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Y llegará el día en que caerán los puentes

Cuando viajé por primera vez a San Francisco, los reflejos del sol sobre el puente Golden Gate me encandilaron: obsesionado con Vértigo, mi película favorita de todos los tiempos que sucede en e...

Cuando viajé por primera vez a San Francisco, los reflejos del sol sobre el puente Golden Gate me encandilaron: obsesionado con Vértigo, mi película favorita de todos los tiempos que sucede en esa misma orilla, me paré al borde de la península para admirar el coloso de acero de casi dos kilómetros de largo. Un hombre mayor que estaba a mi lado me dijo: “Y pensar que se vendrá abajo cuando llegue el día…”. No era un fanático apocalíptico con vocación de Casandra sino un vecino advertido: un día llegará el Big One, como le dicen al terremoto que destruirá el puente, la ciudad, el estado y que podrá separar a California del continente, dejándola como una isla a la deriva por el Pacífico y, aunque nadie sabe cuándo será ese día, lo indiscutible es que ese día llegará.

Un día llegará el Big One, como le dicen al terremoto que destruirá el puente, la ciudad, el estado y que podrá separar a California del continente, dejándola como una isla a la deriva por el Pacífico y, aunque nadie sabe cuándo será ese día, lo indiscutible es que ese día llegará

Las películas catástrofe, más que las clases de geografía, nos enseñaron que California está apoyada sobre la falla de San Andrés, una de las más estudiadas del mundo y la más temida de los Estados Unidos. “En realidad, no importa lo que ocurra con la falla de San Andrés”, escribe la periodista Kathryn Schulz en El gran terremoto, recién publicado acá. El libro cuenta que un poco más al norte existe otra falla llamada Cascadia, mucho menos conocida pero potencialmente más letal: si se produce la fractura completa de su borde, algo que los sismólogos dicen que pasará en algún momento cercano, el terremoto tendrá más de 9 puntos en la escala de Richter y provocará un tsunami. “Para cuando el temblor haya terminado y el tsunami haya retrocedido, la región habrá quedado irreconocible”, escribe Schulz en este texto que se publicó como un reportaje en la revista The New Yorker y que ganó el premio Pulitzer. En pocas páginas, es un testimonio de época porque combina el pronóstico científico con la indolencia de una sociedad que no es previsora.

“La mayoría de la gente piensa que alguien se está encargando de esto”, dice el sismólogo Chris Goldfinger: “Y no es así. Nadie se está encargando de esto”. Parece increíble. Aunque el terremoto y el tsunami devastarán la zona desde California hasta Canadá (“todo lo que existe al oeste de la autopista Interestatal 5 lo tiene crudo para sobrevivir”), en los Estados Unidos no hay sistemas de alertas como en Japón, adonde llegará la réplica del sismo unas diez horas más tarde. Morirán miles de personas y la zona quedará destruida durante años, incluso décadas. Cuando el reportaje original se publicó en 2015 provocó una enorme polémica. Sin embargo, creo que hay cierta razón ilógica en el comportamiento de los habitantes de la costa oeste, la Babel contemporánea donde nació el hippismo, el movimiento gay y las empresas tecnológicas. Los rebeldes, los sobrevivientes y los hedonistas no piensan en el futuro porque saben que es tan incierto como el comportamiento de la falla: viven el presente. Ya caerán los puentes.

En El gran terremoto, Schultz concluye: “Pienso mucho acerca del grado de peligro que estoy dispuesta a aceptar para poder hacer las cosas que me hacen feliz. O, más concretamente, pienso acerca de cómo reducir el grado de peligro para hacer las cosas que amo”. Ella seguirá andando en bicicleta por las montañas de Oregon mientras la naturaleza se lo permita: el destino es inevitable porque San Andrés y Cascadia, como los jueces y algunos amigos, están para fallar.

ABCA.

La falla de San Andrés recorre 1200 kilómetros y es el límite tectónico entre la placa norteamericana y la del Pacífico: provoca enormes terremotos.

B.

Hacia el norte, la falla de Cascadia es una inmensa fractura submarina que debe su nombre a la cordillera de las Cascadas y que generará un megasismo.

C.

El libro El gran terremoto, de Kathryn Schulz, ganó el Pulitzer al reflexionar sobre la vulnerabilidad de la sociedad frente a los desastres naturales.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/conversaciones-de-domingo/y-llegara-el-dia-en-que-caeran-los-puentes-nid31052026/

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