Opinión. Ganadería: un contexto favorable que también plantea nuevos desafíos
El negocio ganadero atraviesa actualmente un escenario particularmente favorable. Los precios del novillo en dólares y en pesos constantes se ubican en niveles elevados en términos históricos y ...
El negocio ganadero atraviesa actualmente un escenario particularmente favorable. Los precios del novillo en dólares y en pesos constantes se ubican en niveles elevados en términos históricos y las relaciones con los principales insumos, especialmente el maíz, pasturas, mejoras en general resultan convenientes para la producción.
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En este contexto, los resultados económicos muestran valores que, en muchos casos, superan a otras alternativas productivas. La ganadería vuelve a posicionarse como una actividad competitiva, tanto en planteos integrados como en sistemas más intensivos.
Sin embargo, este escenario también deja en evidencia una cuestión menos visible: en numerosos establecimientos persisten diferencias entre el potencial productivo del sistema y los resultados efectivamente obtenidos.
Al analizar en detalle la producción de pasto, la carga animal y la producción de carne, se observan desvíos que no siempre responden a limitaciones del recurso, sino más bien a la forma en que se organiza y gestiona el sistema.
En muchos casos, la base forrajera no está completamente alineada con los objetivos productivos, o bien el manejo del pastoreo y la asignación de recursos no permiten capturar todo el potencial disponible.
Esto se vuelve especialmente relevante en un contexto de precios altos, donde pequeñas diferencias en la eficiencia del sistema tienen un impacto directo en los resultados económicos.
Los sistemas que logran integrar adecuadamente la ganadería con la agricultura, ajustando el uso de cada ambiente y priorizando la producción de carne en función del recurso disponible, muestran en general mejores resultados.
A su vez, decisiones como el peso de venta, el momento de comercialización o el uso estratégico del corral continúan siendo variables relevantes, aunque en muchos casos explican solo una parte del resultado final.
La mayor diferencia aparece, en cambio, cuando el sistema es analizado de manera integral, considerando tanto los aspectos productivos como económicos.
En este sentido, el desafío actual parece centrarse en pasar de un negocio favorecido por el contexto a un sistema productivo más consistente, donde los resultados no dependan exclusivamente de variables externas.
Después de analizar más de 60.000 hectáreas, en el último año y trabajar con más de 30.000 vientres en varias provincias de la Argentina, identificamos las variables que realmente marcan la diferencia y cómo pueden incrementarse. Estas son:
Producción de carne: aumentar entre un 100% y 300%.
Superficie de pasturas: aumentar entre 2 y 4 veces.
Margen económico: duplicar hasta triplicar.
La tasa de retorno no baja del 30 al 40% en lo que hace a la inversión en pasturas.
Estos resultados se observan en distintas zonas productivas, con diferentes climas y suelos.
El escenario actual ofrece oportunidades concretas para la ganadería, tanto por condiciones de mercado como por perspectivas de demanda internacional.
Sin embargo, capturar ese potencial implica, en muchos casos, revisar la forma en que se planifican y gestionan los sistemas productivos.
En un momento en el que la ganadería presenta condiciones favorables, la diferencia entre establecimientos no siempre está dada por el contexto, sino por la capacidad de cada sistema para aprovecharlo de manera eficiente.
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Ingeniero agrónomo, especialista en producción ganadera