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Quién es Luísa Sonza, la estrella pop brasileña que expande su música entre el Coachella, Emilia Mernes y Caetano Veloso

“No me sentía tan viva desde hace mucho tiempo”, reconoce con honestidad Luísa Sonza, que ya atravesó varias vidas dentro de la música. Desde sus comienzos en Tuparendi, una pequeña ciudad...

“No me sentía tan viva desde hace mucho tiempo”, reconoce con honestidad Luísa Sonza, que ya atravesó varias vidas dentro de la música. Desde sus comienzos en Tuparendi, una pequeña ciudad al sur de Brasil, cantando en bandas para casamientos, hasta convertirse en una de las artistas más populares de la nueva generación del pop brasileño, su carrera estuvo marcada por la exposición constante, hits masivos, la reinvención y una búsqueda artística cada vez más personal. Su confesión aparece al recordar su reciente debut en Coachella, donde presentó por primera vez Brutal Paraíso, el disco con el que decidió dejar de intentar encajar y empezar, simplemente, a hacer la música que quiere hacer.

El éxito masivo de su segundo disco Escândalo Íntimo - que ostenta el récord del mayor debut de un álbum en la historia de Spotify Brasil, con más de 15 millones de reproducciones en sus primeras 24 horas y fue nominado al Grammy Latino en 2024- terminó de consolidarla como una figura central de la música latina contemporánea. Pero lejos de quedarse en una fórmula, también exploró otros universos sonoros, incluso con un proyecto dedicado a la bossa nova —Bossa Sempre Nova, en colaboración con Roberto Menescal y Toquinho—, uno de los géneros más emblemáticos de la música brasileña.

Con Brutal Paraíso, su trabajo más reciente, asegura haber llegado a un lugar distinto: uno más libre, más honesto y profundamente emocional. El álbum nació después de dos años atravesados por cambios personales intensos donde convivieron el deseo, la tristeza, el caos, la vulnerabilidad y cuestionamientos sobre su propia identidad artística, lo cual lo transformó en una especie de manifiesto sobre la libertad emocional.

Grabado en distintos países —entre ellos los Estados Unidos, Corea y Alemania—, el disco también se fue moldeando a partir de los viajes y del contraste entre la imagen de Brasil que encontraba en el exterior y la que ella misma conserva de su país. Esa búsqueda aparece también en las colaboraciones del álbum, que incluyen nombres como Young Miko y Sebastián Yatra, y refuerzan su intención de construir un diálogo musical cada vez más conectado con América Latina.

En Coachella fue la única representante brasileña del lineup y eligió debutar en vivo con un show que condensó buena parte de su universo creativo con dosis de funk, pop, rock, bossa nova y reggaetón. Su participación en el festival californiano terminó de reforzar una expansión internacional que en los últimos años también incluyó giras por los Estados Unidos, colaboraciones globales y canciones en inglés. Arriba del escenario también apareció Emilia Mernes, con quien comparte dos colaboraciones muy exitosas —”Bunda” y el remix de “Motinha 2.0”—, en un show cargado de representación e identidad musical latinoamericana.

En conversación con LA NACION, habla sobre la dualidad emocional que atraviesa Brutal Paraíso, su relación con la exposición pública y el deseo de fortalecer cada vez más su vínculo con América Latina.

—Tu paso por Coachella fue muy importante: eras la única artista brasileña del festival y además presentaste Brutal Paraíso por primera vez en vivo. ¿Cómo viviste esa experiencia?

—En Brasil tengo una carrera desde hace unos diez años y he vivido muchas cosas increíbles, obviamente, pero estar en un escenario tan lejos de mi país, con un público tan diferente, con un álbum tan distinto y empezar en un lugar en el que no todas las personas me conocían fue muy emocionante. Todos los artistas tendrían que sentir algo así por lo menos una vez en su carrera para volver a la vida, al por qué cantamos, por qué empezamos a hacer música. También fue muy especial poder compartir el escenario junto con Emilia, una artista que es también una amiga y con canciones que son un mix de portugués, español, funk, reggaeton y tantas cosas. Tanta cultura que tenemos, no solo en Brasil, sino en Latinoamérica.

La cantante recuerda ese show como una oportunidad para correrse de ciertos lugares comunes asociados a la música latina. Cuando entendió que iba a presentar el disco en un escenario internacional, empezó a preguntarse qué imagen quería proyectar hacia afuera. La respuesta fue construir un show donde convivieran todos los sonidos que forman parte de su identidad musical: desde la bossa nova hasta el funk brasileño, pasando por el rock y el pop. “No quiero ser solo el cliché que las personas conocen, porque nosotros somos tantos ritmos, tantas formas de hacer música, de cantar, de expresarnos, de cultura. Podemos hacer música lenta, música rápida y sí, movemos el culo mejor que nadie, tenemos el mejor sazón, pero somos tantas cosas. Empezar de esta manera fue muy refrescante”, reconoce.

—Sobre tu nuevo álbum, Brutal Paraíso, ¿sentís que este disco nació más de una necesidad emocional o de una construcción artística?

—Este álbum nació por la necesidad que tenía de por lo menos una vez en la vida hacer lo que tenía ganas. Siempre tuve mucha libertad de hacer lo que quisiera, pero en este momento solo pensé en mí, porque a su vez siempre me puse mucha presión de “jugar el juego”. ¿Por qué siempre tenemos que hacer y ser exactamente lo que creemos que a las personas les va a gustar? ¿En unos años voy a pensar en cuántas cosas me perdí de hacer pero no hice porque pensaba que tenía que hacerlo de una sola manera? Este álbum surgió de querer permitirme ser el lío que soy y hablar de lo que quiera. Si quiero hacer una canción de ocho minutos, voy a hacerla. Y tengo una canción de ocho minutos ahora. No es la decisión más fácil en lo inmediato porque es un álbum de 23 canciones con muchos ritmos, pero a mis cincuenta años voy a pensar: “Qué bien que hiciste lo que querías y como eras en aquel momento, sin intentar siempre agradar y ser correcta”.

“Viví una traición” View this post on Instagram

A lo largo de la conversación, Luísa vuelve varias veces sobre la idea de libertad. Habla de permitirse ser contradictoria, de no tener que encajar todo el tiempo en una única versión de sí misma y de abandonar cierta necesidad de perfección que, según dice, durante años condicionó muchas de sus decisiones artísticas: “Durante el proceso de este álbum terminé una relación, viví una traición, me enamoré, hoy estoy en una relación muy buena. Puedo hacer una balada, hablar de sexo y hacer lo que yo quiero con el ritmo que quiero. Este álbum es sobre vida y sobre libertad. Libertad no solo artística, sino también de ser lo que se nos dé la gana”.

—El nombre del disco habla justamente de esa convivencia entre lo “brutal” y el “paraíso”. ¿Cómo aparece eso en tu vida?

—Me hice esta pregunta en varias ocasiones, intenté separar muchas veces lo “brutal” del “paraíso” y entendí en estos años, en los que hice mucha terapia, que no se puede separar la vida en dos cosas. Podemos estar viviendo algo brutal y al mismo tiempo, al otro lado de la vida, un paraíso. Y no podemos excluir una parte de nuestra vida porque puede ser muy duro. En estos años tuve momentos en los que mi carrera iba increíble, pero en mi vida personal estaba viviendo algo muy malo. Muchas veces queremos que todo esté perfecto para ser más felices. Pero si intentamos solo vivir los momentos felices, perdemos la mitad de la vida o no procesamos los sentimientos que tenemos que procesar para seguir adelante y también entender que tenemos que sentir para estar vivos.

—En tu documental de Netflix Si yo fuera Luísa Sonza se muestra el detrás de escena de algunos de los momentos más difíciles de tu exposición pública, lo cual terminó funcionando también como un punto de inflexión en tu relación con la fama. ¿Cómo aprendiste a convivir con eso?

—Es una parte de la vida que entendemos con la madurez. Entendemos que no estamos hablando con nuestros amigos o solo con personas que nos aman. Yo viví casi toda mi vida en una ciudad de seis mil habitantes. Entonces, me tomó tiempo entender que en un país de doscientos millones de brasileños no te ven todos como tu vecino. Creo que las personas que vivimos en el campo toda la vida pensamos que todos somos amigos y podemos entendernos, pero el mundo no es así. Cuando entendí eso, pensé: “Bueno, voy a tener una vida un poco más privada y a poner todo en la música”. Brutal paraíso es el álbum en el que hablo de todo. Si querés saber cualquier cosa de mi vida, solo hay que escuchar el álbum. Soy muy sincera en mis canciones, principalmente en las baladas, pero también en canciones más pegadizas como “Motinha 2.0”. La sinceridad puede existir de muchas maneras. Pero solo con la madurez entendemos que hay cosas que tenemos que guardar para nosotros. No todas las personas van a entender que siempre querés ser lo mejor que podés y la mejor persona posible para el otro. Existe la verdad de cada persona. Yo tampoco tengo que ser ni Dios ni el diablo.

Una artista en expansión

Si en lo personal aprendió a correrse parcialmente de la exposición, en lo artístico parece atravesar el movimiento contrario: una etapa de expansión cada vez más internacional y conectada con América Latina.

—Tenés una conexión muy cercana con la Argentina. ¿Hay planes de traer tu show?

—Tengo muchas ganas. Voy a hacer un tour en América Latina, pero probablemente en 2027. Quiero ir a la Argentina y a otros países de la región. Queremos también hacer cosas con Sebastián Yatra y Young Miko, que están en el álbum, y seguir haciendo más colaboraciones. La música tiene el poder de conectar y yo me quiero conectar con todo el mundo.

—Hablando de colaboraciones, hiciste muchas con artistas internacionales, ¿hay alguna que recuerdes como la más memorable?

—Hay varias que me gustan mucho, desde Demi Lovato y Joe Jonas hasta Mariah Carey —¡estuve en su casa!—, pero una de las más importantes que hice fue trabajar con Caetano Veloso. Es mi amigo. Soy una enamorada de Caetano, de su trabajo y también de él como persona. Es un gran artista y un gran ser humano. La canción “You Don’t Know Me” es una de las cosas más importantes que hice en mi vida.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/espectaculos/musica/quien-es-luisa-sonza-la-estrella-pop-brasilena-que-expande-su-musica-entre-el-coachella-emilia-nid28052026/

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