Generales Escuchar artículo

“Insultocracia”: intelectuales reflexionan sobre “la hoguera de Milei” y otros dichos presidenciales sobre la prensa

Luego de que se conociera el ...

Luego de que se conociera el fallo judicial en que la Justicia sobreseyó al Presidente y a su hermana, Karina Milei, en el caso de la presunta estafa de la criptomoneda $LIBRA, el viernes, Javier Milei brindó en la Fundación Faro un enardecido discurso en el que calificó a varios periodistas –Carlos Pagni, Hugo Alconada Mon, Natalia Volosin, Luis Novaresio y Paulino Rodrigues– como “ensobrados” y “mercenarios de la mentira” a los que tendrían que “quemar en la hoguera”. También dijo que la investigación había sido una “operación política y mediática” con “fines golpistas”.

Las declaraciones de Milei fueron repudiados desde distintos ámbitos de la esfera pública, pero también recibieron algunos respaldos por parte de políticos e intelectuales allegados a La Libertad Avanza. En redes sociales, hubo expresiones críticas sobre la retórica presidencial. Hoy, Fopea alertó sobre una “escalada sin precedentes” del Presidente contra periodistas.

Intelectuales consultados por LA NACION reflexionaron sobre las palabras del Presidente.

Quemar periodistas en la hoguera: no sé si estamos preparados para tanto liberalismo.

— O. Pérez Sammartino (@OSammartino) October 24, 2026

“Mi opinión de repudio al habitual lenguaje presidencial es la que expresó la Academia Nacional de Periodismo (ANP) –dije el periodista José Ignacio López–. Vaya mi solidaridad con los agraviados que también la integran y con todos los periodistas permanentemente insultados por ejercer con honestidad e independencia la libertad de expresión amparada por la Constitución Nacional”. Ayer, en un posteo en redes sociales, la ANP evaluó las palabras de Milei como “una amenaza de muerte”.

#ANPArgentina #periodismo #AcademiaNacionaldePeriodismo pic.twitter.com/r8jvK32QWo

— ANPargentina (@ANPargentina) October 25, 2026

“Milei celebra su sobreseimiento en la causa $LIBRA como si un fallo judicial demostrara definitivamente su inocencia –sostiene la filósofa Roxana Kreimer–. La historia argentina no registra un solo presidente condenado por un delito mientras ejerce el cargo. Cuando dejan el poder, pareciera que la Justicia despertara y avanzara con las investigaciones. Milei se reserva la libertad de expresión para sí mismo y se la niega a quienes lo critican. La diferencia entre democracia y autoritarismo no consiste en que el gobernante sea amable con la prensa, sino en que acepte que la prensa debe examinarlo sin temor a represalias. Damos un gran paso hacia la verdadera libertad cuando comprendemos que quien discrepa no necesariamente lo hace por maldad o interés económico, sino porque tiene otra perspectiva sobre las cosas. Tres de los periodistas que Milei juzgó merecedores de ser ‘quemados en la hoguera’ son abogados y uno es politólogo. Su formación académica no los transforma en custodios de la verdad, pero les aporta herramientas para comprender los derechos ciudadanos y las instituciones. Discrepar no es delinquir y criticar al poder no debería ser una condena”.

El historiador José Emilio Burucúa tiene una opinión lapidaria al respecto. “El señor presidente no es liberal, porque el liberalismo nació en Inglaterra en el siglo XVII en busca de la libertad religiosa y de pensamiento –dijo a este diario–. Uno de sus primeros manifiestos fue la Areopagytica de 1644, escrita por John Milton, nada menos. Para ese gran poeta, no había libertad si faltaban el habeas corpus y la libertad de expresión y de prensa. Al presidente parece gustarle la historia. Pues que la repase y comprobará que él se parece mucho más a Lenin de cuanto cree”.

⚠️ FOPEA alerta sobre una escalada sin precedentes en el discurso del presidente Javier Milei contra periodistas.

Repudiamos sus recientes expresiones, que legitiman la violencia y expone a los colegas a riesgos frente a terceros.

🔗 Comunicado completo: https://t.co/FX8vjvFkm0 pic.twitter.com/SQIYa51X33

— FOPEA (@FOPEA) October 26, 2026

“Hay un límite para la insultocracia, para la gestión gubernamental convertida en invectiva ardiente, frecuente y sistémica –aseguró el filósofo Miguel Wiñazki-. El Presidente fue sobreseído. Pudo celebrar el fallo. Eligió, en cambio, volver a encender su hoguera retórica. No por verbal es inocua. Sus llamas no son exabruptos: constituyen el corazón de un método. Azuzar a los feligreses del oficialismo, como antes lo hacía el kirchnerismo contra los periodistas. Cambian los santos; el rito persiste. ¿Qué aporta ese método? ¿En qué beneficia a la República? ¿Por qué insistir en esta basuralogía comunicacional? Esas agresiones desnudan el miedo a las preguntas. Son las preguntas, los disensos y las investigaciones los que revelan dimensiones de la vida pública que el poder político no puede ni debe controlar. Y toda investigación es una pregunta. No se alinea. Abre brechas en el desfile de la obsecuencia ciega. La iracundia se hace temer porque teme. Ningún micrófono, ninguna pluma, es garantía de inmunidad intelectual. Los periodistas también se equivocan, poco o mucho. Pero esa falibilidad no justifica el agravio: sostiene el juego humano del debate con argumentos. Quien gana en los tribunales y sigue gritando confiesa que la absolución no le alcanza. Necesita, además, la devoción. Y la devoción no admite preguntas”.

La salud de una república no se mide por la cortesía de sus gobernantes sino por los límites de su poder. Un insulto se contesta con otro posteo. Un organismo del Estado usado como garrote no se contesta: se padece. Confundirlos es analfabetismo cívico.

— Andres (@andresmego) October 25, 2026

“Las formas del Presidente pueden no gustar o parecer indecorosas al sentir tradicional del espíritu republicano –observó el abogado y ensayista Nicolás Márquez–. Pero nunca hubo tanta libertad de prensa como ahora. Jamás. Alfonsín encarceló a periodistas. Durante el gobierno de Menem existía todavía lo que se conocía como la ley mordaza, que Menem eliminó, hay que reconocérselo y hasta privatizó canales. Pero existía la pauta oficial, que si bien en el plano de lo aparente beneficia al periodismo, en realidad alquila periodistas para que se hable bien del gobierno de turno. El kirchnerismo intentó encarcelar a Claudio Escribano, a Vicente Massot, a Ernestina Herrera de Noble, a Carlos Pagni, a Joaquín Morales Solá. Aplicó políticas desde el Estado, con programas financiados entre todos para avanzar sobre la prensa y satanizar a periodistas, usando resortes institucionales para perseguir, amedrentar, encarcelar, cerrar medios. Usó el fútbol para hacer campaña de desprestigio contra el periodismo. Comparar eso con que Milei tuitee o diga cosas altisonantes es un despropósito y una canallada. Además, basta de llorar: cuando Milei ataca a un periodista, ese periodista en el fondo, más allá de que para la tribuna se haga la víctima, se siente orgulloso porque se está peleando con un Presidente. Ahora sale toda la corporación a solidarizarse: todo ese circo está muy bien. El hecho de que Milei haga juicios a los periodistas y esos juicios los pierda es otro dato más de la plenísima libertad de prensa que se vive en la Argentina”.

El periodista Marcelo Duclos coincide con Márquez. “Sus declaraciones no vienen acompañadas por políticas hostiles al periodismo, como fue la ley de medios del kirchnerismo –sostiene–. Pero hay dos cosas que lamento. Por un lado, la hostilidad de la mayoría de los medios contra el Gobierno; veo al periodismo argentino en una posición corporativa. Por otro lado, no es de mi agrado ver al presidente que apoyo en conflictos como este porque no se consigue nada positivo en materia de capital político más que su catarsis. Desde antes de votarlo, yo sabía que Milei es un combo. El Presidente que propone las desregulaciones viene con esto. Mientras la oferta política argentina sea estatista o dirigista, me quedo con lo que propone Milei. Si el Gobierno decidiera tener un programa de hostilidad contra la prensa, todos mis acuerdos ideológicos pasarían a un segundo plano porque no podría apoya eso”.

El comunicado de PEN Argentina

Hoy, el Centro PEN de la Argentina, que preside el escritor Gabriel Seisdedos, difundió un comunicado sobre el discurso de Milei. El organismo informa al Centro PEN Internacional sobre los ataques a la libertad de expresión y de prensa en el país:

“Luego de que se hiciera público el fallo exculpatorio en el caso $LIBRA, el presidente de la Nación, Javier Milei cuestionó, a través de las redes sociales, a un grupo de periodistas que habían expresado su opinión al respecto. El mandatario calificó de ‘ensobrados’, ‘mercenarios de la mentira’ y ‘fabricantes seriales de operaciones’ a Carlos Pagni, Hugo Alconada Mon, Paulino Rodrigues, Natalia Volosín y Luis Novaresio. A continuación, Milei compartió una expresión inapropiada, cargada de violencia e intolerancia: ‘Sepan que los hijos de puta en Argentina no van a tener piedad. Tener piedad con los hijos de puta es ser injusto con los buenos. Y acá a los buenos les tiene que ir bien. Los que se tienen que quemar en la hoguera son los hijos de puta’.

En cualquier momento y lugar se trataría de una sentencia indigna en la boca de un primer mandatario, pero en la Argentina, con un pasado de persecución, tortura y muerte, cobra una especial relevancia.

¿Estamos todos locos? ¿Somos todos estúpidos?
¿De verdad el presidente de la Nación puede amenazar de muerte a cinco ciudadanos y nadie hace nada?
¿No es un gran escándalo, no es tapa de los diarios, no hay gente en la calle?
¿Tan hechos mierda estamos? pic.twitter.com/zEO66hWlN8

— Martín Caparrós (@martin_caparros) October 24, 2026

Hannah Arendt aborda el fenómeno de la intolerancia no como un simple defecto moral individual, sino como el mecanismo político que destruye la pluralidad y abre las puertas al totalitarismo. Los movimientos intolerantes y los regímenes totalitarios buscan erradicar la diversidad para imponer una única narrativa oficial y monolítica.

Me sumo a este mensaje de solidaridad a los periodistas agredidos y repudio (una vez más) a los agravios de nuestro presidente. https://t.co/DI3NSb6tFr

— Claudia Piñeiro 💚 🧡 (@claudiapineiro) October 24, 2026

Es deber de todos los ciudadanos revelarse ante este tipo de expresiones que afectan sensiblemente a la convivencia democrática. En ese sentido, el Centro PEN Argentina expresa su total rechazo a los dichos del Presidente y su solidaridad con los profesionales apuntados.

Arendt afirmaba que: ‘El mayor peligro no son los tiranos, sino la gente común que elige mirar hacia otro lado. El mal avanza muchas veces porque nadie se detiene a cuestionarlo’”.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/cultura/insultocracia-intelectuales-reflexionan-sobre-la-hoguera-de-milei-y-otros-dichos-presidenciales-nid26102026/

Comentarios
Volver arriba