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San Martín de los Andes: los clásicos y las aperturas para disfrutar de la localidad patagónica

Cuando yo era chica, mamá decía que San Martín de los Andes estaba “como encajonada” y la comparaba con Bariloche. A mí, en cambio, eso me gustaba. Que fuera un pueblito caminable, con traz...

Cuando yo era chica, mamá decía que San Martín de los Andes estaba “como encajonada” y la comparaba con Bariloche. A mí, en cambio, eso me gustaba. Que fuera un pueblito caminable, con trazado clásico y compacto. Veníamos en los 90 para esquiar, y nos alojábamos en unas cabañas muy prácticas a dos cuadras de la subida al cerro Chapelco. En el invierno del año 2000 volví con mis amigas –mi primer viaje “sola, con amigas”–, otra vez a esquiar. Nos quedamos en la casa de mi amiga Chechi, a una cuadra del Lácar. Volví en el verano de 2007, camino a Chile, con mis primas. Esta vez dormimos en un hostel algo más alejado. Y, por primera vez, la vi grande… Aunque no tan grande como la vería en 2016, cuando llegué por trabajo con un grupo de modelos dispuestas a posar en traje de baño sobre la nieve.

Esta vez, con los fresnos amarillos y varios días para desentrañarla, San Martín de los Andes me pareció una ciudad madura. Puede que ya no sea ese pueblito encantador de los 90, pero tampoco siento que haya perdido la magia. Hay un semáforo en la entrada, sí. Y tráfico para ir y volver al aeropuerto. Hay barrios cerrados, grandes emprendimientos que cuelgan de las laderas y más del doble de habitantes. Pero también hay restaurantes con personalidad, museos que ponen en valor la historia del pueblo –tanto de los mapuches como de los pioneros–, emprendedores que se profesionalizaron, nuevos circuitos para caminar el bosque andino patagónico y hoteles de nivel internacional.

Esta vez descubrí que a la tradicional calle patagónica General Roca –por Julio Argentino– se suma aquí otra llamada Rudecindo Roca –por su hermano–, y ambas corren paralelas. También está la Perito Moreno –por Francisco Pascasio– que se cruza con la Mariano Moreno. Las caminé estimulada por las nuevas aperturas y contenta por regresar a los clásicos que se reinventaron. Y le encontré razones de sobra para volver, para que fluya la nostalgia y una vez más me cautive.

MUSEO DE LOS PRIMEROS POBLADORES

Es un sitio fundamental para comprender los orígenes de la localidad. Funciona en una casa de madera que fue construida en 1931 como sede de la primera sociedad de fomento. Entró en desuso tras la creación del Palacio Municipal. Entonces se desmontó y trasladó con bueyes varias veces, hasta que un arquitecto consiguió que fuera declarada patrimonial y, en 1989, una motoniveladora la llevó hasta el lugar donde está hoy, frente a la plaza San Martín.

Devenida en museo, quedó muy bien puesta con fotos, mapas, infografías y objetos históricos. Rodolfo Rudy Heidecker, guía del lugar, comparte datos interesantísimos. Cuenta que los mapuches están en esta zona desde hace más de 3.000 años y que el Ejército Argentino llegó hasta acá a fines del siglo XIX. “Sin embargo, aquí no hubo grandes batallas como en el norte de Neuquén. El cacique Bartolomé Curruhuinca pactó con el Ejército, se ofreció como guía baqueano y salvaguardó a buena parte de su pueblo. Algunos fueron desplazados, pero décadas más tarde se les restituyó parte de las tierras”, asegura.

San Martín de los Andes fue fundada el 4 de febrero de 1898 por el teniente coronel uruguayo Celestino Pérez, enviado por Rudecindo Roca. La fundación ocurrió cuando todavía estaba en litigio la cuenca del Lácar. Recién en 1902 el rey de Inglaterra –Eduardo VII–, que había sido designado árbitro para resolver el límite entre ambos países, se expidió a favor de la Argentina. Se basó en los estudios que le entregó el coronel Sir Thomas Holdich, quien recorrió la región junto con las comisiones de Chile y Argentina, entre cuyos integrantes estaba el perito Francisco Pascasio Moreno. Prócer nacional, sostenía que el curso de un río podía desviarse, pero que las altas cumbres no.

Heidecker comenta que a comienzos del siglo XX muchos inmigrantes holandeses y sirio-libaneses llegaron a la región y se instalaron alrededor del lago para explotar el raulí. Funcionaban ocho aserraderos, con unos 250 operarios distribuidos a lo largo de 42 kilómetros. La madera, que era muy resistente, se trasladaba desde el lago Lácar en balsas. Todo terminó en 1937, cuando se creó el Parque Nacional Lanín.

Gratis. Martes a viernes, de 9 a 20; sábados y domingos, de 17 a 20 horas. Juan Manuel de Rosas 700. T: (2972) 41-2306. IG: @museoprimerospobladoresEXCURSIÓN A HUA HUM

Es una salida de todo el día que permite conectar con el lago y el bosque. El catamarán de Naviera Lácar & Nonthue parte del muelle que está sobre la costanera. Hay guías muy bien formados, como Ana Paila Cura. La propuesta es llegar hasta Hua Hum –cerca del límite con Chile– y recorrer el lago Lácar, que después de estrecharse se llama Nonthué y conforma el único sistema lacustre de Neuquén cuyas aguas escurren hacia el océano Pacífico. Desde la embarcación se aprecia el bosque andino patagónico, con prevalencia de coihue, raulí y roble pellín.

Al empezar el recorrido, tras pasar por la playa Catritre, una de las más conocidas de la zona, se observan las columnas basálticas del cerro Abanico y se atraviesa el sector de mayor profundidad del lago. La primera bajada es en Quila Quina, una playa con un paraje creado en 1940, donde conviven grandes casas de veraneo con viviendas de mapuches. La parada dura alrededor de una hora y media. Se aprovecha para almorzar y caminar hasta La Puntilla, una playita de 400 metros.

Durante la tarde hay una segunda parada para encarar un sendero de media hora, con un tramo en ascenso hacia la cascada Chachín. A medida que se avanza aparece la selva valdiviana, con caña colihue y otras especies. El mirador de la cascada es un gran premio.

Al final del lago está el muelle Hua Hum, donde hay un rato para tomar el té antes de emprender el regreso. La última parada es en la isla Santa Teresita, en la margen norte del lago, donde se camina un tramo en subida de 400 metros que conduce hasta una pequeña capilla rodeada de arrayanes. Es una experiencia bien completa que permite tener una idea cabal de la riqueza natural del Parque Nacional Lanín.

Desde $150.000 por persona. Todos los días, a las 12 horas. T: (2972) 42-7380. IG: @lagolacarynonthueUN GUÍA DE LOS ANDES

Tomás Iglesias es guía e integra el Departamento de Patrimonio Histórico de la localidad. Ofrece salidas por la ciudad y alrededores para aprender sobre el patrimonio histórico, cultural y naturaleza. “Los primeros registros sobre San Martín de los Andes están gracias a Guillermo Cox, un chileno descendiente de británicos que en sus diarios de viaje de 1863 escribió sus sensaciones al llegar a este valle y conocer a los mapuches. A fines del siglo XIX, el Ejército levantó el Fuerte Maipú a 5 kilómetros de donde estamos ahora y luego fundó el pueblo. Por más de 100 años, se creyó q Rudecindo Roca lo había fundado, pero lo cierto es que lo hizo Celestino Pérez, que por ser uruguayo no figura en las actas oficiales. A comienzos del siglo XX la zona vivió de la explotación del raulí, con la llegada de suizos, holandeses, franceses, italianos, chilenos y boers (que escapaban de la guerra en Sudáfrica). Había una sociedad de fomento para la organización del pueblo. Hasta que se creó el Parque Nacional Lanín, en 1945, y se reguló esta actividad”, relata Tomás.

Cuenta que el turismo empezó en la década del 60, cuando -por ejemplo- se inauguró el Hotel Sol de Los Andes. Pero más aún a mediados de los 70, con inauguración del Centro de Esquí Chapelco, que ya se usaba informalmente.

Salidas personalizadas. E-mail: unguiaenlosandes@gmail.com IG: @unguiadelosandesMUSEO DE HISTORIA NATURAL

Expone millones de años de historia natural. Inaugurado en 2024 y dependiente de la Fundación de Historia Natural Félix de Azara, está dedicado a la geología, la paleontología y la biodiversidad de Neuquén. Reúne más de 40 especies fósiles, entre ellas veinte esqueletos completos: trece de dinosaurios patagónicos y siete de megamamíferos del Pleistoceno.

La propuesta se extiende por dos plantas, combina originales y réplicas, y está armada cronológicamente. Hay, además, animales de la estepa taxidermizados, como un puma, un gato montés y un zorro gris. Entre los especialistas al frente del lugar está Leonardo Ramón Leggieri, doctor en biología e investigador del CONICET. A través de un vidrio se puede ver trabajar a sus colegas en el laboratorio.

Entrada desde $5.000. De jueves a martes, de 10 a 13 y de 15 a 20; miércoles, de 15 a 20 horas. Cap. Drury 925. T: (2972) 42-9775MIRADOR BANDURRIAS

El cerro del mismo nombre es la lengua de tierra que entra al lago desde la margen norte y se observa desde la margen sur y la RN 40 al subir al cerro Chapelco. Se accede caminando por un sendero que parte de la ciudad, junto al arroyo Pocahullo. Se puede hacer de forma independiente o con guías de la Oficina de Turismo de la Municipalidad, como Graciela Garrido.

El trekking dura unos 40 minutos, tiene tres kilómetros y es accesible, aunque conviene parar y oxigenarse en los ascensos. Al principio se ve la ciudad desde lo alto. Se atraviesan sectores con ciprés de la cordillera, una conífera nativa de raíces muy profundas. También aparecen araucarias, maqui, laura y radales, además de algunos robles pellín, que tienen hoja caduca. Hasta 1980 se extraía ciprés y se reforestó con pino radiata y pino de Oregón, que crecieron y se reprodujeron demasiado rápido alterando el ecosistema.

Antes de llegar a la meta se ingresa a una comunidad mapuche, donde se abona el acceso. Hay varios miradores antes del principal; la recompensa es una vista bien amplia del lago Lácar y los cerros Comandante Díaz, Chapelco y Abanico. El recorrido combina bosque nativo y vistas panorámicas desde un ángulo maravilloso.

Desde $10.000 por persona. Guiada en la Oficina de Turismo, de lunes a viernes de 8 a 20.45; sábados, de 8 a 20.45; domingos, de 8 a 14.30 horas. Av. San Martín 665. T: (2972) 42-7315. IG: @sanmartindelosandesLA PASTERA - MUSEO DEL CHE

Funciona en un antiguo galpón de la Administración de Parques Nacionales, donde se almacenaban fardos de pasto seco. Conserva los recuerdos del paso de Ernesto Guevara por San Martín de los Andes. La historia cuenta que el 31 de enero de 1952, Guevara, de 23 años, llegó junto con su amigo Alberto Granado a bordo de La Poderosa, una moto Norton 500. Estaba haciendo un viaje por Sudamérica que incluía Chile, Perú, Colombia y Venezuela y que terminaría siendo fundamental en su constitución como revolucionario.

Melani Bazán, guía del lugar, repasa que Ernesto y Alberto buscaban alojamiento cuando el intendente del Parque Nacional Lanín les ofreció pasar la noche en este galpón. Aquí durmieron tres noches, sobre paja seca, junto al sereno Pedro Olate. En sus diarios y en las cartas a su madre, Guevara lo describe como “un gordo con cara de pocos amigos”, que les ofreció todo lo que necesitaban. Sobre el pueblo escribió que era “tristón y feúcho”, aunque rodeado de magníficos cerros y vegetación frondosa con “caminos serpenteantes”.

En 2008, gracias al impulso de trabajadores del Parque Nacional y de ATE, el sitio se convirtió en museo. El recorrido reúne fotografías, documentos, facsímiles, paneles interactivos y material audiovisual.

Entrada desde $4.000. De lunes a sábados, de 10 a 13 y de 18 a 20 horas. Rudecindo Roca y Sarmiento. T: (2972) 41-1994. IG: @lapasteramuseodelcheMUSEO PARQUE NACIONAL LANÍN

En pleno centro y frente a la plaza San Martín, está dentro del edificio histórico que durante seis décadas fue la intendencia del área protegida. Construido en 1948 y considerado patrimonio arquitectónico de la ciudad, fue restaurado con eficacia para convertirlo en Centro de Visitantes y Museo. Este proceso estuvo coordinado por la diseñadora gráfica María Eugenia Jiménez, con la arquitecta María Victoria Neira y el guardaparques Ricardo Luis Druck.

La muestra permite conocer cómo se creó el Parque Nacional, en 1937, y el papel que tuvo en el desarrollo de San Martín de los Andes. Recrea cómo era la vida cotidiana de quienes trabajaban en el área. Y hay salas dedicadas que presentan especies de flora y fauna e invitan a la reflexión sobre los problemas de conservación.

Gratis. De lunes a viernes, de 8 a 16 horas. Emilio Frey 749. T: (2972) 42-0664. IG: @pnlaninLOI SUITES CHAPELCO

Con el cordón Chapelco como paisaje de fondo, está a 17 kilómetros de San Martín de los Andes. Ideal para hospedarse en familia, tiene 85 habitaciones, algunas en formato de departamento. En la construcción prevalecen la madera y la piedra en diálogo con el entorno, una premisa de los Loitegui, familia propietaria de la marca con sedes en Buenos Aires e Iguazú.

Junto a la cancha de golf, el complejo cuenta con una pileta cubierta climatizada y otra exterior, además de un excelente spa con circuito de aguas, vapor, jacuzzi y sala de masajes. En la cocina está Carlos Sánchez, quien llegó desde Iguazú y apuesta a productos frescos de la Patagonia. El Loi está emplazado dentro del Chapelco Golf & Resort y ofrece muy buenas caminatas entre el bosque y hasta el río. Se nota que los dueños están en los detalles.

Desde u$s 214 la doble con desayuno. RN 40 Km 2227. T: (2972) 41-0304. IG: @loisuiteshotelesHOTEL & SPA LA CHEMINÉE

En pleno centro y a cuatro cuadras del lago Lácar, combina trato personal con muy buenas instalaciones. Levantado en 1982 por los Rodríguez, de tradición hotelera, cerró en 2016 y, tras una gran remodelación, reabrió con la mitad de habitaciones –de 22 a 11– para ganar en amplitud y calidad. Desde 2023 lo administra Fabián Aducci, con su hijo Lucas como mano derecha. Así llamado por “la chimenea” que siempre reunió a los pasajeros, tiene también en el comedor uno de sus puntos fuertes.

En plan de bienestar, la propuesta se completa con una pileta cubierta climatizada, sauna seco y húmedo, duchas escocesas, sala de relax y jacuzzi. Un hotel boutique para aquerenciarse.

Desde $158.000 la doble con desayuno. Mariano Moreno 667. T: (2972) 42-7717. IG: @lachemineeHOSTERÍA ANTARES

Con el espíritu de una casa de familia, fue construida en 1979 como residencia de los Sapag. Tenía seis habitaciones, una para cada hijo, y durante años se alquiló. Desde 2020 es hostería y continúa en manos de los propietarios originales, pero ahora es administrada por Jorge Vásquez.

A 200 metros del lago, en el centro de la localidad, tiene 900 m² construidos y diez habitaciones, algunas más amplias que otras, con muchos espacios comunes. En el living se lucen los muebles sirios decorados en nácar y marfil. Tiene un jardín muy bien cuidado, sala de juegos, pileta climatizada, jacuzzi y sauna. Ideal para sentirse como en casa.

Desde $149.900 la doble con desayuno. Av. San Martín 251. T: (2972) 42-7670. IG: @casa.antares.patagoniaAVE FÉNIX

Betty Casanova es oriunda de General Roca, Río Negro, donde su familia tenía viñedos. A San Martín de los Andes llegó en 1974, ya casada con Guillermo Fortina, cordobés que tenía un pequeño restaurante en la ciudad. Juntos lo mudaron a un hotel, donde llegaron a atender cien personas. Cansados de semejante ritmo, en 1986 volvieron al formato personalizado y abrieron La Fondue de Betty, sobre la avenida San Martín. El éxito fue tal que enseguida se mudaron a la calle General Villegas, donde permanecieron más de veinte años, y después a Obeid, donde el restaurante funcionó siete años más. Ese local, que era patrimonio arquitectónico de la ciudad, se incendió por un cortocircuito a fines de 2024 y quedó destruido.

Resiliente, Betty abrió Ave Fénix en 2025, en su propia casa. Siempre secundada por Guillermo, sigue apostando a la fondue. Autodefinida como “queso-adicta”, ofrece la versión clásica y también la de carne –con doce salsas diferentes– y la de chocolate con frutas. Feliz con el disfrute de sus comensales, asegura que la fondue es una comida social porque no se enfría y propicia la distensión. Ella la prepara con gruyere, fontina y gouda y la lleva a la mesa sobre un calentador, con pan, pero también con salchichas y verduras. Interesante para la charla, Betty tiene don de gentes y su restó crece impulsado por el boca a boca. Asegura tener cuatro generaciones de comensales en su haber: aquellos que en los 80 venían gateando y hoy vuelven con sus hijos.

Todos los días, siempre con reserva (en ese momento informan la dirección exacta). T: (2972) 42-2522. IG: @bettyc.fondue CASA CHOLA

Restaurante que abrió hace tres años como parte del Hotel Tunqueley, ubicado al lado. El nombre homenajea a la abuela de Daniela Carra, dueña del lugar. Funciona en un salón de ambientación cálida, pero moderna, con pocas mesas y detalles originales.

La carta combina sabores patagónicos con técnicas contemporáneas. Entre los destacados están el pastel de cordero patagónico, la trucha en todas sus variantes y el risotto de langostinos y de hongos. También ofrece una tabla andina de ahumados y embutidos. Hay buena selección de vinos y coctelería. Gran opción para dejarse agasajar y comer sin fisuras en pleno centro.

Lunes y de miércoles a sábado, de 8 a 16 y de 18 a medianoche; domingos, de 8 a medianoche. Belgrano 717. T: (294) 470-7507. IG: @__casacholaPRÓSPERO

Cansada de Buenos Aires, Belén Godoy llegó a la zona hace diez años. Primero trabajó como camarera y, con el tiempo, se convirtió en gastronómica de la mano de Nicolás Urquiza, gastronómico de trayectoria en la región. En septiembre de 2025 abrió este restaurante de 50 cubiertos que se emplaza frente al lago Lolog, a pasitos del límite entre San Martín y Junín de los Andes. Ella comparte la responsabilidad de la cocina con Juan Ignacio Rodríguez Gantus.

Sirven platos clásicos, reinterpretados con un guiño a la producción local. Muy buen ceviche de pesca blanca, abadejo grillado, canelones abundantes, trucha de Collón Curá y focaccia con jamón de ciervo ahumado. Entre los platos que mejor cuentan la filosofía del lugar está la empanada de tapa de asado, cuya preparación lleva tres días. Los panificados son de producción propia. Muy buena chance para alejarse del ruido y dejarse atender.

Todos los días, de 12 a 22 horas. RP 62 Km 8. T: (11) 3892-2235. IG: @prosperolologPANTERA

Escondido en un primer piso, y con mucha onda, de las paredes de este emprendimiento cuelgan 160 camisetas de fútbol originales. Tras el proyecto está Nicolás Urquiza, que eligió el sobrenombre de su abuelo para nombrar el lugar.

Aquí ofrece carnes y pastas. Se destaca por la calidad del sushi, que tiene versiones originales y delicadezas como los tiraditos de trucha arcoíris. Con barra amplia a la vista, la coctelería sobresale.

Todos los días, de 20 a 1. Av. San Martín 713. T: (2972) 41-2968. IG: @panterabarbistroCASA DE TÉ ARRAYÁN

Con vista privilegiada sobre el lago Lácar y sobre la ladera del cerro Comandante Díaz, funciona desde 1939 y es la más antigua de la Patagonia. La creó Renée Dickinson, una inglesa de 26 años que llegó para visitar a su hermano y se quedó fascinada. Tras un par de años de éxito, Renée murió en 1943, sin hijos, y el lugar quedó en manos de su hermano Barney y su esposa Frances, que se lo legaron a Janet Dickinson, sobrina de Renée, quien mantuvo viva la tradición del té.

Desde hace nueve años el emprendimiento está a cargo de Ornella Aristizábal y su padre, Pablo. Tea blender, la actual propietaria creó más de veinte variedades que combinan tés de distintas procedencias con frutos, flores y hierbas. Más allá del té, el lugar es ideal para almorzar tarde o cenar temprano.

La propuesta gira alrededor de una torre con tres niveles: sándwiches preparados con pan casero; pastelería artesanal y tortas; y los scones. Hay otra versión salada con bruschettas de pan de masa madre con ahumados y vino. Todo se elabora en el antiguo horno a leña de la casa. Gloria Figueroa es la pastelera desde hace varios años.

Todos los días, de 14 a 21 horas, con reserva. Circuito Arrayán, Km 4,5. T: (11) 3869-6318. IG: @arrayan_smaLA BERNARDITA

Reducto moderno y elegante, propone cocina de inspiración patagónica en un espacio signado por la madera, la piedra y el cuero, donde suena buena música. Abrió hace cinco años y forma parte de un proyecto familiar ligado a la bodega boutique Baptême, cuyos vinos integran la carta. Lo abrió Ricardo Cazou Etchart y al frente está su hija Carolina, experta en vinos.

La propuesta –liderada por el chef Leandro Gauto– combina productos regionales con una mirada bien actual. Entre los destacados están los buñuelos de espinaca; bruschetta de papa con babaganush de hongos; ravioles de trucha con salsa de langostinos; bondiola con papas bastón y salsa de mostaza; y el risotto sellado con mariscos. La coctelería está a la altura de la propuesta integral del lugar. Si hablamos de postres, deslumbran una ganache de chocolate amargo con licor de naranja y sal, los dulces norteños con quesos azul y brie, y membrillos asados con yogur de coco.

Todos los días, de 19 a 23.30 horas. Tte. Coronel Pérez 910. T: (2972) 42-8091. IG: @labernarditaFORASTERA

Nació como el proyecto soñado de Cecilia Calegaro, diseñadora de indumentaria con experiencia en marketing que siempre quiso dedicarse a la gastronomía. Porteña, llegó a la ciudad hace cuatro años. Y dos años después abrió este café, al que llamó Forastera por su condición de recién llegada.

Sirve el café de especialidad de Motofeca, cuyo propietario vive en el pueblo y tiene allí un laboratorio de café. Entre los platos a resaltar están el tostón de palta y huevo; el tostón de ciervo ahumado con ricota cremosa, pesto de rúcula, peras asadas y almendras fritas; los huevos benedictinos con trucha ahumada, palta, rúcula, salsa holandesa y huevo soft, sobre waffle o tostón; y los sandos de trucha ahumada. Para acompañar el café hay muffins, croissants y brownies. Un detalle: el agua es sin cargo. En una atmósfera cálida y con aires de refugio de montaña, la cuidada presentación de los platos completa la pegada de la propuesta.

De lunes a viernes de 8.30 a 20; y sábados, de 9 a 20 horas. Eduardo Elordi 701. @forastera.cafePAIHUEN WINE BAR

A algunos metros de la playa Catritre, sobre la RN 40 y dentro del complejo hotelero del mismo nombre, este wine bar es uno de los rincones gastronómicos fundamentales de la ciudad. Funciona en una cabaña de madera ligada a la televisión: fue construida para ser set de la exitosa telenovela Alén, luz de luna, emitida en 1996, y protagonizada por Gustavo Bermúdez.

La carta gira alrededor de más de 70 etiquetas de vinos argentinos y permite pedir por copa. Para acompañarlos hay tablas de quesos, ahumados y productos regionales, además de pizzas y platos patagónicos. El deck regala una de las vistas más impresionantes del Lácar.

De martes a domingo, de 17 a medianoche. RN 40 Km 2207,5. T: (2972) 42-8154. IG: @winebardepaihuenREGIONALES DON EMILIO

Hace trece años, Facundo Solari llegó a la localidad proveniente de Quilmes y decidido a cambiar de vida. Hasta los 27 había trabajado como sonidista de bandas y la actividad nocturna lo tenía “muy quemado”. Aquí abrió una casa de artículos de limpieza, pero la transformación no terminó ahí. Modificó su alimentación y empezó a producir en casa lo que consumía. Fanático de las picadas, supo que podía hacer sus propios chorizos, salamines y fiambres. Estudió charcutería europea a distancia con maestros como Marcelo Benetti. Autodidacta, fue perfeccionando sus propias recetas. Hace seis años se asoció con un distribuidor y puso la fábrica que hace tres años es suya. La nombró Don Emilio en homenaje a su abuelo paterno, emprendedor que admiraba.

Entre los productos que se destacan están la cracovia de ciervo, un embutido cocido, estacionado y ahumado de origen polaco; la trucha ahumada de Alicurá, curada con sales y especias, ahumada con astillas de manzano, cereza y jarilla y vendida en aceite o al vacío; el salame de ciervo; la longaniza de ciervo, una mezcla entre calabresa y española; y la chistorra, un embutido fino del País Vasco elaborado con cerdo, ajo y jerez.

“Hay que ser creativo, pero cuidadoso con la técnica”, dice. Trabaja con carnes de caza de la zona, como ciervo y jabalí, especies introducidas cuyo control es necesario, y cuida especialmente los tiempos de salado, secado y ahumado. Logra productos con bajo contenido de sodio. La elaboración artesanal y el cuidado de los procesos explican por qué lo eligen los mejores restaurantes de la zona.

Lunes, de 8 a 16, y de martes a viernes de 8 a 17 horas. Belgrano 132. T: (11) 6169-1005. IG: @regionalesdonemilioMAMUSIA

En una esquina icónica del pueblo, la chocolatería cuenta la historia de superación y empuje de una familia de inmigrantes polacos que escapaba del comunismo y la ocupación rusa. Maia Ana Olszewska y José Zbigniew Fularski –para todos, Mamusia y Tatus– llegaron a Argentina en 1948. Se habían conocido en un centro de refugiados y, tras un tiempo en Buenos Aires, se instalaron en la Patagonia. En la década de 1960 se radicaron en San Martín de los Andes con sus hijas. Tuvieron una despensa y José trabajó como contador. En los años 70, Maia, que había trabajado en una confitería en Polonia, comenzó a preparar bombones. José vio el potencial del emprendimiento y en 1972 abrieron el primer local con el nombre Mamusia. Vendían desde una ventanita de su casa que en la actualidad funciona como fábrica. Está a un par de cuadras del local que tienen desde 1981, patrimonio histórico de la ciudad. Durante los 90 el negocio creció y se consolidó la elaboración artesanal de bombones y barras de chocolate surtido que todavía forman parte de la propuesta.

Faustina Villalba y Dana Musso, hijas de Ana y María Rosa, están al frente de la empresa que montaron sus abuelos y comparten la historia. “Yo me crié en la fábrica”, cuenta Faustina. “Siempre hacían falta manos”, agrega Dana. Elaboran los productos con chocolate 100 por ciento cobertura y ofrecen bombones, chocolates surtidos, en rama, tabletas y dulces caseros. Desde 2012 también tienen heladería, con sabores inspirados en sus propios chocolates.

Todos los días, de 9 a 22 horas. Av. San Martín 601. T: (2972) 42-7560. IG: @chocolateriamamusiaALFAJORES PILLANHUÉ

La marca nació en 1990, cuando Graciela y Héctor Doblanski, un matrimonio de la localidad, se pusieron a elaborar alfajores como hobby. La demanda creció y la pareja montó una fábrica sobre la RN 40, en la entrada al pueblo. Al principio, como no había maquinaria específica, pinchaban los alfajores y los bañaban a mano en un bowl con chocolate.

En 2013, Daniel Di Giacomo y Alfonsina Harris, oriundos de Punta Alta, cerca de Bahía Blanca, llegaron a San Martín de los Andes buscando un cambio de vida. Ella es pastelera y ambos tenían experiencia en panadería. Tras dos meses en la ciudad, leyeron un aviso de venta de una afamada marca de alfajores. “Mi señora trabajaba en una confitería y notaba que los alfajores del duendecito se vendían mucho”, cuenta Daniel. Se animaron y compraron la marca registrada con la receta original. Para mantener la calidad, hicieron siete muestras con distintos tipos de dulce de leche y se las dieron a probar a los antiguos propietarios para que les dijeran cuál era la mejor versión. Graciela y Héctor eligieron la versión número tres y, desde entonces, la materia prima no cambia.

Los Di Giacomo montaron la fábrica en el barrio La Cascada, desde donde vendían y abastecían a negocios. En diciembre de 2021 abrieron un local en el centro, con la fábrica detrás. Tras muchos años de trabajar 10 horas por día y no tomarse feriados, le vendieron la empresa a Julián Ascencio y Natalia Schulz, que eran clientes y fanáticos de estos alfajores. Con Daniel y Alfonsina todavía ligados a la marca, los Ascencio acaban de abrir otro local céntrico.

Con un promedio anual de 1.000 alfajores por día, ofrecen siete variedades: el clásico de dulce de leche con chocolate semiamargo; sauco, frambuesa y frutos del bosque, todos con chocolate semiamargo; dulce de leche con chocolate blanco; dulce de leche y merengue; y dulce de leche con corazón de crema de maní.

De lunes a sábado, de 10 a 13.30 y de 17 a 21 horas. Gral. Roca 868 y Av. San Martín 807. T: (2972) 42-4241. IG: @pillanhuePASCUAL PANES

Desde 2017, Pascual Hardoy trabaja con pan de masa madre. Es oriundo de Buenos Aires, hace cinco años se instaló en San Martín de los Andes y hace tres abrió su propio local. Elabora con harinas agroecológicas molidas a piedra y convoca a pequeños productores, elección que se refleja en una propuesta artesanal y de proximidad.

La oferta combina panes de masa madre, como los de granos, con una cuidada bollería y pastelería. Entre las especialidades están las medialunas bien grandes, el croissant relleno con crema de pistacho, las danesas, el roll de canela y el chipá. Nada cae pesado y todo es muy rico.

De martes a sábado, de 9 a 14 horas. Perito Moreno 654. IG: @pascual_panes

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/revista-lugares/san-martin-de-los-andes-los-clasicos-y-las-aperturas-para-disfrutar-de-la-localidad-patagonica-nid26102026/

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