Generales Escuchar artículo

Festival Bandera 2026: una marea de rock, pop y electrónica hizo temblar Rosario en una edición inolvidable

Más de 20.000 personas se congregaron este sábado en el Parque Estación Central Córdoba de Rosario para darle forma a la...

Más de 20.000 personas se congregaron este sábado en el Parque Estación Central Córdoba de Rosario para darle forma a la séptima edición del Festival Bandera, una cita que ya se consolidó en la agenda musical del interior del país. Con cuatro escenarios en actividad casi simultánea, una grilla que cruzó generaciones y géneros, y un clima inestable, que regaló varias horas de sol antes de dar paso a la lluvia y al frío, el encuentro volvió a convocar a una multitud y dejó la postal de una jornada en la que ni el cansancio ni la temperatura consiguieron apagar la música.

Desde la apertura de puertas, pasadas las 14.30, la escena se repitió en cada rincón del predio: familias, parejas, grupos de amigos enfundados en abrigos y remeras de sus bandas favoritas, y ese espíritu rutero de quienes convierten un recital en una pequeña aventura. Entre puestos de comida, puntos de hidratación y espacios para descansar, la música empezó a marcar el pulso de una tarde que todavía tenía mucho por ofrecer.

Como en ediciones anteriores, hubo un momento en el que el Festival Bandera dejó de ser una cita en la agenda para convertirse en un estado de ánimo. El sol se abrió paso entre las nubes y, sobre los escenarios principales, Zoe Gotusso, Marilina Bertoldi y Andrea Echeverri, la vocalista de Aterciopelados, se adueñaron de la escena y la hicieron bien femenina. La tarde ganó en luminosidad y el predio se entregó al disfrute, una energía que se sostuvo hasta entrada la madrugada.

Pero el clima del festival ya se había anunciado mucho antes. Desde la caminata de ingreso, entre conversaciones, reencuentros y expectativas, se respiraban las ganas de compartir música en vivo. Adentro, los cantos a toda voz, los cuerpos que seguían el ritmo y los pogos convivían con quienes preferían escuchar desde más atrás. La disposición de dos escenarios enfrentados, con recitales que se alternaban sin dar demasiado margen entre uno y otro, le imprimió a la jornada un ritmo vertiginoso: terminaba una banda y la siguiente ya estaba lista para tomar la posta.

Los platos fuertes y los momentos culminantes

A medida que el sol empezó a caer y la temperatura descendió, el calor de los escenarios fue en aumento. En el Escenario Parque Norte, Dillom, Marilina Bertoldi, Guasones y La Vela Puerca, banda encargada de cerrar la jornada, convocaron a multitudes que acompañaron cada canción. Del otro lado, el Parque Sur tuvo su propia celebración con El Mató a un Policía Motorizado, YSY A y Las Pastillas del Abuelo, que encendieron a una multitud dispuesta a saltar y cantar hasta quedarse sin voz.

Más allá de los escenarios principales, el Bandera también desplegó su costado indie, electrónico y urbano. Un muerto más, Lisandro Aristimuño, Javiera Mena, El Zar, Bandalos Chinos y Peces Raros aportaron distintas texturas a una grilla que se movió entre el pop, la experimentación y los sonidos electrónicos. Mientras algunos buscaban el próximo pogo, otros se dejaban llevar por los sintetizadores y los beats. La diversidad musical no fue solamente una característica de la programación: también se reflejó en un público que iba de un escenario a otro sin resignar ninguna de sus preferencias.

Postales de una jornada inolvidable

Cuando Aterciopelados, una de las presencias internacionales de la grilla, subió al escenario, la celebración de la identidad y la fuerza femenina encontró su lugar. Pero hubo también un guiño a la historia del rock latinoamericano: la banda colombiana interpretó “En la ciudad de la furia”, en homenaje a Soda Stereo, una canción que ya había grabado junto al grupo liderado por Gustavo Cerati para el histórico MTV Unplugged de 1996.

Aterciopelados homenajeó a Soda Stereo

Más tarde, El Mató a un Policía Motorizado apeló a una imagen que conecta con la memoria colectiva de los argentinos. En las pantallas apareció Lionel Messi entre lágrimas, tras la derrota en la final de la última Copa del Mundo, mientras sonaba “El tesoro” y su frase “cuidarte siempre a vos en la derrota”. La escena condensó, en unos segundos, la melancolía característica de la banda platense y una de las formas más reconocibles de la pasión argentina: acompañar incluso cuando las cosas salen mal.

Dillom, por su parte, sumó una dosis de provocación política. Con un vestuario de reminiscencias ochentosas, el músico lanzó una indirecta al Gobierno nacional al aludir a las dificultades económicas y a quienes no llegan a fin de mes. Desde abajo, una parte del público acompañó con el cántico “el que no salta, votó a Milei”. Una vez más, el recital funcionó como algo más que un espacio de entretenimiento: también fue escenario para expresar el descontento.

Del otro lado del predio, mientras las primeras gotas comenzaban a caer, Facundo Castaño Montoya, vocalista de El Zar, desafió al cielo desde el escenario: “Lluvia, no te tenemos miedo”. Minutos después, el agua y las canciones de la banda porteña de pop rock se fusionaron en una postal que pareció hecha a medida del festival. Lejos de dispersar al público, la lluvia se convirtió en parte de la experiencia.

Un pulso que no se apaga

Para cuando La Vela Puerca subió al escenario a dar las últimas estocadas de la jornada, las piernas ya pesaban, la lluvia se hacía sentir con más fuerza y el frío había ganado terreno. Sin embargo, nadie parecía dispuesto a desconectarse. Entre canciones coreadas a los gritos, banderas flameantes y cuerpos que todavía encontraban fuerzas para saltar, el Festival Bandera volvió a demostrar el poder de convocatoria de una propuesta que combina nombres consagrados, nuevas voces y una audiencia dispuesta a acompañar durante más de diez horas. Por un día, el centro de gravedad de la música en vivo se trasladó a la orilla del Paraná.

Con una organización que permitió el tránsito constante entre escenarios, un sonido potente y una programación que equilibró distintas generaciones del rock nacional con la vanguardia urbana y electrónica, Rosario bajó el telón de otra edición multitudinaria. La última imagen fue la de un público que, aun bajo la lluvia y después de horas de recitales, seguía aferrado a las canciones. En diálogo con LA NACION, los integrantes de Mi Amigo Invencible resumieron esa conexión que se produjo: “Es hermoso ver a la gente cuerpo a cuerpo, y que canten lo mismo”.

Una certeza quedó flotando en el aire: la música en vivo en el interior del país tiene convocatoria, identidad y un público que sabe convertir un festival en algo más que una sucesión de shows.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/espectaculos/musica/festival-bandera-2026-una-marea-de-rock-pop-y-electronica-hizo-temblar-rosario-en-una-edicion-nid25102026/

Comentarios
Volver arriba