. Dejaron de esconderse, comenzaron a mostrarse juntos y fueron incorporando al otro a sus respectivas rutinas.
En mayo de ese mismo año, cuando Para Ti le preguntó si alguna vez había imaginado casarse, Nishimoto admitió que hasta entonces no había sido un proyecto especialmente presente en su vida. “Creo que no, pero hasta que lo conocí a él. Ahora me lo puedo imaginar”, respondió.
La convivencia y el casamientoLa convivencia definitiva llegó este año. Después de alternar durante mucho tiempo entre ambas casas, la pareja decidió buscar un espacio nuevo para empezar una etapa compartida.
Ahora, Lamothe confirmó a LA NACION que ya están instalados todos juntos. “Estamos re contentos, obvio, felices. Ya estamos viviendo juntos por Belgrano con Débora y con Luis, y con Suzuki, la gata de ella, que es la batalla de mi perro Rufián”, contó con humor.
La integración de Débora a esa dinámica familiar también fue un paso importante. En entrevistas anteriores, Lamothe habló de la importancia de que su pareja construyera un vínculo con Luis, el hijo que tuvo con Julieta Zylberberg. “Yo vengo con un hijo y si querés compartir la vida conmigo, también tenés que construir un vínculo con él”, explicó. Según contó entonces, entre ambos se llevan muy bien.
Así, la pareja terminó construyendo un hogar propio y una dinámica familiar compartida. Ahora los espera el casamiento y una nueva etapa que los encuentra en uno de sus mejores momentos, con proyectos, viajes y la decisión de seguir imaginando un futuro juntos.