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Juicio por la muerte de Diego Maradona: una audiencia con problemas técnicos, gritos, fuertes cruces y más testigos

Pasó de todo. Desde problemas técnicos en la sala donde se desarrolla el debate que obligó a un demora de dos horas hasta fuertes cruces, con gritos incluidos, entre el Ministerio Público Fisca...

Pasó de todo. Desde problemas técnicos en la sala donde se desarrolla el debate que obligó a un demora de dos horas hasta fuertes cruces, con gritos incluidos, entre el Ministerio Público Fiscal y el presidente del Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) N°7 de San Isidro, el juez Alberto Gaig, con el abogado Francisco Oneto, uno de los defensores del neurocirujano Leopoldo Luque.

Hoy, a poco de comenzar la novena audiencia surgieron los inconvenientes técnicos que obligaron a hacer un cuarto intermedio, que en principio iba a ser de cinco minutos, pero que se extendió durante dos horas. El problema surgió en la consola donde se conectan los micrófonos, que debe funcionar correctamente para que se escuchen lo que dicen los testigos y las preguntas de las partes, además de que resulta vital para que todo quedé grabado.

Una vez solucionado el inconveniente técnico se continuó con la declaración del primer testigo de la audiencia, Marcos Correa, médico clínico del Sanatorio Ipensa, situado en la ciudad de La Plata, lugar donde Maradona, el 2 de noviembre de 2020, se hizo una serie de estudios clínicos.

Como lo hizo el año pasado en el juicio que fue anulado, Correa recordó que fue con Luque con quien habló para hacer una serie de análisis generales y una tomografía, estudio que arrojó como resultado que el Diez tenía una hematoma subdural.

“A Maradona lo conocí el día que se internó en el sanatorio, en noviembre de 2020. Mientras lo esperaba tuve una conversación con Luque, que era su médico de confianza. Me dijo que era un paciente con cambios en su conducta, depresivo, poca ingesta de liquido y que estaban preocupados por su salud, por eso era el motivo de la internación. Llevaba varios días así”, sostuvo el testigo ante las preguntas de Cosme Iribarren, uno de los fiscales generales adjuntos de San Isidro a cargo de la acusación pública.

Correa contó que cuando le dijo a Maradona que le iban a hacer unos estudios de laboratorio, el astro le respondió: “Estoy cansado de hacerme estudios médicos, siempre me sacan sangre”. Le pusieron una vía porque estaba deshidratado.

“Estaba en un buen estado general, lo que es la parte cardiovascular no encontré irregularidad alguna, tampoco abdominal. En lo neurológico muy sutil, se veía una desviación ventricular mínima. Tenía una anemia muy mínima. Luque nos dijo que estaba tomando psicofármacos prescriptos por su psiquiatra de cabecera pero no recordaba cuales. Luque me pasó el telefono de Cosachov. La llamé, le comente que el paciente estaba internado y recibo los fármacos que estaba tomando y dijo que iba a pasar a verlo”, afirmó el médico.

Después agregó: “Al otro día encontré un paciente más conectado, con otra disposición al diálogo, hasta haciendo chistes. Era otro paciente en el sentido de conexión del entorno y con ganas de hablar. Seguía con los efectos de una sedación, como más lento, producto de los medicamentos que venía recibiendo. A Luque lo mantuve al tanto de la salud de Maradona porque él lo había acercado a la institución como su médico de confianza”.

Le comunicaron a Luque que en la tomografía había surgido la información del hematoma subdural crónico. El neurocirujano de Maradona, según el testigo, al conocer el resultado fue al sanatorio.

Para Guillermo Burry, quien en ese momento se desempeña como jefe de neurología del Sanatorio Ipensa, no había urgencia en operar el hematoma. Luque pensaba distinto. Finalmente, se decidió que Maradona iba a ser trasladado a la Clínica Olivos en una ambulancia para intervenirlo quirúrgicamente.

Tras una reunión se decidió que el 4 de noviembre Maradona fuera trasladado en una ambulancia a la Clínica Olivos, donde fue operado esa misma noche.

“¿Luque fundamentó la operación?”, le preguntó el juez Gaig a Correa. El médico respondió: “Luque se ocupaba del paciente”.

Después hubo una consulta de Roberto Rallin, otro de los abogados de Luque. El letrado le preguntó si observó en los estudios cuestiones de una insuficiencia cardíaca. Correa contestó que no, pero aclaró que “puede haber síntomas que no aparecen en el examen físico”.

También declaró el médico cardiólogo Oscar Franco, del Sanatorio Ipensa. Recordó bajo juramento de decir la verdad que pidió un ecocardiograma, una ecografía de tórax y un electrocardiograma “para descartar una enfermedad coronaria”. Explicó que no vio al paciente, sino que analizó los estudios una vez realizados.

Durante la declaración se Franco hubo momentos de tensión, con gritos y cruces entre las partes. Todo comenzó con el interrogatorio del abogado Oneto al testigo.

El defensor de Luque le preguntó a Franco sobre hipertensión de Maradona. Franco había dicho que el astro tenía esa condición. También le hizo consultas sobre las cuestiones que producen una miocardia dilatada.

El abogado Pablo Jurado, que representa a tres hermanas de Maradona, y Patricio Ferrari, uno de los fiscales generales de San Isidro, protestaron por la insistencias en las preguntas. Entonces, Oneto se quejó de que interrumpían su participación y que necesitaba hacer las preguntas. “Me parece que la fiscalía está un poco pasada de vuelta”, dijo Oneto después de un ida y vuelta con el fiscal Ferrari.

Hubo respuesta. “Usted está pasado de vuelta”, contestó el representante del Ministerio Público.

“Basta”, dijo desde el estrado el presidente del tribunal. Antes de dar por cerrada la audiencia, se anunció que el juez próximo volverán a declarar Luque y el psicólogo Carlos Díaz.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/seguridad/juicio-por-la-muerte-de-diego-maradona-una-audiencia-con-problemas-tecnicos-gritos-fuertes-cruces-y-nid12052026/

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