Generales Escuchar artículo

Un Milei místico que necesita un milagro

De los muchos asombros dialécticos que Javier Milei nos prodigó durante su última visita a Nueva York, quizá el más significativo esté contenido en esta breve paráfrasis: “La vida y el bie...

De los muchos asombros dialécticos que Javier Milei nos prodigó durante su última visita a Nueva York, quizá el más significativo esté contenido en esta breve paráfrasis: “La vida y el bien de un lado, la muerte y el mal del otro. No hay tercer camino. No se dejen engañar. O eligen el bien o eligen el mal. Si elegimos el bien, prosperamos. Si elegimos el mal, nos hundimos. No hay mucho más que hacer. Está todo dentro de nuestras manos”. La vieja cita fue refrescada y puesta en valor para la política del siglo XXI en el instituto Yeshiva Darchei Torah, en Queens, donde recibió un premio, pero forma parte del epílogo de un libro que el presidente de la Nación está escribiendo en la residencia de Olivos desde hace varios meses. Por lo que se sabe, propondrá en ese ensayo vincular el desarrollo económico con la teología, el capitalismo con el paraíso en la Tierra y la prosperidad con la obediencia espiritual; no trepidará en usar fuera de su contexto histórico frases maniqueas y criticará de hecho a colegas suyos que reducen todo a términos de eficiencia económica y desdeñan las consideraciones divinas. Que al parecer coinciden con las libertarias.

El León es hoy más que nunca un hombre ensimismado y un lector obsesivo y cargado de brusco misticismo: un intelectual necesita silencio

El texto completo, ya leído parcialmente para los alumnos del colegio ORT, sugiere también que su relación con Dios -tan analgésica en adversos tiempos terrenales- lo habilitará para decretar dónde está el bien y dónde el mal. Esta fuerte “religiosidad” es una fiebre exprés relativamente nueva para Milei, que lo ha sorprendido en pleno ejercicio del poder y que toma con la clásica fe de los conversos. Y que, por cierto, le está robando mucho tiempo: ya sabemos que el estudio serio de las narraciones bíblicas suele ser oceánico y absorbente. Tal vez eso explique por qué ha delegado en su hermana la gestión política y administrativa, y toda la macroeconomía en el ministro Luis Caputo y su atribulado equipo. El León es hoy más que nunca un hombre ensimismado y un lector obsesivo y cargado de brusco misticismo: un intelectual necesita silencio. Gobierna, eso sí, con alta intensidad y poca piedad judeocristiana sus redes sociales, y de vez en cuando sale de gira por el mundo, aunque sin las ganas ni el predicamento del comienzo. La entrevista con Bloomberg TV, que fue hecha sin miedos ni filtros, también dejó asombros dialécticos, sobre todo cuando el periodista le preguntó con gran libertad si le preocupaba la recesión, y el mesías anarcocapitalista respondió jocosamente que no ante el insólito aplauso de algunos groupies. La respuesta inmediata del mercado fue que el riesgo país superó la barrera de los 600 puntos básicos, aunque sería injusto decir que no hubo también en esa desgracia otros factores globales. Los observadores de Wall Street no han dejado de tomar nota, sin embargo, de que la actividad económica cayó 2,9% en julio, lo que representa la mayor contracción mensual en seis años: industria, comercio y construcción están en un tobogán sin fin. La confianza industrial descendió en agosto: denuncian falta de demanda y despidos en puerta, y la producción metalúrgica se derrumbó un 6,1% en casi todos los rubros. Hasta las áreas de minería, hidrocarburos y finanzas -ganadoras del modelo- perdieron cerca de 26.000 empleos desde noviembre de 2023. Crecieron el cuentapropismo y la informalidad, y se calcula que cada nuevo trabajo precario paga menos de la mitad que un puesto en blanco. La pobreza se incrementó en 4,1 puntos porcentuales -unos dos millones de argentinos más- y llegó al 32,3% en el primer semestre respecto del segundo de 2025. Los salarios privados apenas le ganaron a la inflación en los últimos treinta días después de haber perdido sistemáticamente durante toda la temporada, y las tarifas subieron 7 puntos por sobre ese mismo índice. El consumo masivo descendió 1,5% en agosto y acumula una baja de 2,7%, fenómeno que se notó marcadamente en los supermercados. La morosidad no ha cedido y se ensaña principalmente con los jóvenes, y la inversión tuvo una caída interanual del 11%.

Es obvio que las águilas de las finanzas internacionales no coinciden mucho con el optimismo inflado y marketinero, ni con la contabilidad creativa de los voceros del Gobierno

La respuesta oficial a toda esta mediocre performance fue también decepcionante: Caputo les echó la culpa a las nevadas, las lluvias de Ranchipur y al Mundial de Messi. Como su jefe no salió bien parado de la entrevista con Bloomberg, La Derecha Diario acusó al entrevistador punzante de ser “un operador británico” y procuró instalar que Milei lo había “humillado” con su elocuencia. Es obvio que las águilas de las finanzas internacionales no coinciden mucho con el optimismo inflado y marketinero, ni con la contabilidad creativa de todos estos voceros argentos, y que no tienen demasiada confianza en la marcha de una economía que ha producido el cierre de treinta mil empresas y que, como secuela de todas estas penurias, muestra un mayoritario malestar social en todos los sondeos. Tampoco en un país cuya sociedad se viene dolarizando -para viajes y atesoramiento- a una velocidad alucinante. Ese proceso dolarizador no es un asunto baladí, sino un síntoma trascendental: el domingo pasado el articulista Jorge Liotti reveló, en una crónica ejemplar, cómo fue el tenso fin de semana previo al auxilio de Scott Bessent -“El día que el Gobierno se asomó al abismo”-, y cómo se evaluó en el Ministerio de Economía la reinstauración del cepo cambiario. El secretario del Tesoro, al día siguiente, detuvo con un tuit esa catástrofe minutos antes de que abrieran los mercados: ¿cómo no va a creer Milei en milagros sublimes? Pero el episodio muestra dos cosas más: la solución que habían encontrado para aquella emergencia y la ausencia completa del Presidente en la mecánica fina -técnica y comunicacional- a la hora de los bifes.

Milei prefiere, como sea, a quienes le susurran que ya hizo todos los deberes, que se ate al mástil y espere los vientos divinos

Gita Gopinath, exsubdirectora gerenta del Fondo Monetario Internacional y conocedora del mercado argentino, elogió esta semana la motosierra fiscal de Milei, pero sugirió retoques que flexibilicen su programa: “El Gobierno está siendo mucho más cauteloso de lo que debería a la hora de comprar dólares para aumentar sus reservas... Debería permitir que el tipo de cambio nominal se mueva más. Eso, combinado con una política fiscal y una política monetaria que eviten que esa depreciación se refleje directamente en los precios, generará una cierta depreciación del tipo de cambio real. Creo que es importante que lo hagan”. Tal vez Gopinath esté equivocada, sea una mandril, una maldita keynesiana o esté influenciada por el marxismo satánico, pero lo cierto es que coincide con la visión de muchos economistas locales de primer nivel y de ideología innegablemente liberal. Pero el León lee toda esta clase de sugerencias como cuestionamientos a su dogma y a su pericia, y se siente, por lo tanto, atacado en su narcisismo. Toda crítica es una ofensa. ¿Complejo de mesías o de inferioridad? Prefiere, como sea, a quienes le susurran que ya hizo todos los deberes, que se ate al mástil y espere los vientos divinos. “No hay mucho más que hacer”, puede recitar con espíritu bíblico, pero eso no pasa de ser una necedad confortable: es evidente que no estamos atravesando los anunciados “mejores dieciocho meses de las últimas décadas” y que la campaña electoral no será “un paseo por el parque”. El resultadismo bilardista no puede ser sacrificado en el altar de las deidades adquiridas ni en la resignación mística o el autoengaño analgésico. Milei tiene todavía un año para demostrar que su modelo no es simplemente una proyección de esta mishiadura peligrosa. Ojalá que Dios lo ilumine.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/opinion/un-milei-mistico-que-necesita-un-milagro-nid26092026/

Comentarios
Volver arriba