Vélez vs. Platense o Guillermo Barros Schelotto vs. Martín Palermo, un empate en donde cada uno defendió su esencia
Si bien no es la primera vez que se enfrentaron desde los bancos, siempre es un partido aparte cada vez que se miden -como entrenadores- Guillermo Barros Schelotto y Martín Palermo. Grandes compaÃ...
Si bien no es la primera vez que se enfrentaron desde los bancos, siempre es un partido aparte cada vez que se miden -como entrenadores- Guillermo Barros Schelotto y Martín Palermo. Grandes compañeros y amigos en la época dorada de Carlos Bianchi en Boca, el destino los puso a trabajar por caminos diferentes aunque ambos manteniéndose ligados a lo que más aman: el fútbol. En esta oportunidad fue el Titán quien se acercó hasta el banco local para darse un abrazo con los Mellizos (Guillermo y Gustavo) aunque -en el medio- también se saludaron Federico Insua y Diego Cagna, ayudantes de campo del Fortín y el Calamar, respectivamente. Fue un ¡partidazo! Con cuatro goles, varias situaciones de gol y una dinámica que mantuvo entretenidos a los neutrales de principio a fin. Terminó 2-2, por los goles de Roger Martínez (el segundo con una gran definición) para el Fortín, mientras que para el Calamar convirtieron Bautista Merlini y Franco Zapiola, sobre el final del cotejo. Lo sufrió más Vélez, porque pierde chances de impulsarse en los primeros puestos del grupo y la tabla Anual, que también suma un título.
El partido, además, sirvió para homenajear a Lucas Robertone, que cumplió 100 partidos con la camiseta de Vélez. El mediocampista de 29 años surgió de las divisiones inferiores del Fortín y tras jugar unos años en Europa pegó la vuelta hace un par de temporadas. Aquel volante con recorrido (un viejo 8) que apareció con un juego más vertical y de ida y vuelta se reconvirtió ya en el Viejo Continente en un doble 5 con más manejo y menos explosión, aunque también suele llegar al área rival, como lo hizo con un zurdazo desde afuera que atrapó Cozzani a los 34 minutos.
Barros Schelotto y Palermo suelen utilizar los mismos dibujos tácticos como punto de partida: el 4-2-3-1. El primero con el doble 5 compuesto por el mencionado Robertone y Rodrigo Aliendro; por delante Thiago Aguirre, Lanzini y Juan Cruz Policella; y Ronaldo Martínez como principal referencia ofensiva.
Thiago Aguirre y Policella tienen 17 años, en otra muestra de cómo siguen surgiendo chicos de La FáVrica, algo de toda la vida pero potenciado sobre todo en los últimos años.
En el Calamar, el doble 5 estuvo conformado por Amarfil y Barrios (de muy buen partido ante Estudiantes de La Plata, por la Copa Argentina, en la cancha de Defensa y Justicia); por delante de ellos Guido Mainero, Merlini y Retamar; como 9 arrancó Sepúlveda, refuerzo llegado de Banfield hace un puñado de fechas.
Vélez armó un golazo en cuatro minutos: lo definió Ronaldo Martínez, que pidió en parte disculpas por anotarse en la “Ley del Ex”, pero fue una gran jugada colectiva entre los ofensivos Aguirre y Policella, quien dejó al centrodelantero de cara al gol y sin oposición. Un pase a la red.
Pero dos minutos despúes apareció la magia de Merlini para poner el 1-1. Tras un centro de Mainero desde la derecha, cabeceó Sepúlveda y Merlini -habilitado por Magallán- interceptó la pelota con lo justo para sorprender al arquero Marchiori. Si Vélez llegó al gol por abajo y con rebeldía, como jugaba Guillermo Barros Schelotto, Platense le hizo honor a Palermo con el cabezazo de Sepúlveda, acción inmediata al oportunismo de Merlini. Cada pelotazo cruzado le hacía daño a la defensa local. A los 22 minutos, otro centro de Mainero terminó en un cabezazo de Sepúlveda cruzado que se fue muy cerca del palo izquierdo del arquero. Otro envío de Retamar, pero ahora desde la izquierda sobre el punto penal, no encontró por poco a Sepúlveda. Palermo llenó de centros a Guillermo, al revés de cuando jugaban.
Dos cambios obligados en 12 minutosJusto en la acción previa al 1-0 de Vélez se lesionó Manuel Lanzini, que fue reemplazado por el chileno Diego Valdes. Y a los 12 minutos, los Barros Schelotto tuvieron que quemar una segunda ventana de cambios, por otra lesión: salió Policella e ingresó Simón Escobar. A los Mellizos le quedaron tres modificaciones pero una sola ventana para hacer modificaciones en los restantes 78 minutos (más lo que adicionó en cada tiempo).
Sobre el final del primer tiempo, la gran polémica: Zunino había cobrado tiro libre por falta de Magallán sobre Retamar, pero el VAR -a cargo de Jorge Baliño- llamó al juez principal para que observe la jugada: le mostró que la infracción fue con el muslo y no con el botín, por lo que el cuerpo arbitral entendió que fue penal. Y eso cobró Zunino. Pero Agustín Lagos, tras una larga carrera, lo tiró afuera: lo pateó con cara interna y muy fuerte. Guillermo seguía quejándose con el cuarto árbitro: “¡Fue afuera!“, le gritó cuatro veces.
Guillermo y Palermo salieron juntos del túnel en el entretiempo y estuvieron intercambiando opiniones... del penal. “Para mí fue afuera”, le seguía diciendo el Mellizo.
Platense había arrancado mejor en el juego en la segunda etapa, pero a los 9 minutos Ronaldo Martínez resolvió con un gran gesto técnico para poner el 2-1 de contraataque (su sexto gol en el Fortín) tras un muy buen envío desde la izquierda de Escobar, con efecto y cayéndole con ventaja al centrodelantero. Ronaldo Martínez picó la pelota para superar las oposiciones de Cuesta y Cozzani. Golazo, como varios en los que resolvió así el Mellizo en su época de wing. Incluso replicó uno de sus clásicos festejos, pero ahora del otro lado de la línea de cal.
Palermo resolvió hacer tres modificaciones a los 19 minutos: Franco Zapiola, Gastón Togni e Iván Gómez ingresaron por Mainero, Merlini y Amarfil, respectivamente.
Enseguida se activó el visitante, con un centro de Lagos desde la derecha que siguió con el cabezazo de Sepúlveda en el ¡travesaño! y, en el rebote, respondió de gran manera el arquero Marchiori, controlando un remate de Iván Gómez.
En su última ventaja de cambios, los Barros Schelotto pusieron a Luca Feler, otro juvenil de la cantera, por Aguirre. Y en pocos minutos generó la amonestación de Tomás Silva, lateral izquierdo que reaccionó empujándolo tras recibir una falta del volante. Ronaldo Martínez siempre está; hasta cuando interceptó de carambola un remate de Aliendro que buscaba el arco estuvo cerca de volver a festejar.
Lo mejor del partidoLa última palabra la tuvo Franco Zapiola: empezó a gambetear en posición de 10 y sacó un zurdazo violento que dio en el palo derecho de Marchiori, sorprendió al arquero y se metió. Otra gran resolución individual. ¿Pudo hacer algo más el arquero?. El zurdo exEstudiantes, campeón del título local con el Calamar, viene siendo suplente, pero cada vez que ingresa aporta un toque diferente, de mayor calidad en el manejo de la pelota y las asociaciones.
Vélez lo pudo vulnerar en el último segundo del descuento, con una jugada de Verón que casi finaliza en gol de Valdes, pero el disparo se fue desviado. La noche terminó a puros abrazos entre los cuerpos técnicos, como arrancó. Los amigos terminaron a mano y viendo que sus equipos respetaron, desde las búsquedas, el estilo que ambos tenían como jugadores. Guillermo casi lo gana con rebeldía y muy buenos gestos técnicos; Palermo lo llenó de centros y dejó a los zagueros centrales con chichones de tanto rechazar. Y, como buen (ex)goleador, se quedó con el último grito.