Generales Escuchar artículo

Clayface: la sed de venganza da pie a un melodrama de body horror con la firma de Mike Flanagan

Clayface (Estados Unidos, 2026). Dirección: James Watkins. Guion: Mike Flanagan, Hossein Amini. Fotografía: Rob Hardy. Edición: Jon Harris. Elenco: Tom Rhys Harries, Naomi Ackie, Max Minghella, ...

Clayface (Estados Unidos, 2026). Dirección: James Watkins. Guion: Mike Flanagan, Hossein Amini. Fotografía: Rob Hardy. Edición: Jon Harris. Elenco: Tom Rhys Harries, Naomi Ackie, Max Minghella, David Dencik, Joshua James, Eddie Marsan. Calificación: No disponible. Distribuidora: Warner Bros. Duración: 108 minutos. Nuestra opinión: buena.

3 stars

Las narrativas de venganza están de moda, en sintonía con un estado del mundo que no parece no encontrar caminos alternativos a la violencia iracunda para tramitarlo. Así, la confección de un plan sangriento y efectivo que compense maltratos y humillaciones no deja de garantizar un exabrupto gratificante en la pantalla, aun cuando en la instancia reflexiva nos deje con algún bienvenido remordimiento después de dejar la sala.

Mike Flanagan parece conocedor de ese sentimiento que se expande como reguero de pólvora en el presente, en tanto ha logrado revitalizar la novela Carrie de Stephen King a nuestra era y reformular aquella vendetta telequinética en tiempos de bullying virtual y masacres estudiantiles. En Clayface, el nuevo estreno dentro de la factoría DC de James Gunn y Peter Safran -cuyo capítulo debut se ha bautizado ‘Dioses y Monstruos’-, la historia parece circular por los mismos carriles. Matt Hagen (Tom Rhys Harries), un joven actor salido de los barrios pobres de Ciudad Gótica llega a la cima del éxito y el reconocimiento en la estelar Ciudad Costera. Allí todo es glamour superficial y oportunista, y la buenaventura del oscarizado Hagen se estrella contra el poder implacable de un mafioso y la violencia de un sistema policial y judicial corrupto. Vengarse es la única forma de prevalecer.

Como suele ocurrir con estos desprendimientos de un ecosistema sostenido en sus grandes personajes -los de la Liga de la Justicia y algunos lindantes-, las películas de presentación de los villanos exigen una narrativa que combine la explicación del nacimiento de esa condición extraordinaria, y al mismo tiempo la motivación de su pasaje al lado del Mal. Por ello el pobre Matt perderá su belleza y éxito para luego ir extraviando lo que queda de su integridad y cordura.

A Flanagan, autor de la historia original y coguionista junto a Hossein Amini, le interesan los vericuetos interiores de sus criaturas, logrando escapar de los arquetipos normalizados -algo que también consigue en Carrie-, aunque ello lo aleje de los contornos del terror como género. De hecho, Clayface ancla sus garras en el género a partir de las escenas de body horror concebidas por el director Jamie Watkins (Eden Lake, No hables con extraños), más cercanas a un sentimiento de impacto y angustia que a la verdadera inquietud del incierto identitario del personaje.

El agente de transformación es la nanotecnología: la científica Caitlyn Corr (Naomi Ackie) ha desarrollado unas células capaces de regenerar el tejido humano en una investigación experimental que no tiene aval institucional ni respaldo financiero. El desfigurado Hagen se convierte inicialmente en un voluntario conejillo de indias destinado a un proceso gradual y controlado, pero la rabia lo impulsa a una sobredosis cuyas consecuencias son inciertas para la moral de Caitlyn y el devenir vengativo del nacido ‘Cara de Barro’. El terreno que se abre no deja de ser el del melodrama, un poco a la manera de la estela clásica -con la que Flanagan siempre coquetea en su consciente cinefilia-, magnificando las dicotomías y entrelazando al amor y sus contradictorias expresiones como perfecto impulso para las emociones más oscuras.

El arco narrativo se hace algo redundante en la segunda mitad, donde también se escalonan todas las escenas lindantes con el splatter, el personaje acelera un poco arbitrariamente su transformación, y el entramado policial desdibuja su realismo para abrazar lo sobrenatural. La validez de las escenas más brutales combina el guiño lúdico a los fans, y cierta aspiración a una madurez que a menudo se confunde con el exhibicionismo más gratuito. No llega a las dimensiones más sombrías y solemnes de The Batman (bajo la égida de Matt Reeves y Dylan Clark), pero sí expande las bases de esta refundación del mundo de dioses y monstruos de DC que está por venir.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/espectaculos/cine/clayface-la-sed-de-venganza-da-pie-a-un-melodrama-de-body-horror-con-la-firma-de-mike-flanagan-nid22102026/

Comentarios
Volver arriba