Generales Escuchar artículo

PJ Kids: eran pareja, hacían música pop, pero a los 3 años su hijo los sorprendió y hoy son un trío muy original

Se conocieron en Miami. Periko (Pedro Almeida) es originario de Perú. Jessi León (Jessica Bebchik) nació en Nueva York, pero es de familia argentina. Socios en la música y en la vida, con más ...

Se conocieron en Miami. Periko (Pedro Almeida) es originario de Perú. Jessi León (Jessica Bebchik) nació en Nueva York, pero es de familia argentina. Socios en la música y en la vida, con más de dos décadas de trayectoria en la industria, el dúo de Periko & Jessi León dio un vuelco definitivo a su carrera cuando la paternidad se cruzó en sus vidas.

Músicos de profesión nominados al Latin Grammy, el proyecto infantil comenzó a cobrar forma cuando su hijo Milo se sentó por primera vez frente a una batería. Su indiscutible afinidad con el instrumento marcó una nueva etapa en la vida de estos artistas residentes en Florida, Estados Unidos. Así nació PJ Kids, la banda familiar que logró unir más de 20 años de oficio con la experiencia más personal de sus vidas.

Con tan solo 5 años, Milo es hoy el pulso que mueve a la banda, al punto de haber grabado todas las baterías de “Somos un equipo”, el segundo álbum de estudio del grupo. Así, lo que empezó como un juego en el living de su casa de Miami se transformó en un fenómeno digital que ya supera los 15 millones de visualizaciones en YouTube el último año. La banda afianza su lazo con el público a través de sus canciones y de alianzas internacionales junto a referentes del género como Canticuénticos, Los Meñiques de la Casa, Nifu Nifa o Chiki Toonz.

Por lo pronto, este domingo 20 de septiembre PJ Kids se presentará en el teatro Gran Rex como sporte de Los Meñiques de la Casa, en lo que será el esperado debut de Milo ante el público argentino. En diálogo con LA NACION, Periko y Jessi León repasan el recorrido que los trajo hasta acá, el desafío de tocar y hasta grabar un disco entero con su pequeño hijo.

—Ustedes venían desarrollando una carrera profesional como dúo en la música pop, incluso con nominaciones a los Latin Grammy. ¿Cómo fue este vuelco en su carrera hacia la música infantil?

Jessi: –Fue totalmente orgánico. Nosotros estábamos acá, literal, en el estudio de casa. Cuando Milo tenía unos tres años y medio, desde la cocina escuchábamos cómo tocaba la batería. Se la habíamos comprado porque la pedía y la pedía, y siempre tocaba a tiempo. Sabíamos que había algo ahí, pero nunca nos imaginamos qué tremendo baterista teníamos en casa. Un día Periko me dice: “Escuchá esto”. Él tocaba la guitarra, yo estaba lavando los platos y de repente armamos una banda en pleno living. Siempre tuvimos ese bichito de hacer música para niños, veníamos escuchando todo lo que le poníamos a Milo. Empezamos grabando canciones originales y hoy ya tenemos dos discos afuera.

—Sorprende la velocidad del crecimiento: en solo un año y medio ya tienen dos discos y un fenómeno en redes...

Periko: –Sí, un año y medio más o menos. El primer disco se llama Hecho en casa para tu casa. Ahí convocamos a músicos espectaculares, tuve la suerte de coproducirlo con un amigo y tocamos mucho por los Estados Unidos. Y hace dos meses salió el segundo, Somos un equipo. La gran diferencia es que el baterista que grabó en este segundo álbum fue nuestro hijo Milo, con tan solo cinco años. Nosotros siempre hicimos música mainstream para adultos: pop, tropical, latin pop. Estuvimos casi cinco años fuera del escenario produciendo a otros artistas y desarrollando talentos emergentes. Esto fue nuestro comeback, pero no como dúo, sino como trío. Lo más lindo es que el impulsor de nuestro regreso a la música fue nuestro propio hijo.

—¿Cómo fue la transición de tocar en el living a subir a escenarios en Miami, y ahora proyectar un Gran Rex?

Jessi: –Es muy loco porque, antes de esta experiencia en el Gran Rex, ya estuvimos en teatros emblemáticos de Miami como el James L. Knight Center o el Fillmore Theater. Obviamente, con Periko nos preguntábamos cómo se sentiría Milo frente a semejante infraestructura. ¡Y resulta que cuanto más grande es el evento, mejor la pasa! El otro día le preguntamos qué deseos pediría si tuviera la lámpara de Aladino y dijo que quería cantar frente a 20.000 personas. Le encanta y se lo toma muy en serio. Igual, también es fanático del fútbol, así que termina la prueba de sonido y sale corriendo a jugar con su pelota. Mantiene intacta su esencia de niño.

—¿Cómo equilibran los tiempos de juego de un nene de cinco años con las exigencias de la industria musical?

Periko: –Lo hablamos mucho con él. Sabe a qué nos dedicamos y todo fluye muy natural. Nosotros llevamos muchos años en la industria, tocamos en muchos países y creo que le transmitimos esa tranquilidad inconscientemente. Milo no sabe lo que es ponerse nervioso. Él solo quiere subir a tocar. En el show tenemos una introducción de un minuto y medio: entro yo, después Jessi y al final entra Milo, se sube a la batería y cuando empieza a tocar impresiona a todos. No se pone nervioso, entiende que hay una emoción fuerte en su cuerpo, pero la encauza como algo positivo.

—En este camino han establecido alianzas con grandes nombres del género como Canticuénticos o Los Meñiques de la Casa. ¿Cómo fue ese recibimiento por parte de la comunidad de la música infantil?

Jessi: –Hermoso, todo fluyó de una manera increíble. Hicimos colaboraciones con Chiki Toonz (Perú), con Aprende Peque y con Los Meñiques sacamos hace muy poco una canción sobre las vocales. En cada país que visitamos buscamos darnos la mano con colegas. Tocamos también con Pica Pica, de España, y con Las Payasitas Nifu Nifa, de Venezuela. Ahora nos vamos a presentar con Los Meñiques en Buenos Aires y a fin de año se viene una colaboración con Canticuénticos que ya estamos preparando.

—El fenómeno digital fue inmediato, con millones de reproducciones en YouTube. ¿Cómo protegen a Milo de tanta exposición?

Jessi: –Buscamos que él siga jugando y nosotros tratamos de no enfocarnos en los números ni en las métricas. Estamos agradecidos por el alcance, pero lo que más disfrutamos son las presentaciones en vivo. En casa grabamos de forma muy casera: una pantalla verde, luces sencillas y siempre adaptándonos a los momentos en los que Milo tiene ganas. Él va a la escuela, tiene su vida de niño y cuando vuelve nos ponemos a jamear. Si esto se vuelve muy estricto, se pierde la magia.

Periko: –Totalmente. Si estamos ensayando y él dice “bueno, ya vengo, esta es la última”, listo, no se insiste más. Vamos a jugar con plastilina o al fútbol. Lo curioso es que, al rato, él solo se pone los audífonos, agarra los palillos y vuelve a la batería. Lo hace todos los días por pura pasión.

—Al momento de grabar el disco, con arreglos y cortes más complejos, ¿cómo fue la dinámica de trabajo en el estudio con un músico tan pequeño?

Periko: –Todas las canciones se pensaron para que Milo las pudiera replicar en vivo. Él es una maquinita: escucha un tema una vez y retiene los cortes al instante. En el estudio no lo estructuro, le pregunto cómo lo tocaría él; se inventa ritmos y propone ideas. Soy exigente para sacar su máximo potencial, y él transforma todo eso en interpretaciones frescas.

—¿Cómo es la rutina de ensayos en el día a día?

Periko: –Ensayamos al volver de la escuela. Llega a la tarde, se cambia y va directo a la batería. No le planteamos un “ensayo” riguroso. Nos pide tocar un “funky” y empezamos zapando clásicos de Red Hot Chili Peppers, Guns N’ Roses, AC/DC, Queen o Rage Against The Machine, porque le encanta el rock. Después de diez o quince minutos de jugar con eso, pasamos a nuestro repertorio.

Jessi: –Como el show ya lo tenemos súper incorporado, Milo se sabe la lista de temas mejor que nosotros. ¡A veces en medio de la presentación le tengo que preguntar a él qué canción viene!

—¿Con qué se va a encontrar el público argentino en el debut de PJ Kids en el Gran Rex?

Periko y Jessi: –Hacemos música para integrar a chicos y adultos. Fusionamos el rock y el funky con ritmos latinos. Si le cambiás la letra a nuestras canciones por una para adultos, tranquilamente se pueden bailar en cualquier lado; por eso a los padres les atrae tanto nuestra propuesta. Pero en el fondo, nuestras letras llevan siempre un mensaje positivo: desde concientizar sobre comer verduras hasta temas de autoestima como “Cree en ti”, o canciones como “Monstruos”, que ayuda a perder el miedo a la oscuridad sabiendo que la familia está para protegerlos. Ese es el corazón de PJ Kids: unir a la familia a través de la música. Y esto recién empieza: se vienen más colaboraciones y el año que viene lanzaremos nuestro tercer disco.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/espectaculos/musica/pj-kids-eran-pareja-hacian-musica-pop-pero-a-los-3-anos-su-hijo-los-sorprendio-y-hoy-son-un-trio-muy-nid20092026/

Comentarios
Volver arriba