Jesica Cirio, la Venus que pone verde a la política
Fue hace muchos años: Gerardo Sofovich me hacía de guía exprés nocturno a bordo de su silente Mercedes Benz manejado por su chofer. Me había propuesto una suerte de “degustación” al paso ...
Fue hace muchos años: Gerardo Sofovich me hacía de guía exprés nocturno a bordo de su silente Mercedes Benz manejado por su chofer. Me había propuesto una suerte de “degustación” al paso de un par de espectáculos que producía en distintas salas de la avenida Corrientes. Entrábamos y nos quedábamos atrás de pie discretamente y en silencio unos minutos mirando lo que sucedía en cada escenario.
“Prestale atención a esta chica, ya vas a ver”, me dijo sobre una rubia beldad que ponía en éxtasis al mayoritario público masculino. Fabricante de estrellas femeninas al por mayor, intenté retener lo más posible ese momento. Era Jesica Cirio.
Estaba subiendo velozmente peldaños claves en la vidriera pública, tras años como cuentapropista sexual que se publicitaba con modestos avisitos en populares revistas. El poderoso productor también le había abierto la puerta grande de la tele de principios de este siglo con el personaje de “la sobrinita” en Polémica en el bar, con fines decorativos y bocadillos picantes.
¿Avizoraría Sofovich que, con los años, Cirio se convertiría en “viuda negra de la política”, según la acertada definición de la periodista Laura Di Marco?
En efecto, sus últimas tres parejas, siendo tan disímiles en trayectorias, son habilidosos en la acumulación de amplias sumas de la divisa norteamericana. Cada uno en su momento cayó seducido por las curvas del afrodisíaco descubrimiento de Sofovich.
El exintendente de Lomas de Zamora Martín Insaurralde volvió al primer plano el fin de semana pasado cuando trascendieron en LA NACION, gracias a Diego Cabot, unos cuantos videos en los que las uñas esculpidas de Jesica se deslizan suavemente sobre una cantidad de paquetes transparentes y crujientes rebosantes de dólares escondidos debajo de remeras y buzos en cajoneras de un interminable vestidor.
Jesica se casó con Insaurralde en 2014, tuvieron una hija y se divorciaron en 2022. Catador de mujeres infartantes, al año siguiente el dirigente que Cristina Kirchner impuso como jefe de gabinete bonaerense se paseaba por el Mediterráneo en el yate Bandido junto a la modelo Sofía Clérici. Sin querer –o queriendo, diría el Chavo–, Insaurralde llevaba a la práctica un título ratonero del inagotable repertorio sofovichiano (El champagne las pone mimosas).
El siguiente marido de Cirio, Elías Piccirillo, fue centro en estos días de dos allanamientos en su prisión domiciliaria en Banfield por razones que robustecen una foja de imputaciones pesadas. La última pareja (hasta el momento) de Cirio, y padre del hijo que está esperando, es Nicolás Trombino, dueño de un supermercado mayorista y un frigorífico. Allanado también el departamento de la exvedette en el barrio de Las Cañitas se encontraron armas, cocaína y muchos miles de verdes más. Lo que le valió que por Radio Mitre el comentarista deportivo Horacio Pagani, la rotulara como implacable “imán de dólares”.
Es obvio que Jesica no se erotiza fácilmente con empleados honestos de sueldos ajustados y sin antecedentes penales. El olorcito tan particular de los verdes y la adrenalina embarrada de sus partenaires, eso sí que la coloca al borde del éxtasis (palabra que Néstor Kirchner despojó de sus connotaciones sexuales para trocarlas por pecuniarias).
Su padre, con quien no se habla desde hace años, fue integrante de la Policía Bonaerense y su paso por la fuerza fue de todo, menos apacible. Acusa a su exesposa, la madre de Cirio, de haberse quedado con su casa de Lanús. Según Luis Ventura, la mamá la hacía bailar ligera de ropas en locales nocturnos cuando era adolescente. Su hermano Maximiliano protagonizó hace años un robo agravado. Su hermana mayor murió tras padecer una larga enfermedad neurológica, el año pasado.
Aunque está a la vista que poco podía esperar de cierta contención familiar, Cirio compensó esa carencia con su bien desarrollada resiliente ambición. Así escaló hasta la conducción de programas de televisión, más aseñorada e imperturbable, aunque sin perder nunca su sex appeal. De hecho, no parece tener reparos en difundir en sus redes el tratamiento de rejuvenecimiento vaginal al que se somete cada año. Si el cuerpo es un templo, la restauración constante es una aconsejable práctica que los feligreses agradecen.
Cuando aparecen imágenes concretas de la corrupción detona en la sociedad una sensación de certeza, de manos en la masa. El “ver para creer” de Santo Tomás ya tiene más de dos mil años y nunca pierde vigencia.
Los dólares del vestidor de Jesi y Martín (la grabación sería de 2023 y calculan que totalizarían 10 millones) viene a sumarse a la escandalosa saga de los bolsos de José López y de “La Rosadita”. Zilencio stampa en el bunker de Axel Kicillof (apenas un insuficiente “Es un tema de la Justicia” y a seguir hablando de Manuel Adorni).
“Lo obsceno –decía el filósofo de las comunicaciones Jean Baudrillard– comienza cuando la ilusión o el espectáculo desaparece y todo queda expuesto a la luz cruda e ineludible de la información”. Y agrega: “Lo obsceno es más visible que lo visible. Pero no está limitado al sexo y la pornografía”.
El devenir de Jesica Cirio sugiere una síntesis de lo obsceno en el más amplio sentido de la palabra.
El pedido de detención para ella e Insaurralde, que efectuó el fiscal Sergio Mola, a la luz de todo, más que un recurso judicial parece una acción de necesaria profilaxis.
Fuente: https://www.lanacion.com.ar/opinion/jesica-cirio-la-venus-que-pone-verde-a-la-politica-nid28062026/