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Que Dios perdona a todos: una ligera comedia italiana sobre las contradicciones de la fe religiosa

Que Dios perdona a todos (… che Dio perdona a tutti, Italia/2026). Dirección y guion: Pif. Fotografía: Guido Michelotti. Edición: Giogiò Franchini Elenco: Pif, Giusy Buscemi, Carlos Hipólito...

Que Dios perdona a todos (… che Dio perdona a tutti, Italia/2026). Dirección y guion: Pif. Fotografía: Guido Michelotti. Edición: Giogiò Franchini Elenco: Pif, Giusy Buscemi, Carlos Hipólito, Maurizio Marchetti, Domenico Centamore, Antonio Abbate. Duración: 113 minutos. Calificación: G (público general). Nuestra opinión: buena.

3 stars

Pierfrancesco Diliberto, más conocido en su país como Pif, pertenece a esa tradición de humoristas italianos que utilizan una aparente ingenuidad para poner en evidencia las contradicciones de su sociedad. Lo hizo en La mafia solo mata en verano (2013), donde abordaba el crimen organizado desde la perspectiva de un niño, y vuelve a intentarlo en … que Dios perdona a todos, una comedia que se pregunta qué ocurriría si alguien decidiera tomarse en serio, hasta sus últimas consecuencias, los principios del cristianismo.

La premisa es simple, pero sus implicaciones no tanto. Arturo (interpretado por el propio director) es un agente inmobiliario de Palermo, agnóstico, solitario y apasionado por los tentadores dulces sicilianos. Su existencia cambia cuando conoce a Flora (Giusy Buscemi), una pastelera de profundas convicciones católicas. Para conquistarla, Arturo finge compartir su fe. Cuando la impostura queda al descubierto, decide experimentar durante tres semanas con una aplicación rigurosa de los preceptos evangélicos.

La película, adaptación de una novela publicada por el propio Pif en 2018, encuentra su mejor argumento en esa inversión de las expectativas: el problema no es que Arturo rechace la religión, sino que termine practicándola con un rigor que incomoda incluso a quienes se declaran creyentes. La caridad, el perdón y la renuncia a juzgar al prójimo dejan de ser abstracciones edificantes para convertirse en obligaciones concretas. Y entonces aparecen las contradicciones de una sociedad donde el catolicismo funciona muchas veces como identidad cultural antes que como compromiso ético.

Pif se mueve aquí en un territorio reconocible para la comedia italiana, aunque su humor resulta menos corrosivo que el de los grandes representantes del género: la película prefiere claramente la ternura a la crueldad y la observación amable a la confrontación. Su protagonista conserva algo de aquel adulto perplejo y sentimentalmente inmaduro que Nanni Moretti convirtió en una figura central de la primera etapa de su carrera. Pero donde Moretti introducía una incomodidad intelectual persistente, Pif tiende a resolver las tensiones mediante la reconciliación.

La aparición de un papa Francisco imaginario, interpretado por el español Carlos Hipólito, introduce una dimensión fantástica en la historia. El pontífice se convierte en interlocutor y conciencia del protagonista, una presencia que le permite distinguir entre las enseñanzas del Evangelio y las costumbres de quienes dicen obedecerlas. Es un módico homenaje a Bergoglio, particularmente a su insistencia en la importancia de la misericordia y de una Iglesia menos preocupada por las apariencias que por los excluidos.

Pero ese recurso también revela uno de los límites más evidentes de la película. Al convertir al Papa en una figura comprensiva, casi doméstica, se atenúan los conflictos que su propia premisa podría desarrollar. La institución eclesiástica permanece relativamente protegida mientras las contradicciones recaen sobre los individuos. La crítica social existe, pero rara vez cobra una verdadera dimensión política.

Hay, por otra parte, un trabajo interesante con los placeres materiales. Los cannoli, las cassatas y otras deliciosas especialidades de la repostería siciliana representan una forma inmediata de felicidad, una religión de los sentidos que Arturo conoce mejor que cualquier catecismo. Y es ese contraste entre el placer terrenal y la disciplina espiritual el que proporciona algunas de las situaciones más logradas de esta comedia ligera y afable.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/espectaculos/cine/que-dios-nos-perdona-a-todos-una-ligera-comedia-italiana-sobre-las-contradicciones-de-la-fe-nid22102026/

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