Grandes hits del arte latinoamericano: el Malba se renueva para celebrar sus 25 años
Un efecto hipnótico es el que provocan varios objetos cilíndricos giran sin parar en la sala a oscuras, dedicada al arte cinético en Malba. Una de esas obras, creada por ...
Un efecto hipnótico es el que provocan varios objetos cilíndricos giran sin parar en la sala a oscuras, dedicada al arte cinético en Malba. Una de esas obras, creada por Julio Le Parc hace casi seis décadas, integró la muestra dedicada en 2014 en el mismo museo al artista mendocino que desde junio próximo protagonizará otra en la Tate de Londres. Solo que ahora llegó para quedarse: forma parte de las 1233 piezas de la Colección Daros compradas el año pasado por Eduardo Costantini. Casi treinta de ellas se cuentan entre las 150 que se exhibirán desde mañana en la nueva muestra permanente, que integra su propio acervo y el de la institución fundada por él hace un cuarto de siglo.
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Latinoamérica en expansión se titula esta exposición que reúne “grandes hits” de una banda integrada por artistas como Frida Kahlo, Diego Rivera, Tarsila do Amaral, Antonio Berni, Xul Solar, Emilio Pettoruti, Remedios Varo y Leonora Carrington. “Esta colección se hizo como un rompecabezas: se intentó comprar la mejor obra de cada artista latinoamericano, moderno y contemporáneo”, dijo Costantini durante una presentación a la prensa. Recordó además que esta nueva curaduría realizada por María Amalia García, Alejandra Aguado y Nancy Rojas se propone celebrar los 25 años del Malba y los 45 desde que empezó a coleccionar, con el asesoramiento de su mentor Ricardo Esteves.
El despliegue de obras de altísima calidad que ya no se consiguen en el mercado es apenas una parte de los festejos. Además de otro medio centenar que se exhibe desde principios de este mes en Malba Puertos, está prevista la publicación de un libro de 380 páginas sobre la colección integrada y el 17 de septiembre se ofrecerá una gala internacional, en la cual se develará el proyecto arquitectónico de la ampliación del museo por debajo de la Plaza Perú. “Este proceso de crecimiento, junto con los logros recientes, configura un presente único, comparable con el momento fundacional del museo –aseguró Costantini-. Es, de algún modo, un regalo por el aniversario y una forma de proyectar el trabajo del museo hacia el futuro".
Tan especial es la celebración que asistirán importantes invitados, entre los cuales se contarían la Sheikha Al Mayassa bint Hamad bin Khalifa Al Thani, Patricia Phelps de Cisneros, Craig Robins y Patrizia Sandretto Re Rebaudengo. Quienes participen de la gala podrán visitar por primera vez un nuevo núcleo de la muestra dedicado a obras realizadas desde la década de 1960 y la exposición Viva Frida, organizada por la Semana de la Alta Costura Argentina (SAC) y el Museo Frida Kahlo de México con dirección de Elina Costantini. La artista mexicana no podía faltar tampoco en esta muestra de la colección permanente: está representada con su Autorretrato con chango y loro (1942), una de las piezas donadas al museo por su fundador en 2001.
La acompañan otras emblemáticas que integran el acervo desde el principio, como Manifestación (1934) de Berni, o Lo imposible (1945), de Maria Martins. Pero también otras de altísima calidad compradas en los últimos años por Costantini. Como Las distracciones de Dagoberto (1945) de Carrington, que marcó un récord para la artista surrealista radicada en México cuando pagó por esa pintura US$28,4 millones en 2024, o La mujer gato (1951) el precio más alto alcanzado ese mismo año por una escultura suya. Está ausente con aviso Diego y yo (1949), que hasta el año pasado también fue récord para Frida en subastas y se prestó para una muestra sobre la artista al Museo de Bellas Artes de Houston.
La entrada de la muestra está custodiada por dos esculturas: Pudor (1922), de Víctor Brecheret, y otra de Rómulo Rozo que representa a la diosa Bachué (1925) y que pasó al acervo de Costantini mientras era exhibida en la última edición de la Bienal de Venecia. En ese sector hay además varias pinturas de Pettoruti, el artista argentino más cotizado en subastas. Y gracias al diseño de montaje de Mariano Dal Verme se pueden ver al fondo Baile en Tehuantepec (1928), obra de Diego Rivera que marcó un récord para el arte latinoamericano cuando Costantini la compró hace diez años, y Abaporú (1928), otra pintura codiciada de Tarsila do Amaral que Costantini disputó a un grupo de brasileños en un remate en Nueva York hace poco más de tres décadas.
Esa pintura es central en esta muestra que reúne obras que marcaron el desarrollo del arte en la región porque inspiró el Manifiesto antropófago: un documento fundamental del modernismo brasileño escrito por Oswald de Andrade, marido de Tarsila. “Permite abordar la originalidad del arte de nuestra región –explican las curadoras- a partir de la asimilación crítica del arte moderno occidental y el reconocimiento de las identidades originarias que configuran nuestro territorio”.
Otros hitos del recorrido que merecen detenerse en cada detalle son los que hacen dialogar las obras de Xul Solar con las de Joaquín Torres García, o donde conviven las de Martins, Varo, Carrington y dos de Wifredo Lam -La mañana verde y Omi Obini, ambas de 1943-, que fueron prestadas el año pasado al MoMA para integrar la retrospectiva del artista.
En la otra punta del primer piso aguarda Relevo espacial (1959-60), una enorme cruz amarilla que cuelga del techo y proyecta su sombra sobre la pared. Fue realizada por Hélio Oiticica, artista brasileño que según las curadoras fue “fundamental para pensar la transición del cuadro hacia el espacio real”.
Para agendar:Latinoamérica en expansión en Malba (Av. Pres. Figueroa Alcorta 3415), desde mañana a las 19. A las 18 habrá una charla inaugural en el auditorio con entradas ya agotadas, que podrá verse en vivo por el canal de YouTube del museo.