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Las claves del balotaje en Brasil: los votos decisivos, los desafíos para el “Lula 4″ y el rechazo de Bolsonaro

RÍO DE JANEIRO.– El presidente de Brasil y candidato del Partido de los Trabajadores (PT), Luiz Inacio Lula da Silva, ...

RÍO DE JANEIRO.– El presidente de Brasil y candidato del Partido de los Trabajadores (PT), Luiz Inacio Lula da Silva, consiguió ayer su cuarto mandato al imponerse en el balotaje por una diferencia de 4,4 millones de votos sobre el senador y candidato del Partido Liberal (PL), Flavio Bolsonaro, que había quedado primero en la vuelta inicial del 4 de octubre.

Según los primeros análisis, el histórico líder de la izquierda nacional logró revertir la elección -una remontada inédita desde que existe el balotaje en Brasil- gracias a un fuerte avance en las grandes ciudades y a la movilización de votantes que tres semanas atrás no habían acudido a las urnas.

La remontada histórica de Lula, sin embargo, llegó con algunos tragos amargos.

El discurso de Lula Da Silva tras ser reelecto nuevamente como presidente de Brasil hasta el 2030

Flavio Bolsonaro se negó a reconocer el resultado y anunció que pedirá la anulación de los comicios tras la polémica prórroga del horario de votación ordenada por un juez del Supremo Tribunal Federal (STF), aunque los especialistas consideran sus chances remotas. Los mercados, que habían apostado por el hijo del expresidente condenado por intento de golpe de Estado Jair Bolsonaro, reaccionaron esta mañana con un desplome de la Bolsa de San Pablo y una fuerte suba del dólar.

A ese escenario se suma un Congreso dominado por el bolsonarismo, que obligará a Lula a negociar cada votación, y un frente externo tenso. Mientras buena parte de la derecha regional lo felicitó, el presidente argentino, Javier Milei, y el mandatario norteamericano, Donald Trump, que se habían involucrado en la campaña a favor de su rival, guardaron silencio. La victoria marca además el primer freno al giro conservador que venía atravesando América Latina.

El mapa de la victoria

La reelección de Lula reveló, en primer lugar, a la geografía electoral de Brasil. El PT fortaleció su presencia en las grandes ciudades, mientras perdió apoyo en los municipios más pequeños.

Según un análisis de O Globo, Lula aumentó del 47,1% al 49,6% su proporción de votos válidos en las 200 ciudades más pobladas del país, pero retrocedió en el conjunto de las demás localidades. El avance urbano fue decisivo para compensar las pérdidas en otros territorios y revertir el resultado de la primera vuelta.

El Nordeste se mantuvo como el principal bastión del PT, con cerca del 69,4% de los votos, prácticamente el mismo porcentaje que en 2022. Sin embargo, fuera de esa región, Lula perdió el liderazgo en 248 municipios respecto de la elección anterior. La recuperación se concentró en las capitales, donde la participación pasó del 49,7% al 52,8%, con victorias en ciudades como Río de Janeiro. Allí logró revertir el resultado de hace cuatro años. La movilización callejera y la estrategia digital de la campaña contribuyeron a ese avance.

Mención aparte se lleva Minas Gerais. Hay una frase que indica que quien gana allí, gana la elección. Este domingo, se confirmó: fue el único estado que cambió de color -a rojo- entre la primera y la segunda vuelta. En el balotaje, Lula quedó primero, con el 50,43% de los votos válidos contra un 49,57% para su rival.

La victoria estuvo principalmente vinculada a la capacidad del PT para movilizar a electores que no habían participado en la primera vuelta. La abstención cayó del 21% al 19% entre ambas votaciones, en un contexto en el que los dos candidatos aumentaron su caudal de votos. Lula sumó casi 11 millones de sufragios respecto del 4 de octubre, frente a los tres millones adicionales que obtuvo Flavio Bolsonaro.

La elección también estuvo marcada por el alto nivel de rechazo que generaban ambos candidatos antes de la votación, un indicador de la profunda polarización política del país. En algunos sondeos de mediados de octubre, el rechazo a Lula rondaba el 53%, mientras que el de Flavio Bolsonaro alcanzaba el 54%. En ese escenario, la “campaña del miedo” de ambos bandos adquirió una importancia decisiva para definir el resultado.

El desafío del Congreso

El Congreso que salió de las urnas el 4 de octubre, con un fuerte peso del bolsonarismo, se perfila como uno de los principales desafíos para el cuarto mandato de Lula. El PL fue el gran ganador de la jornada legislativa y se quedó con 121 de las 513 bancas de la Cámara de Diputados, más de 20 por encima de lo que había conseguido en 2022. Es la bancada más numerosa para un solo partido desde 2002.

La coalición que integra el Partido de los Trabajadores (PT) quedó lejos, con 88 diputados, una cifra que obliga al presidente reelecto a repetir la lógica que marcó su gestión anterior. Cada votación tendrá que negociarse con el Centrão, el bloque de partidos de centroderecha que probablemente venderá caro su apoyo y que será clave para sostener cualquier punto de la agenda oficial.

En el Senado, el escenario tampoco lo favorece. El PL ganó 19 de las 54 bancas en juego y desde febrero contará con 28 de los 81 escaños, más del triple que el partido de Lula. Ese peso le da a la oposición capacidad de bloqueo en una cámara decisiva, porque es la que debe aprobar las designaciones judiciales, incluidas las del STF.

La reacción de los mercados

Los mercados brasileños reaccionaron con fuerza a la reelección de Lula. El dólar abrió esta mañana con una suba de 8,71%, a 5,42 reales. Más tarde, el real llegó a perder alrededor de 12% frente al dólar, su mayor salto desde 1999. En la Bolsa de San Pablo, la caída del Ibovespa, su principal índice, superó el 10% y activó el circuit breaker, un mecanismo que suspende las operaciones durante 30 minutos para frenar las bajas bruscas.

La explicación es que el mercado había apostado a Flavio Bolsonaro. Tras la primera vuelta, en la que el senador quedó primero, el Ibovespa había subido 7,70% hasta un récord, y el dólar había caído más de 4%, la mayor baja diaria desde 2018. Según la prensa brasileña, un sondeo de Citibank entre 73 gestores de fondos mostró que el 80% esperaba una caída de más de 5% en la Bolsa si ganaba Lula.

De fondo está la preocupación fiscal. Los inversores esperaban de Flavio Bolsonaro un mayor compromiso con el equilibrio de las cuentas públicas, uno de los principales desafíos de Lula en materia económica luego de una serie de costosas promesas de campaña.

Según el portal financiero InfoMoney, las medidas económicas y sociales anunciadas durante en la contienda podrían tener un costo fiscal de unos 14.000 millones de dólares. Entre ellas están el aumento del Bolsa Familia, una nueva ronda de renegociación de deudas para familias y el compromiso de que el salario mínimo siga subiendo por encima de la inflación, lo que también encarece las jubilaciones. Todo eso con una deuda pública que, según Reuters, superó el 82% del PBI, y un presupuesto en el que más del 90% del gasto es obligatorio y deja muy poco margen para recortar.

Para financiarse, el gobierno propone cobrar más impuestos a los sectores de altos ingresos y revisar beneficios fiscales. Pero para eso necesitará a la aprobación del Congreso, ampliamente opositor.

El pedido de anulación de Flavio Bolsonaro

Antes del cierre de las urnas, previsto para las 17, ambas campañas pidieron extender la votación por fallas en el transporte público en nueve estados y lluvias en el sur. La coalición de Lula apuntó a la falta de colectivos en Bahía y San Pablo, entre otros, distritos donde Bolsonaro había ganado en primera vuelta.

El presidente del TSE, Kassio Nunes Marques, admitió la escasez de vehículos pero no se pronunció. Fue el juez del STF Cristiano Zanin, exabogado de Lula y designado por él en 2023, quien ordenó prorrogar la votación dos horas en todo el país, pese a la oposición de la Fiscalía Electoral.

Como el escrutinio ya había comenzado, porque habían pasado tres minutos del horario previsto para el cierre, el TSE suspendió la difusión de resultados y la confusión se impuso, con escuelas ya cerradas y votantes que quedaron afuera. Zanin aclaró luego que la prórroga regía solo para las mesas que aún permanecían abiertas.

En Sus Primeras Palabras Tras Su Derrota, Flavio Bolsonaro Dijo Que Las Elecciones Deberían “Ser

La Policía Federal abrió una investigación por presunta obstrucción del voto en Sergipe, mientras el PT denunció una interferencia en la elección y la campaña de Flavio acusó al oficialismo de intentar torcer un resultado adverso. Recién a las 19 se reanudó el conteo.

“Lo que paso hoy no fue algo normal, fue algo inaceptable”, dijo Flavio Bolsonaro en su primer discurso tras las conocerse los resultados. “Es imposible reconocer estas elecciones, vamos a pedir la anulación”, aseguró el senador en una breve aparición ante los medios, aunque luego no se conoció que llevara a la práctica ese anuncio.

No obstante, según la prensa brasileña, las posibilidades de que prospere el pedido del bolsonarismo son remotas. Ministros del Tribunal Superior Electoral (TSE) y del Supremo Tribunal Federal (STF) reconocieron el triunfo de Lula y afirmaron que la extensión del horario de votación no comprometió el escrutinio, rechazando el argumento de la campaña bolsonarista. La amplia diferencia de votos en el resultado final también debilita la posición del PL.

El freno a la ola azul

El triunfo de Lula supuso además el primer freno al giro a la derecha que venía experimentando la región, tras casi tres años de victorias conservadoras en la Argentina, Perú, Colombia, Chile y Bolivia. El fenómeno, que algunos leen como una reacción conservadora frente a los gobiernos progresistas y otros como el hartazgo con décadas de gestiones ineficientes, encontró una excepción en el gigante sudamericano.

La mayoría de esos gobiernos de derecha no se hicieron eco de la denuncia de Bolsonaro y reconocieron la reelección de Lula. El contraste más visible lo marcaron Buenos Aires y Washington. Hasta la mañana del lunes, ni Milei ni Trump se habían pronunciado.

El silencio del presidente argentino coincide con el respaldo abierto que había mostrado al candidato del bolsonarismo durante la campaña y con los ataques dispensados al mandatario de Brasil. En julio, el mandatario argentino tildó a Lula de “ladrón”, lo que llevó a Brasilia a llamar a consultas a su embajador en Buenos Aires y tensó definitivamente el vínculo con Lula. Así, con la victoria del petista, la relación entre los dos socios principales del Mercosur queda ante un escenario incierto.

El factor Trump

Trump también se había involucrado personalmente en la contienda electoral. Tras la primera vuelta, el republicano celebró el resultado del senador como una victoria “muy grande”, aunque evitó declararle explícitamente su apoyo.

En 2025, Trump impuso aranceles del 50% a Brasil y sancionó al juez del STF Alexandre de Moraes para presionar por el juicio contra Jair Bolsonaro, luego condenado por el intento de golpe. Aunque esas medidas se revirtieron, en mayo recibió a Flavio en el Salón Oval y en julio aplicó nuevos aranceles del 25%, que el gobierno norteamericano atribuyó directamente a Lula.

Esa presión terminó siendo capitalizada por Lula. Su campaña presentó a Flavio como “el candidato de Trump” y acusó al presidente estadounidense de querer “colonizar” Brasil para quedarse con sus recursos. La relación con Washington en su cuarto mandato será otro de los desafíos para Lula.

El rol de las redes sociales

Las redes sociales fueron uno de los principales campos de batalla de la elección. Desde 2018, cuando Jair Bolsonaro compensó su escaso tiempo en televisión con una fuerte campaña en WhatsApp, la derecha había dominado el terreno digital. Esta vez, la izquierda respondió con el diputado André Janones, que tras la primera vuelta lanzó el “Ejército de Lula”, un canal de WhatsApp con tono militar que hoy reúne más de 10 millones de participantes.

El primer video de André Janones tras las elecciones del 4 de octubre en Brasil

El canal llegó a la Justicia. El presidente del TSE ordenó a Meta suspenderlo, pero otro ministro lo restableció ese mismo día, y el tribunal terminó habilitando los canales oficiales registrados durante la campaña del balotaje. La campaña de Lula también denunció que las herramientas de inteligencia artificial de Meta bloqueaban contenidos sobre el presidente, y el TSE le prohibió a la empresa restringir publicaciones sobre los candidatos.

“Tuvimos que vencer la intromisión venida de afuera hacia adentro a través de plataformas digitales, que vamos a tener que regular”, afirmó Lula en su primer discurso tras la victoria.

View this post on Instagram La búsqueda del sucesor

Por otra parte, el cuarto mandato de Lula será también el último, ya que la Constitución le impide un nuevo período consecutivo y el presidente asumirá su mandato con 81 años. Eso lo obliga a preparar un sucesor, una tarea que no será sencilla, porque el PT carece de figuras con su peso político y se anticipa una fuerte disputa interna por la herencia.

El candidato natural parecía ser Fernando Haddad, exministro de Lula y uno de los colaboradores mas cercanos del presidente, a quien el propio mandatario había proyectado como sucesor. Pero su derrota en primera vuelta frente a Tarcísio de Freitas en la pelea por la gobernación de San Pablo lo dejó debilitado.

En su lugar ganaron terreno otros nombres, como el senador Camilo Santana y el gobernador de Piauí, Rafael Fonteles, mientras que fuera del PT suenan el juez del STF Flavio Dino y el alcalde de Recife, João Campos. Mediar entre ellos obligará a Lula a gobernar con una coalición más amplia que en su tercer mandato.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/el-mundo/las-claves-del-balotaje-en-brasil-los-votos-decisivos-los-desafios-para-el-lula-4-y-el-rechazo-de-nid26102026/

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