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Lecturas. La voz íntima de Mercedes Sosa, en un epistolario único

El 19 de agosto de 1979 ¡Hola, Hugo! Para tu colección de bolsas de mareos, te envío otra más. Estoy sobre el avión, se está moviendo un poco, así que aprovecho para sentirme acompañ...

El 19 de agosto de 1979

¡Hola, Hugo! Para tu colección de bolsas de mareos, te envío otra más. Estoy sobre el avión, se está moviendo un poco, así que aprovecho para sentirme acompañada, aunque más no sea para no sentir tanto miedo.

Bueno, hoy abandoné París por dos meses o más, no estoy ni triste, ni alegre. Lo único que me sentí mal es no haber tenido noticias tuyas, yo sé que va a pasar mucho tiempo para tener tus cartas, yo regreso mañana destino Madrid, ahí cambio de avión para Bilbao, donde iré a recoger mi coche, el “pequeño”. Alfredito, Olga y Mónica vienen desde París en el coche grande. Recién veré si tengo noticias tuyas en Madrid, el 23 de agosto. Espero tener ya muchas cartas, de todas maneras hazme saber cuándo puedo hablarte por teléfono, no tienes que ir a Córdoba, andá a la casa, dime cuándo puedo hablarte, te envío mi cariño, el de siempre, saludos de todos los míos, estamos muy bien, el trabajo fuerte comienza ahora.

Te quiero sinceramente, amablemente, tontamente.

Oye… no sé qué me pasa, a todos se les ha puesto que parezco medio aniñada. Extraño mucho a Pocho aquí. Se me notará tanto que soy tonta, tonta.

Bueno, no llegamos y continúo escribiéndote, hoy voy a cantar en Tabarka. Yo no sé muy bien, a qué me llevan, o qué destino raro es el mío, tendría que estar cantando en Tucumán, Víctor Jara decía “yo no quiero famas extranjeras”, así me sucede a mí, yo sé que no tengo que ser desagradecida, pero es que no hay mucho para agradecer, claro vos dirás que hay otras que tienen menos, pero hay otros que tienen más, o lo justo, como dice O Cio da terra, no demasiado pan, ni demasiada miel, la tierra justa, espera para abonarla, acariciarla, esperar la estación propicia. Sí, pero ¿qué estación? ¿Dónde está la primavera, otoño, invierno, verano? Qué me corresponde, vuelo de una estación a otra como un pájaro y soy apenas una mujer que canta, en fin, estoy con “depre” y desde anoche tenía que tomar un café con el poeta peruano César Calvo, pero no le hablé, me quedé acostada un sábado a la noche, cansada de tanto viajar y hoy casi nos dormimos. Alfredito llegó anoche de España, hoy va a dormir todo el día y a la noche sale para España. Bueno estamos llegando y el papel se termina, te abandono por ahora. M.

Londres, 7 de noviembre de 1979

¡Hola!

Como verás cumplo una vez más contigo estoy contenta, todo está en su lugar, “El corazón no está ni triste, ni alegre” Oye… ¿cómo te va?

Estoy en Amnesty, en el local, no sigo escribiéndote pero, te imaginarás cómo me siento, sé que el camino de regreso es largo, y va a ser duro de volver, pero me estoy preparando para este largo exilio voluntario en Europa, Hugo, soy tu amiga, siempre lo seré.

Te deseo lo mejor de mí misma, que no es poco pero que tampoco es mucho, quiero que sepas que ahora puedes contar conmigo. En este momento, estoy casi a punto de una conferencia de prensa, estoy nerviosa, casi como cuando voy en un avión y se está moviendo, él (el avión), sé que el paso a dar es duro, y me hacen tanta falta ustedes, pero extraño a Pocho en este momento, ¿qué pasaría?, ¿él hubiera aprobado?, ¿esto?, ¿y vos?

Un abrazo

M.

Malmö, 8 de enero de 1981

¡Hola, Hugo!

Como verás continúa mi vida de nómade, creo que será en adelante más tranquila, por favor, ¿alguna vez estaremos juntos? Estoy esperando me lleven a la Argentina, poné tus fuerzas en ello, la Patria como nunca es necesaria. Aquí hace 20 bajo cero, mucha nieve, pero no se siente el frío, salvo anoche en el coche (o dentro de él y hacía ¡10 grados bajo cero!) Llegamos helados al hotel, luego de comer, anoche fue el 8 de enero, canté con éxito anteanoche en Växjö (se pronuncia Véjne) con éxito, pocos suecos pero metidos en el amor de mi gente. Anoche en Malmö, vi al autor de Hasta la Victoria, ya libre, con su esposa y su hijo, esas son las cosas que calientan el corazón.

Te extraño mucho, siento que perdimos conexión, recibí dos cartas tuyas en lo de Omar, muy cálidas, muy dulces, como sos vos, pero te noto como tambaleando con respecto a mí, yo no me voy, yo siempre estoy, a veces alejada por motivos ocasionales, pero mi vida está creo marcada por el respeto y el cariño por ustedes que son mi gente, mi mamá, Fabian y vos, recibe todo mi cariño, mi amor mas grande de amiga.

Hasta siempre. Un abrazo grande.

Mercedes

Madrid , era el 24 de agosto de 1981

Son las 2 de la mañana

¡Hola!

Como verás, ya comprendí, que no podía decir “es las 2”, ¿verdad? Gracias por tu gentil corrección de la carta anterior, a pocas horas del domingo, que pasé bien con un amigo brasileño, desconsolado, desolado por la muerte de Glauber Rocha, cineasta brasileño, genio del cine, creador de “Dios y el diablo en la tierra del sol”, creo que la recordás, ¿verdad? Pues él llegó el viernes de Lisboa o mejor dicho el jueves, me contó que había puesto a Rocha en el avión, junto a Jorge Amado, desolados porque Glauber tenía cáncer de pulmón, pero él no pensaba que iba a morir tan pronto, y el sábado a la noche, lo llevamos con una pareja de amigos y yo le dije a ellos al subir al auto, “¿Sabes que Glauber Rocha, fue a Brasil, muy enfermo?”, entonces mi amigo, el esposo de mi amiga dijo: “¡Ah, sí, acaban de decir que murió” entonces el brasileño mudó de carácter, se puso muy mal, se puso a llorar en el auto, lo tuvimos que llevar al hotel, bajó muy mal, “ficó”* loco, bueno, ayer domingo vino a casa, le hice comida, y a las 10 de la noche, salimos a dar una vuelta con el coche grande, no sé si te dije que ya no me gusta manejar en estas rutas son muy peligrosas, pero lo pasamos bien, gran tirada* del brasileño, ataque directo, quizás debido a su gran tristeza, pero yo Huguito no quiero complicarme. Claro que me hace bien saber que otro ser sienta algo por mí, pero rechacé de plano, por favor no me respondas nada a esto, no vale la pena, hay cosas que no son “la felicidad” sino el escapismo, estoy pensando y creo que te lo dije en la otra carta que algo pasa en mi vida, todo anda mejor, creo que el accidente fue el límite de lo que podía aguantar, voy a Ecuador, sueño con el momento de viajar para allá, contame, querido, ¿hace frío?

Te quiero.

Con gran emoción leí tu carta, sabes que regresé anoche a las 2:30h de la madrugada, estuve comiendo con este matrimonio de amigos, aquí al lado en una pizzería “Sandrotti”, y pasé a mirar mi casillero, cuál no sería mi emoción, imaginate, encuentro tu querida carta, una, la última, con recortes de diarios, con tu carta tan, tan tierna.

Te quiero.

Entonces, me puse a leerla, pero me tengo que acostar, el velador no tenía luz, cambié el foco, y recién Oh, que tranquilidad, abrí tu carta, no sabés qué cosas hermosas se sienten, sí, claro que comprendo tu vida, yo te dije que yo nunca escribí tanto, que nunca esperé tanto las cartas. Claro yo no tengo tu vida tan organizada, la mía es un poco anormal, en cuanto a horarios y a países, pero cumplo, anoche puse las tres cartas para los seres que más quiero y respeto: Mi mamá, Fabián y vos, y a la noche tenía tantas cosas. Sí, yo te escribí, hay veces que como no tengo capacidad, no sé expresarme, pero por favor, trata de lo poco que te escribo saber o adivinar lo que te dije.

¿Te conté que la señora de Miterrand me escribió una carta, con su puño y letra? El sobre dice Président de la Republique y un detalle: no tiene estampilla, son alegrías, son las pequeñas y enormes alegrías que tengo. La noche avanza, o la mañana, ya son las 2:30h y me imagino que me estás escribiendo, ¿verdad? Sí, lloré cuando leía lo de Obras Sanitarias, es increíble que Merellano no sabe lo que sufro, lejos de la Patria, cuánto agradecimiento hay en mi corazón, gracias por contármelo, yo estaba ahí, hace tiempo que vivo aquí, mi enorme cuerpo habita aquí, pero mi pensamiento y deseos están allá, entre los míos. Tengo ganas de andar como las cabras por Tucumán por Santiago, lugares que por mis ancestros me pertenecen, lugares que quiero volver a ver, a sentir, a oler el aroma de las quellusisas, una flor amarilla que una vez cuando tuvimos con Chichí “Mal de ojos”, que es una inflamación en los ojos que los tenés con lagañas. Mi mamá nos ponía una agua que compraba en la farmacia, no nos hacía nada, cada vez se nos cerraban más los ojos, teníamos que estar encerrados en la pieza, no podíamos jugar, yo recuerdo que llorábamos, en fin, alguien dijo que tenía que hacer hervir esa flor, una flor que en Tucumán crece como yuyo, y con eso nos curábamos. Hugo, es tanto mi agradecimiento que siempre que veía esa flor me emocionaba, ahora bien, esa flor tiene un perfume muy peculiar, pero yo amo ese perfume, y pienso que hay tantos niños que podrían ser curados de este problema, bueno, querido, ¿te molesté mucho? Te ruego me perdones, te envío como siempre, mi amistad y mi cariño, me reí mucho con H.M., qué tremendo malo que sos, ¿no? Che, ¿te molesta lo de bombonero?

Te envío mi cariño, malo o bueno, otra vez.

Como te guste.

M.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/conversaciones-de-domingo/lecturas-la-voz-intima-de-mercedes-sosa-en-un-epistolario-unico-nid26072026/

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